Lo Que Me Pertenece: Esposa De Un Mafioso

Cap 16: La Reunión Pt.2

"El verdadero poder no se muestra, se percibe en los silencios, en las sombras y en la forma en que todos giran en torno a tu voluntad sin darse cuenta."

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14 de Noviembre

El lujo y el peligro se mezclaban en el aire del salón, un espacio diseñado no solo para reuniones, sino para demostrar poder. Las lámparas de cristal reflejaban la luz dorada sobre el mármol negro del suelo, mientras las paredes ostentaban obras de arte invaluables, cada una con una historia de sangre y dinero detrás. Las mesas estaban dispuestas estratégicamente, permitiendo conversaciones privadas sin perder de vista el panorama general. La atmósfera estaba cargada de tensión; aquí no había aliados, solo hombres que sabían que un error podía costarles la vida.

Los líderes de diferentes organizaciones ocupaban el lugar, cada uno con su equipo de seguridad cerca. Konstantin Volkov, con su cabello entrecano y su expresión impenetrable, representaba a la mafia rusa. Enrico Salvatore, un italiano de elegancia impecable, bebía vino con la confianza de alguien que había sobrevivido a demasiadas traiciones. James Holloway, jefe de una red de tráfico en la costa este, observaba a todos con la mirada fría de un depredador esperando el momento adecuado para atacar.

La conversación general se redujo a murmullos cuando las puertas se abrieron.

Felix Larey y Jung Dae-Hyun entraron con la seguridad de quienes dominaban la situación. Vestidos con trajes hechos a medida, sus presencias exudaban poder y peligro. Dae-Hyun, con su traje azul medianoche y su sonrisa ladina, irradiaba confianza. Felix, de negro impoluto, con el primer botón de su camisa desabrochado, transmitía una calma letal. No necesitaban anunciarse; el respeto y el temor los precedían.

Las miradas se posaron en ellos, y los murmullos no tardaron en surgir.

—Son los hombres de La Umbra…
—Felix Larey… he oído historias sobre él.
—Dicen que Jung Dae-Hyun heredó el puesto de su difunto hermano, pero es un chiquillo que no sabe nada de esto.
—Si ellos están aquí, significa que Alexander no tardará en aparecer.

Pero entre los murmullos, una pregunta se hizo más fuerte.

—¿Quién es el pelirrojo?

Algunos intercambiaron miradas de desconcierto. Todos sabían que Jung Jeremy, el segundo al mando de La Umbra, había muerto. Cuando ocurrió, muchos asumieron que Felix ocuparía el puesto debido a su lealtad y su capacidad. Sin embargo, con el tiempo, los rumores comenzaron a correr: Jung Dae-Hyun, el hermano menor de Jeremy, había hecho su iniciación en la organización y heredado el cargo de su difunto hermano.

Aquello había tomado por sorpresa al mundo de la mafia. Nadie esperaba que alguien sin experiencia en ese mundo ascendiera de la nada a un puesto tan importante. Ser el segundo al mando de La Umbra no era para cualquiera, y para muchos, resultaba una injusticia que Felix no hubiera sido elegido en su lugar.

Pero lo que nadie en esa sala sabía… era que Jung Jeremy nunca murió. Había regresado de la muerte con una nueva identidad. Ahora, con el nombre de Jung Dae-Hyun, continuaba ocupando su lugar en las sombras, oculto bajo un nuevo rostro y una historia falsa.

Las miradas seguían fijas en ellos mientras avanzaban por el salón con una confianza que solo los verdaderamente poderosos podían proyectar. No se apresuraban ni se detenían, su andar era medido, calculado. Cada paso resonaba en el mármol negro, un eco que se mezclaba con los murmullos que no dejaban de surgir a su alrededor.

Felix mantenía su postura firme, con la mirada afilada, observando a cada uno de los presentes como si estuviera midiendo su valor. No necesitaba palabras para imponer respeto; su reputación hablaba por él. Dae-Hyun, en cambio, esbozaba una media sonrisa, con las manos en los bolsillos de su traje. Su expresión relajada contrastaba con la tensión del lugar, pero en sus ojos se reflejaba la astucia de alguien que no daba un solo paso en falso.

Sus guardaespaldas, hombres de La Umbra, no se alejaban de ellos, atentos a cualquier movimiento sospechoso. La presencia de ambos no solo imponía, sino que también desafiaba. Se paseaban por el territorio de otros líderes criminales sin miedo, como si fueran los dueños del lugar.

—Míralos… caminan como si ya gobernaran todo.
—No es solo apariencia. La Umbra no habría enviado a cualquiera.
—Felix Larey… es el verdugo de Alexander.
—Y el otro… si en verdad es Dae-Hyun Jung, significa que Alexander ha decidido confiar en él más de lo que pensábamos.

Los comentarios se deslizaban en susurros, pero no escapaban de sus oídos. Sin embargo, ninguno reaccionó. No necesitaban aclarar nada; los hechos hablarían por ellos cuando fuera necesario.

Finalmente, sus pasos los llevaron hasta donde estaba Paul Escobar, quien los recibió con una sonrisa amplia y un gesto de bienvenida, como si se tratara de viejos amigos reencontrándose.

—¡Los Hombres de La Umbra! —exclamó, abriendo los brazos con teatralidad—. Justo cuando la noche empezaba a ponerse aburrida.

Dae-Hyun esbozó una sonrisa, inclinando ligeramente la cabeza.

—No podíamos dejar que eso pasara, Paul.

Paul rió con ganas y luego estrechó la mano de Felix con familiaridad, aunque su mirada se posó en Dae-Hyun con cierto interés, era la primera vez que Dae-Hyun asistía a un evento de la Mafia desde que había tomado otra identidad.

—Dicen muchas cosas sobre ti, Jung —comentó con tono casual, pero con la curiosidad de quien busca confirmar un rumor.

—Espero que sean cosas buenas —respondió Dae-Hyun, con una falsa modestia que solo hizo sonreír más a Paul.

Felix miró alrededor con disimulo, siempre atento. No era paranoia, sino experiencia. Sabía que en reuniones como aquella, las alianzas podían formarse o desmoronarse en cuestión de segundos.




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