-¡CIERREN LOS CORRALES! - grito antes de que se escapen los toros.
Desde antes que salieran los primeros rayos del sol estamos trabajando con los animales de la hacienda, creo que de eso hace más de tres horas. Hemos seleccionado los mejores para venderlos a la feria, ojalá podamos obtener grandes resultados y si son monetarios mejor. No nos vendría nada mal unos cuantos billetes, podríamos obtener reses de mejor genética y ahorrar para posibles reparaciones; hablando de eso, por fin vino el idiota de Felipe a arreglar las utimas cercas que quedaban y pagar por daños, lo que nos ahorró la mitad de los gastos.
FLASHBACK
Estaba en la entrada de mi casa tomando mi café de todas las mañanas, cuando veo que se acerca un caballo con su jinete, el cual lleva un sombrero y no puedo verle la cara hasta que no se lo quita.
-Hola señor golpeador, ¿cómo le va?
-Mejor que tu por lo que veo, espero que mis puños te hayan sacado lo engreído.
Se carcajea acercándose y yo espero que no se quiera pasar de listo, porque no me dará lastima su rostro ya golpeado.
-Ya, ya no hace falta otra pelea, ya aprendí la lección. -me palmea la espalda - Ahora sirveme un café para comer a trabajar en las dichosas cercas.
Nos adentramos a la casa para servirnos café, la segunda taza para mí.
-¿Qué se ha cruzado por la mente, para darme esos trancazos? -aprovecho a sacarme la duda de encima.
Toma un sorbo del líquido que tiene en su taza.
-Sabes acababa de llegar del pueblo y solo quería un poco de diversión. Qué mejor que alguien al que no conocía para provocarlo, no tengo nada contra ti para que te quedes tranquilo, esa es toda la historia.
Si que está loco, espero no sea contagioso.
Y así fue como empezó el día, arreglando cercas, contando anécdotas, conociéndonos y trabajando en la hacienda.
FIN DEL FLASHBACK
-Hemos evitado que la mayoría escape, pero solo dos han logrado irse del corral -avisa Checo.
-Vamos a buscarlos, mientras los muchachos se encargan de subir a los camiones los toros que han quedado -ordeno y vamos por los caballos.
-Los acompaño - dice Felipe, si lo que escucharon ha decidido quedarse a ayudarnos. Según él es más entretenido que estar organizando su estancia.
Luego de quince minutos tratando de encontrar a los toros, podemos verlos en el camino pastando cerca de unas vacas vecinas; por lo que supongo deberán estar en celo y por eso han llegado hasta aquí.
-Ustedes vayan por los costados, que yo voy al frente para hacerlos retroceder y que no se nos vayan -doy la orden.
Eso hacen, logran que los animales vuelvan por el sendero y despacio los encerramos en el corral.
POV AURORA
Estoy en casa limpiando y organizando la agenda, para comenzar adecuadamente la semana. En verdad, me gusta disponer de un tiempito para dejar anotado en mí cuaderno los deberes o responsabilidades que tengo toda la semana y así no olvidarme de nada.
La música está en todo su esplendor y yo la acompaño con el movimiento de mis caderas; estoy acomodando unas fotos en el instante que escucho mí celular sonar.
Suspiro buscándolo, no recuerdo donde lo dejé, trato de seguir el tono de llamada; lo encuentro y atiendo.
-Hola.
-Hola hermosa, supongo que por el ruido de atrás estás limpiando.
-Si, estuve a punto de no llegar a contestar -me coloco un mechón de mí pelo oscuro detrás de la oreja.
-Me imaginé, te tengo una invitación para hoy a la noche.
-Ah sí, ¿a dónde?
-A la casa de un amigo, te paso a buscar a las nueve en punto -manda.
-Todavía no dije que si.
-No hace falta te conozco -creído, pienso.
-¿Qué debo vestir?
-Además de ropa, algo casual.
-Muy bien, por suerte eres muy descriptivo -chasqueo la lengua.
-Debo irme hermosa, nos vemos más tarde - se despide.
-Adiós Lui…
No deja que termine de despedirme que corta la llamada, cuando lo tenga de frente que se abstenga porque le voy a decir un par de cositas, por irrespetuoso.
Lo bueno de la invitación es que no debo preparar la cena, lo malo es que debo arreglarme y no sé a qué hora vamos a regresar.
POV VALENTINO
Me encuentro cerca de un arroyo que cruza por mí hacienda, debés en cuando me gusta hacer escapadas dónde me encuentre yo solo. Sin responsabilidades, solo sentir la naturaleza en mis poros.
Nado a lo ancho del río hasta llegar a la orilla, apoyo mis brazos en unas rocas y dejo descansar mis piernas. Observo como Percherón disfruta del agua fresca y juega con la misma, siempre atento alrededor.
Este lugar me trae recuerdos de mí niñez, de mí padre y mí abuelo juntos salíamos con nuestros caballos a pasear por el prado mientras veníamos todas las especias que lo habitaban.
Cómo extraño esos momentos, desde que mis padres tuvieron ese accidente del que no se supo nunca nada, supuestamente por no tener pruebas. Solo hemos sido mí pequeña
hermana y yo, tuve que convertirme en padre y madre para ella, madurar a mis tempranos diecisiete años y ella solo con doce ha sido mí salvación.
Salgo de mis pensamientos, recordando que debo regresar a preparar la cena que le prometí a Felipe, por no poder quedarse a almorzar hoy temprano.
Salgo del agua, tomo mi ropa y comienzo a colocarla en mí cuerpo, por suerte no hay nadie que frecuente esta zona sino sería vergonzoso que alguien me vea completamente desnudo. Una vez vestido, tomo rumbo a la vivienda.