Lo que el tiempo se negó a borrar

PRÓLOGO

Hay recuerdos que no desaparecen.

Puedes intentar esconderlos en el rincón más profundo de tu mente, fingir que nunca ocurrieron o convencerte de que ya no importan. Puedes crecer, cambiar de ciudad, conocer nuevas personas y aprender a sonreír como si nada hubiera sucedido. Pero algunos recuerdos esperan.

Esperan pacientemente.

Y cuando menos lo imaginas, regresan.

Algunas personas se pierden pero lo vivido permanece.




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