Lo que juramos en secreto

Año nuevo

El 31 de diciembre amaneció con olor a pavo, café y desorden emocional cuidadosamente escondido debajo de una sudadera. Esa sudadera era mía. Y el desorden emocional....también.

Dormiste con él
Hiciste cosas con él
Y ahora está en tu cocina, conviviendo con tu familia como si nada.

Bajé las escaleras despacio, intentando no parecer demasiado ansiosa por verlo, pero tampoco demasiado indiferente. Equilibrio emocional nivel imposible.

En la cocina encontré a mi mamá picando verduras, a mi papá peleándose con el horno ("¿por qué demonios no prende?"), a Ian bailando con una cuchara como micrófono....y a Xavier.

Claro. Xavier.
Con el cabello un poquito despeinado, esa sonrisa de "buen chico adoptado por la familia" y ayudando a Ian a batir algo que parecía mezcla para pastel.

-Mira quien despertó -dijo Ian, señalandome con la cuchara y salpicando un poco de mezcla el piso.

Xavier volteó a verme y....ahí está, el maldito efecto. Ese pequeño brillo en sus ojos que hace que mis pulmones olviden como funciona en oxígeno.

-Buenos días, Stormy -me dijo bajito, lo suficiente para que solo yo lo escuchará.

-Buenos días -respondí, intentando sonar normal, porque sí, claro, normalisima estoy después de lo de ayer.

Mi mamá volteó y sonrió.

-Amor, ¿Nos ayudas a poner la mesa para la cena? Quiero dejar todo listo temprano para no andar corriendo en la noche.

Mi papá gruño desde el horno.

-Y si alguien me explica cómo funciona esta cosa, seria un excelente año nuevo.

Xavier dejo el bowl, se acercó al horno y lo encendió en tres segundos.

-Solo estaba apagado de aquí.

Mi papá lo miro como si hubiera presenciado un milagro.

-Eres un buen muchacho, Xavier. Muy útil. Quédate todo el año si quieres.

Yo me atraganté con el aire.

Bueno, papá, baja la intensidad.

Ian se apoyó en la barra, observandonos con una sonrisa sospechosa.

-Entonces, ¿Qué van a hacer hoy después de la cena? Porque yo voto por jugar algo.

-Juegos de mesa -dijo mi mamá, emocionada- como antes.

Xavier me miró por un segundo mas. Ese segundo en el que todo lo que pasó ayer se sintió real otra vez. Cercano. Cargado.

-¿Necesitas ayuda? -me preguntó él, acercandose un poco mientras yo acomodaba los platos.

Demasiado cerca.
Demasiado.

-Estoy bien -respondí, Pero mis manos temblaron ligeramente y él se dió cuenta, claro que se dió cuenta.

Sonrió.

-Perfecto, entonces te superviso

-¿Supervisas? No eres mi jefe.

-No, Pero debería.

-No empieces -le dije bajito, frunciendo el ceño. No funcionó. El lo encontró adorable. Lo sé porque lo ví.

La mañana siguió entre risas arreglos, recetas y comentarios de Ian tipo:

-Xavier, pásame eso....¡No, no eso, el otro!

-¡Ese tampoco! Marlowe, tu novio no entiende.

-No es mi novio.

Tragué saliva, bajando la mirada. Pero cuando la levanté, Xavier ya me estaba observando. Serio. Casi como si supiera lo que estaba pensando.

Y supe, en ese instante, que este toda de año nuevo iba a ser tormentoso.

Subí a mi cuarto después de ayudar con la comida, lista para arreglarme antes de que llegara mi tía y mis primos. No quería verme demasiado producida, pero tampoco demasiado simplemente año nuevo, nueva yo....o la misma yo, pero fingiendo estabilidad emocional. Lo que funcionará.

Saque el outfit que había elegido desde ya hace unos días.

El jersey gris carbón, suave y grueso, con un muy leve escote Bardot que dejaba mis hombros al descubierto. Una falda plisada en un gris similar. Medias negras. Mis botas con plataforma. Pendientes dorados delicados. Y un bolsito negro.

Mientras me ponía las bota, escuché la puerta del cuarto abriste sin siquiera tocar.

-¿Puedo pasar? -preguntó Xavier....ya adentro. Obvio.

-No preguntes si ya entraste -dije, rodando los ojos.

-Costumbre -se encogió de hombros, apoyándose en el marco con esa actitud de "no hago nada y aún así luzco peligroso".

Me levanté para para mirarme en el espejo, acomodando mi falda. Cuando levanté la vista.....ahí estaban sus ojos. Mirando. Sin disimulo. Sin vergüenza.

-¿Qué? -pregunté

-Nada -respondió lento- Solo.....mírate.

Se le escapó una sonrisa.

-Stormy, sales así, pobre del que te vea primero.

-Es ropa, Xavier

-No, en ti no es solo ropa -Se acercó, bajando la voz- Ese suéter es ilegal. Y esa falda...

-¿Ahora también críticas faldas?

-No. Estoy admirando. Muy de cerca.

Se acercó más. Demasiado. Lo suficiente para ponerme la cadena de los pensamientos en pausa.

-¿Ya terminaste de vestirte? -preguntó ladrando la cabeza.

-Falta el suéter.

Me lo puse con cuidado, deslizando el escote sobre mis hombros. Y claro en ese momento él decidió ayudar "casualmente" acomodando una costura.

-Así -dijo él, acomodando uno de los lados del sueter- Ahora si pareces lista para enamorar a todo Arizona.

-Ya cállate -le dije, empujándolo con la cadera. Pero el no se movió. Ni un milímetro.

-¿Estás segura? -sonrió- Porque tú te ves lista para muchas cosas menos para que me calle.

-¿Siempre tienes que ser tan.....tú?

-Si. Y siempre tan preciosa -me guiñó un ojo, descarado como siempre
Me acerque al espejo para ponerme los pendientes dorados, mientras el seguía sentado en mi cama, como si fuera su lugar designado para observarme.

-Te ves bien, Stormy -dijo, genuino está vez, sin el tono provocador.

-Gracias -contesté.

Termine de acomodar mi cabello agarre mi bolso y me gire hacia él.

-¿Y tú ya estás listo? -le pregunté.

Se levantó, camino hacia mí, deslizó un dedo por la manga de mi suéter antes de hablar.

-No, pero no importa. Toda la atención la vas a tener tú de todos modos.

-¿Sabias que me caes mal?

-Me amas

Marlowe, concéntrate. No puedes dejar que este hombre te derrita en tu propia casa. Ok, si puedes, pero no hoy. Hay cena familiar.




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