POV AURORA:
Una vez lista para recibir la visita misteriosa de la que me habló Felipe, voy hacia la cocina por un vaso de agua. Solo espero que no se tarden mucho, porque estoy que me rugen las tripas para ser alimentadas y no me gustaría avergonzar a mi mejor amigo por los ruidos cometidos por mi barriga.
Escucho movimientos detrás mio que me sacan de la ensoñación, al voltearme puedo ver al causante. Un hermoso hombre de pelo oscuro, ojos verdosos casi llegando al amarillo y con un buen porte. Si fuera otra persona, seguramente me enamoraría de él.
-Hola guapetón, - saludo jocosa - ¿de dónde has salido lindura?
Sigo elogiando su presencia, es que se ve espléndido con ese traje grisáceo y el nuevo corte de cabello que se hizo.
-¿Ya has visto el culo que me hace este traje? -da un giro sobre su propio eje, afirmando su postura. Hace que se me salga una gran carcajada.
-¿Cuánto cuestas papi? -le sigo la broma.
-Un precio inaccesible para ti querida- dice mirándose las uñas.
-Eres un idiota.
-Pero un idiota con un culazo, - presume - y me atrevo a decir que mejor que el tuyo.
-Ah no te lo puedo creer, eres un cabrón de lo peor.
Me levanto del asiento rápidamente para tratar de atraparlo y darle su merecido; justo cuando estoy por tomarlo del cabello, se escucha el timbre de la puerta.
Rápidamente nos acomodamos correctamente, inspeccionándonos con la mirada y tratando de quitar las posibles arrugas de nuestra vestimenta.
-Salvado por la campana - susurro cerca de su oído, tratando de advertirle que esto no se va a quedar así.
Cuenta hasta tres bajito y abre la puerta lentamente, queriendo hacer de cuenta que no ha ocurrido nada del otro lado de la entrada.
-Sean bienvenidos a mi humilde morada -se inclina como haciendo una reverencia al saludar.
Volteo los ojos, no puedo creer que nunca deje de ser tan presumido.
-Buenas noches, gracias por la invitación -devuelve el saludo una voz ronca y por su tono puedo notar que no está muy emocionado por la cena.
-Pasa, pasa no seas vergonzoso -invita.
Logré por fin visualizar al tan esperado visitante, que gracias a la gran espalda y estatura de Luigi, no me era posible ver.
En este preciso momento es cuando me pongo a pensar sobre mi genética, que tienen estos hombres con ser tan lindos, altos, musculosos y debo decir que muy cercanos a la apariencia de dioses griegos. En cambio yo, mido un mísero metro sesenta y me atrevo a decir que me faltan algunos centímetros para llegar a la estatura promedio.
-Hola señorita - me saluda el semi dios griego.
Extiendo mi mano para saludarlo, él la agarra y deja un pequeño beso en ella, sin quitar sus misteriosos ojos de mí; creo que con ese simple gesto ha hecho que me sonroje y piense en cosas pecaminosas no apta para menores.
-Ho… hola -carraspeo recomponiendome del pequeño tartamudeo - mucho gusto, mi nombre es Aurora bienvenido.
-Muy bonito nombre, como la dueña -me guiña el ojo e inspecciona el lugar que nos rodea.
-Gracias -susurro solo para mi.
¿Desde cuándo me comporto de esta manera?, o sea con 25 años no debería sonrojarme por un simple gesto de modalidad o coqueteo, bueno no creo que haya sido esto último más bien un tic en el ojo.
-¡HOLAA!
Ese gran grito me desorientó, por hacerme una película mental que nada que ver con lo que está pasando en la realidad.
-¿¡como has estado!?, ¡te he extrañado un mundo! - siento unos brazos rodear mi cintura. quien pensaría que una chica tan menuda como lo es Alaia podría tener tanta fuerza.
-¡Hola Alis!, también he extrañado tu energía -devuelvo el abrazo.
-Muy bien, muy bien -Luigi aplaude llamando la atención de todos - síganme al comedor para comenzar con nuestra cena.
Luego de las presentaciones por parte de Alaia, al contarme sobre quién era el adonis pelirrojo que me saludó al principio; que resultó ser su hermano y si no hubiese estado pensando en incoherencias era muy obvio en apariencia, ya que los dos tienen rasgos muy parecidos, como el verde de sus ojos y el llamativo naranja de sus cabelleras.
❤️
Sinceramente agradezco que esté presente Alis, porque la cena se ha tratado más que nada de trabajo, contratos, genética de animales, posibles negocios y todo lo que a mi respecta aburridos temas.
Las únicas que no entienden ciertos temas de conversación de los que han hablado los hombres, porque si no lo sabían somos cinco comensales. Me olvidé de mencionar al gran amigo del señor pelirrojo llamado Valentino, un italiano que está buenísimo y si por mi fuera, él sería un posible modelo de novio perfecto. Pero por lo que pude observar está interesado en cierta mujercita que se encuentra ubicada entre los asientos de mi amigo y su hermano.
-Qué deliciosa cena han preparado -halaga Alis.
-Le debes agradecer a mi gran cocinera, que prepara unos platillos deliciosos. Bueno ya lo han comprobado -termina por decir Louis.
-Todo es mejor que la comida rápida, que debo comprar en mi casa -sigue la conversación Francesco, alias italiano sexy.
-Si eso es verdad, si no fuese por mis comidas y la de nuestra nana no entrarías por la puerta -se burla Alaia de él.
-Por poco y nos matas con tus preparaciones raras -devuelve Francesco.
-¡Ay callate idiota, que te comes todo lo que hago! -me causa gracia el puchero que forma la más pequeña, al enojarse con lo que le han dicho y como poco a poco su cara parece un tomate.
-Ya, ya respeta la mesa Alis que estamos en casa ajena -llama la atención su hermano.
-Lo siento, solo me estaba defendiendo de las ridiculeces que dice este idio…
Valentino le da una mirada de advertencia, por lo que estaba por decir nuevamente. Si a mi me mira así, haría que me comportara.
-¿Aurora, me ayudas con el postre? -me llama mi mejor amigo.