Después del huracán que significó la visita de Xiomara al departamento, el silencio que quedó entre Liam y yo era denso, casi sólido. Él intentó actuar como si nada hubiera pasado, pero yo no podía sacarme de la cabeza la palabra "traición". Necesitaba aire, pero sobre todo, necesitaba a alguien que no llevara el apellido Lewis en las venas.
—Liam, quiero ir a ver a mi madre —dije, mientras él recogía los restos del desayuno con movimientos mecánicos—. Necesito estar en casa un rato, asimilar todo esto.
Él se tensó, pero luego suavizó su expresión. Se acercó y me puso una mano en la mejilla, buscándome los ojos con esa intensidad que a veces me hacía sentir protegida y otras veces, vigilada.
—Claro, mi vida. Es normal que te sientas abrumada. Mi madre es experta en arruinar momentos perfectos. ¿Quieres que te lleve?
—No, prefiero ir sola. Necesito conducir, sentir que tengo el control de algo —mentí. En realidad, no quería que él estuviera presente para filtrar cada palabra que saliera de la boca de mi madre.
Después de insistir un poco, Liam cedió. Me dio un beso en la frente y me vio salir, pero sentí su mirada clavada en mi espalda hasta que las puertas del ascensor se cerraron.
Llegué al apartamento de mi madre media hora después. El olor a canela y a limpieza me recibió, un contraste violento con el lujo gélido del ático de Liam. Mi madre estaba en el salón, doblando ropa, y se sorprendió al verme.
—¡Alba, hija! No me avisaste que venías. ¿Está todo bien? ¿Pasó algo con Liam?
—Necesitaba hablar contigo, mamá —me senté en el sofá, sintiendo que mis fuerzas flaqueaban—. He tenido recuerdos. He visto fotos. He hablado con Xiomara Lewis.
Mi madre dejó de doblar la ropa de golpe. Sus ojos esquivaron los míos por un segundo antes de forzar una sonrisa conciliadora.
—Oh, esa mujer... siempre tan complicada. No deberías hacerle caso a nada de lo que diga esa familia, Alba. Solo quieren confundirte.
—No es solo ella, mamá. Soy yo. Me siento como si hubiera dos versiones de Alba viviendo en el mismo cuerpo. Está la Alba que tú me cuentas, la secretaria que tuvo un accidente trágico. Y luego está la otra... la que veo en las fotos de la mansión, la que discutía con Liam en la playa, la que Xiomara odia con una pasión que no tiene sentido si solo fuera una empleada. No sé cuál de las dos es la verdadera.
Mi madre se sentó a mi lado y me tomó las manos. Estaban frías.
—La verdadera es la que está aquí ahora, conmigo. La que se está recuperando. El pasado es un laberinto, hija. Si te metes demasiado, terminarás perdiéndote. ¿Por qué no dejamos esto y te preparo ese té que tanto te gusta? Podemos ver fotos de cuando eras pequeña, de antes de conocer a los Lewis...
—¡No quiero té, mamá! —exclamé, soltando sus manos—. Quiero saber por qué me ocultaste que Xiomara y yo éramos tan unidas. Quiero saber de qué traición hablaba ella hoy. Ella dijo que yo destruí a su familia. ¿Cómo puede una secretaria destruir a los Lewis?
Mi madre suspiró, un sonido cargado de una fatiga que me pareció sospechosa.
—Xiomara es una mujer dramática, Alba. Seguramente se refiere a que Liam descuidó sus negocios por estar contigo, o que tú no eras la "nuera" que ella soñaba...
—Ella no dijo que yo no era la nuera que soñaba. Dijo que yo era una traidora.
—Son palabras fuertes dichas en un momento de rabia —mi madre se levantó rápidamente y empezó a caminar hacia la cocina—. Mira, he comprado esos dulces que te gustan. ¿Quieres uno? Liam me dijo que estabas comiendo poco, deberías cuidarte más.
Me quedé sentada en el sofá, observando su espalda. Era evidente. Cada vez que me acercaba a una pregunta crucial, ella levantaba un muro de distracciones. Dulces, té, salud, el clima. Cualquier cosa con tal de no mirar al abismo conmigo.
—Me estás ocultando algo, ¿verdad? —susurré, y mi voz sonó rota.
Mi madre se detuvo en la entrada de la cocina, pero no se giró.
—Solo intento protegerte, Alba. Hay verdades que no curan, solo rompen lo que ya se está pegando.
—¿Y qué si prefiero estar rota pero saber quién soy?
—No digas tonterías. Eres joven, tienes a un hombre que te adora, una vida de lujos por delante...
—¡Tengo una vida que se siente como un disfraz! —me puse de pie, sintiendo una rabia que me quemaba por dentro—. Si tú, que eres mi madre, no eres capaz de decirme la verdad... entonces estoy más sola de lo que pensaba.
—No digas eso, Alba. Todo lo que hacemos es por tu bien. Algún día lo entenderás.
"Por tu bien". Esa era la frase que se usaba para justificar los secretos más oscuros. Salí del apartamento sin probar el té ni los dulces. Mientras bajaba las escaleras, me di cuenta de que lo que había pasado entre los Lewis y yo no era un simple accidente ni una pelea de clases sociales. Era algo mucho más profundo, un secreto que mantenía a mi madre aterrorizada y a Liam en un estado de vigilancia constante.
Si mi propia madre estaba dispuesta a dejarme vivir en la mentira con tal de no enfrentar el pasado, entonces la "traición" de la que hablaba Xiomara no era solo mía. Era un secreto compartido. Y yo era la única que no tenía la clave para descifrarlo.
Me subí al coche y agarré el volante con fuerza. No iba a volver al departamento de Liam todavía. Necesitaba encontrar a la única persona que parecía disfrutar rompiendo las reglas de esa familia. Necesitaba a Marcus de nuevo. Pero esta vez, no aceptaría un "no" por respuesta.
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Editado: 07.02.2026