Marlowe
Lunes
Desperté con una sensación extraña: silencio. No el incómodo, el bonito. El que te recuerda que ya no tienes que correr para llegar a ninguna clase, ni entregar tareas, ni fingir que sabes lo que está pasando en una presentación de PowerPoint.
Vacaciones. Al fin.
Me quedé tirada un rato, enredada entre cobijas pensando en absolutamente nada. Un lujo después del semestre infernal. Mantecada se instaló en mi estómago como si fuera un calentador personal y yo solo existí. Feliz. Vacía. Serena.
Hasta que mi celular empezó a vibrar.
Mire la pantalla.
Mamá.
Deslicé para contestar.
—¿Mami? —respondí medio ronca.
—Hola, cielo —dijo con esa voz cálida que siempre suena a hogar, sin importar cuántos kilómetros haya entre nosotras— ¿Estás despierta?
—Hace cinco segundos —bostecé— ¿Qué pasa?
Hubo un silencio pequeño. No de esos tensos.....Pero si de esos que te dicen "prepárate".
—Cariño, no vamos a poder ir a Toronto para Navidad.
Abrí los ojos de golpe.
—¿Qué?¿Por qué?
—Mi trabajo se complicó y tú papá tiene que cubrir turnos extra en la clínica. Intentamos mover fechas, vuelos, todo....Pero no se podrá —su voz sonaba frustrada, triste— Lo lamento, de verdad.
Me quedé quieta.
Había estado contando los días. Aguantando clases horribles, tareas eternas, profesores insoportables, desayunos inexistentes....porque en mi cabeza todo eso se compensaba con una Navidad con la familia.
—Pero —agregó rápido— Si podremos vernos en Año nuevo. Te compramos un boleto de avión para que estés en Arizona en esos días.
Respiré hondo. No servía de nada hacerla sentir peor.
—Esta bien, mamá —intenté sonar tranquila— Igual nos veremos, ¿No? Eso es lo importante.
—Eres un amor —susurró— Te debo una Navidad enorme, ¿Si?. Con todo. Galletas, chocolate caliente, películas cursis y esa cosa rara que cocinas con queso.
—Mi lasaña no es rara —protesté.
Ella rió. Ese sonido siempre lograba suavizarme.
—Te amo, cielo. Llámame si necesitas algo.
—También te amo, mamá.
Colgué.
Apenas colgué, me quedé un rato con el celular en la mano, viendo la pantalla como si se fuera a iluminar con una buena noticia que compensará todo.
Spoiler: no paso.
Y por alguna razón, en ese silencio mañanero, mi mente decidió llevarme directo a él.
Xavier
En estos días no lo había visto. Nada. Ni un toque en la puerta. Ni una vista accidental al mismo tiempo en el pasillo.
Ni una de sus sonrisas arrogantes.
Ni un "hola, Stormy" que me activará el corazón como alarma sísmica.
Y si, obvio, tenía sentido ¿No?
Después de encontrarlo afuera de mi departamento, tenso, con Oliver ahí, Oliver de todas las personas, las cosas se sintieron diferentes.
Cómo si algo hubiera cambiado. Cómo si Xavier estuviera haciendo no sé, evitarme.
Y yo no sabía si debía preguntarle, ignorarlo o hacerme la dormida cada vez que pensará en eso.
No seas dramática, Marlowe.
Seguro está ocupado.
O se cayó en un agujero. Eso también es posible.
Pero el huequito raro seguía ahí, justo debajo del esternón.
Suspiré, abrí el chat del grupo y escribí.
Marlowe: Chicos mis papás no van a venir en navidad. Parece que la pasaré sola
Presioné enviar antes de arrepentirme.
De inmediato aparecieron los tres puntitos.
Ellie: ¡¿Cómo que sola?!, eso ni de chiste.
Evan: Cancela esa soledad. Te vamos a secuestrar.
Evangeline: Ese día llegaré con chocolate y galletas.
Eros: Ese día no estarás sola. Punto.
Sonreí, chiquito, cansado, pero real.
Mi pecho dolía menos.
Ellie: Ok vamos a calmarnos......NO ES CIERTO, NO ME CALMO. Navidad se hace en MI departamento o en el tuyo. Tú eliges.
Evan: Propongo pijamas ridículas. Quien no lleve, no cena.
Evangeline: Yo puedo encargarme de la comida si quieren. Algo bonito, elegante y no tan procesado como lo que Evan llama "cena".
Evan: Un insulto directo a mis nuggets navideños.
Eros: Yo puedo llevar postres. O intentar, al menos.
Ellie: Y música. Obvio música. Y películas. Maratón navideño obligatorio.
Me tapé la boca para no reír demasiado fuerte.
Marlowe: Podemos hacerlo en mi departamento....si no les molesta el caos que tengo.
Instantáneamente saltaron notificaciones.
Ellie: Perfecto, llegamos el 24 temprano para decorar todo.
Evangeline: Yo llevo luces. Muchas luces. No acepto opiniones.
Evan: ¿Puedo llevar gorros navideños enormes?
Eros: Puedes, Pero nadie obliga a nadie a usarlos-
Evan: Amargados
Rodé los ojos, pero estaba sonriendo sola como tonta.
Marlowe: Gracias, en serio. No quería admitirlo, pero.....si me puso triste.
Ellie: Pues ya no estrés triste, cariño. Navidad será contigo, aunque tenga que romper ventanas para entrar.
Evangeline: Lo dice en serio. Tienes que saberlo
Y entonces, justo cuando todo se calmaba un poco, Evan escribió.
Evan: ¿Y Xavier? ¿lo invitamos?
Me quedé congelada.
Cómo si el aire hubiera hecho un click raro
Los tres puntitos empezaron a parpadear otra vez.
Ellie: Bueno....pues está saliendo contigo, ¿No? Digo, sería raro que no estuviera.
Evangeline: No sé si él tenga planes, pero podemos preguntarle después. Sin presiones.
Eros: Lo importante es que tú quieras que esté.
Yo trague saliva.
Lo quiero aquí. Es obvio.
Pero....¿El quiere?