Lo que la Oscuridad Oculta

Prefacio

Hace siete años vivo en la gran ciudad de New York, con nadie más que mi abuela que tras la muerte de mis padres se hizo cargo de mí, se vio obligada a traerme hasta aquí debido a que sus muertes me ocasionaron un gran trauma psicológico haciendo que tuviera que ser atendida por los mejores psiquiatras,  a pesar de todo lo sucedido soy una chica normal, asisto a un colegio público, tengo amigos, voy a fiestas, me atraen chicos, he tenido novios, sólo uno por dos meses  pero he tenido. Aún despierto en medio de la noche llorando y gritando sus nombre, pero los especialistas dicen que es algo que irá desapareciendo.
En el colegio y fuera de este siempre estoy con mis mejores amigas Tiffany y Leah, somos siempre tres, tres para estudiar, para salir por las noches al helado y a fiestas, para contarnos todo ect. Tiffany es americana y sus padres son los dueños de una de las mejores pastelerías de la ciudad, el lugar es uno de nuestros rincones de encuentros favoritos. Tiffany  es de cabello castaño, el cual le cae a los hombros y ojos café, su piel no es ni blanca ni morena. La chica es la más torpe de todas, seguida de mí, su especialidad es hacer el ridículo a toda hora, aunque a ella no le importa mucho. Leah es filipina,  ella es, en mi opinión, la más hermosa, sus ojos negros y rasgados le dan un toque seductor siendo la envidia de todos en el escuela, su cabello azabache le cae a la cintura, tiene la piel perfecta y tan blanca como la leche, es muy divertida ya que al no conocer muchas palabras en inglés siempre se termina trabando al hablar. Sus padres emigraron cuando ella tenía siete años, su padre murió en el trayecto y su madre al principio buscaba trabajos de medio tiempo tratando de pagarle los estudios a ella y a su hermano mayor, por esto fueron el motivo de burla de casi todos en el colegio pero ahora ella es una excelente pintora y sus hijos están muy orgullosos.
Mi abuela  tiene como costumbre llevarme de viaje siempre en mi cumpleaños, pero nunca ha sido al mismo sitio, he visitado París, Moscú, Tokio, Seúl, etc, y no es por halagar pero a mi edad dormido cinco idiomas a la perfección; inglés, español, japonés, Italiano y francés. 
Tengo una pequeña afición por la esgrima llegando a ser campiona en las competencias del año pasado.
El único recuerdo que tengo de mi vida en Cueva Golek  es un chico, solo puedo recordar su rostro, nada más que eso, ni su nombre, ni nada más. Éramos niños y jugábamos en el jardín de mi casa en el pueblo, caíamos al pasto verde entre risas y unas voces nos llamaban a almorzar, la voz de mis padres, pero solo los escucho llamando a mi nombre, no alcanzo a distinguir el nombre de ese chico con el que tanto reía, es el mismo sueño de la mayoría de mis noches, un recuerdo que no se borra y tampoco me da más señales, es solo eso.

 

 




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