Marlowe
La tarde estaba tranquila, demasiado tranquila, de hecho.
Yo estaba sentada en la alfombra de la sala, rodeada de apuntes, marcatextos y un caos académico que, honestamente, ya me daba más risa que estrés. Ellie estaba tirada boca abajo en el sillón, subrayando como si la vida dependiera de ello, y Evangeline repasaba mis notas con esa elegancia natural suya que hacía ver hasta el estudio estético.
Si los profesores vieran esta escena, nos darían un diploma solo por intentarlo o por sobrevivir a sus materias, eso también.
—Ok, Mar —dijo Ellie levantando la cara— si aprobamos ese examen, te juro que te voy a hacer un altar, le pondré velitas y stickers de estrellitas será hermoso.
—Y dramático -—añadió Evangeline, sin levantar la mirada— Pero considerando la cantidad de temas que tienes que repasar, lo apoyo.
Rodé los ojos, sonriendo.
—Gracias por la confianza, chicas.
Ellie dejó caer el lápiz.
—Es que mira esto —Señaló un pedazo de mi cuaderno lleno de anotaciones— ¿Alguna vez has pensado en convertirte en doctora? Siento que este nivel de sufrimiento emocional te acerca bastante.
¿Qué sería de tí sin mi humor de caos absoluto?
—Ya quisiera yo tener la capacidad mental para eso —respondí.
Evangeline soltó una risa suave.
—Por cierto ¿no ha regresado Xavier? Dijiste que solo iba a hablar rápido.
—Sí —contesté, tratando de sonar normal— Dijo que no tardaba.
Y la verdad, llevaba ya un buen rato.
No quise pensarlo demasiado o preocuparme, Xavier siempre regresaba siempre me avisaba.
Probablemente está con Ben o Christian. Todo está bien.
Tiene que estar bien, además Eleonor fue con él, no tengo de que preocuparme
Me forcé a seguir leyendo, subrayé una línea entera sin procesar una sola palabra. Ellie se movió de lugar, poniéndose de rodillas como si estuviera por hacer un anuncio importante.
—Chicas, oficialmente declaro que mi cerebro dejó de funcionar.
—Se nota —murmuró Evangeline.
—¡Oye!
Las dos empezaron a discutir y yo me reí, dejándome caer un poco hacia atrás.
La sala estaba cálida, iluminada por la luz naranja del atardecer que entraba por las ventanas, todo se sentía normal a salvo, rutina.
Mis amigas, mis apuntes, mi té tibio en la mesita, el eco suave de sus voces.
Y Xavier en el departamento de a lado, supuestamente en algo sencillo, sin nada de qué preocuparme.
Seguro regresa con esa sonrisa suya de "Stormy, te extrañé aunque te dejé hace diez minutos".
Me pasé una mano por el cabello para despejar la inquietud que me estaba creciendo en el pecho sin razón aparente.
Ellie suspiró exageradamente y se desplomó encima de mis apuntes.
—Si reprobamos, ¿podemos culpar al sistema educativo? Siento que sería justo.
—Claro —respondí, empujando su cabeza a un lado para recuperar mis hojas— El sistema y no tu falta total de concentración.
—Es ofensivo lo mucho que tienes razón —dijo con dramatismo.
Evangeline estiró sus piernas y cerró mi cuaderno.
—Hagamos una pausa, te veo tensa, Mar ¿Estás bien?
—Sí —dije rápido— Solo estoy cansada y tal vez me está entrando el pánico académico.
Lo cual no era mentira, seguí estudiando.
La puerta del departamento se abrió.
Yo apenas alcé la vista, lista para soltarle a Xavier un comentario tipo "tardaste mil años, ¿te fuiste caminando desde la prehistoria?".
Pero esa broma murió en mi garganta en cuanto lo vi.
Entró serio, demasiado serio, demasiado callado.
—Hola —saludó, sin su sonrisa habitual.
Evangeline y Ellie, que estaban tiradas revisando mis apuntes, levantaron la cabeza casi al mismo tiempo.
—Xavier —saludó Evangeline con una media sonrisa amable.
—Holaaaa, mister desaparecido —añadió Ellie en tono ligero, intentando leer su cara.
Él respondió con una inclinación mínima de la cabeza, cortés pero distante.
Mi estómago se apretó.
¿Qué pasó? ¿Dónde quedó el Xavier que salió con una sonrisa?
¿Todo bien? ¿Está enfermo? ¿Algo pasó?
Xavier caminó hasta quedar frente a mí, no hubo esa mirada juguetona, no hubo ese "Stormy".
Solo....tensión.
—Marlowe —dijo, bajando un poco la voz— ¿Podemos hablar? A solas.
Ellie y Evangeline intercambiaron una mirada rápida.
Las dos se pusieron de pie casi de inmediato.
—Nosotras, uh, vamos a revisar tus apuntes en la cocina —añadió Ellie, tratando de sonar casual— Griten si necesitan ayuda emocional o agua o tequila. Lo que sea.
Le lancé una mirada de ¿qué está pasando?, pero Ellie solo me respondió con un gesto de "respira".
Xavier me hizo una seña hacia la habitación.
Mis piernas se sintieron un poco inestables mientras caminaba detrás de élCerró la puerta con suavidad, pero esa suavidad se sintió como un golpe sordo en mis costillas.
Me quedé de pie, sin sentarme todavía.
—Xavier —mi voz salió más baja de lo que quería— ¿Pasa algo?
Él no respondió de inmediato.
Solo se pasó una mano por el cabello, esa señal clara de que algo lo estaba consumiendo por dentro.
El silencio pesó demasiado.
Ok, Marlowe, respira. Quizá solo tuvo un mal día o discutió con su madre o con Christian o algo está realmente mal.
Me acerqué un paso.
—Dime qué sucede.
Y él levantó la mirada hacia mí, una mirada que no había visto nunca en él.
Una que me dio frío, una que me hizo sentir, incluso antes de escucharlo, que lo que estaba por decir, no iba a gustarme en lo absoluto.
Xavier respiró hondo, ese tipo de respiro que no anuncia nada bueno y luego lo soltó, sin anestesia, sin rodeos, sin la mínima preparación
—Me voy de la ciudad.
Sentí el golpe directo en el pecho. Como si alguien me hubiera jalado el aire de un tirón.
—¿Qué? —pregunté, porque necesitaba escucharlo de nuevo.