Félix Larey
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-¿Entonces sí es una cita? -preguntó Sorya emocionada justo cuando entré a la sala para buscar mi celular. Lo había olvidado sobre uno de los sillones.
-Probablemente -respondió Melany-. Es la primera vez que la veo aceptar una salida con un chico.
Aparte de sus dos amigos de México, prácticamente no convive con hombres -continuó Melany-. Y honestamente, ella misma se encargó de mantener esa distancia. Por eso me sorprendió tanto que aceptara salir con él.
-Eso significa que el chico le interesa de verdad -dijo Sorya sonriendo.
-O al menos le causa curiosidad -corrigió Hana-. Y considerando cómo es ella, eso ya es muchísimo.
-¿Quieres jugo? -Alexander me extendió un vaso después de dejar a su esposa.
Asentí, lo tomé y recogí mi celular.
La sala estaba hecha un desastre. Mascarillas, esmaltes, cremas. Habían declarado todas las chicas que era su "día de spa".
Alexander, Oliver, Artemis, Gabriel y Dae-Hyun habían sido obligados a dar masajes a sus respectivas parejas. Los cinco permanecían atentos a cada indicación de Alison, como si estuvieran en una clase obligatoria.
Ninguno se atrevía a quejarse.
Mientras tanto, las demás que no tenían pareja estaban acomodadas en otro sofá pintándose las uñas entre ellas, completamente concentradas en el chisme sobre quien sabe quien y que se había convertido en el tema principal del día.
-¿Y está guapo? -preguntó Mei.
-Guapísimo -respondió Melany. Dae-Hyun soltó un sonido de fingida molestia-. Pero no tanto como el mío.
Se rieron.
-¿Dónde lo conoció? -preguntó Camila.
-En la fiesta, según dijo -contestó Melany.
Me detuve.
-¿De quién hablan?-pregunté.
Todos voltearon.
-Cierto, no estas al tanto del chisme de hoy-dijo Hana-. Hablamos de Estrella.
-¿Qué hizo?
-Salió a una cita con un chico que conoció en la fiesta -dijo Melany, tranquila.
El jugo se me fue por otro lado. Tosí.
Alexander se acercó y me dio un par de palmadas en la espalda.
Hasta el momento creía que estaba en su habitación leyendo algún libro.
-¿Estás bien?
Asentí.
No. No estoy bien.
El maldito de Andre se atrevió a invitar a Red a una cita.
-¿A dónde fueron? -pregunté.
-No sé -respondió Melany. No dejó de mirarme.
-Entiendo.
Me di la vuelta y salí.
Escuché pasos detrás de mí
-¿A dónde vas? -preguntó Alexander cuando llegamos al patio.
-No sé.
-¿A buscar a la pelirroja porque salió con otro?
No respondí.
-Estás celoso.
-No.
-Sí lo estás.
-Que no. Nunca he sentido celos.
-Claro que sí. Ahora mismo.
-Williams, no son celos. Me molesta que ese idiota quiera acercarse a mi Red con la intención de molestarme.
-¿"Tu" Red? -preguntó burlón -. Eso ya suena a territorio. Te gusta, Larey.
-Joder, no son celos.
-Entonces, si se hace novia de ese tipo, ¿te da igual?
-Antes tendría que pasar por encima de mí.
-Ahí lo tienes.
-No son celos, Alex.
-Con Estrella eres fácil de leer.
Apreté los puños y giré. Oliver estaba detrás de él.
-¿Sabías que iba a salir con ese tipo?
-¿Crees que si lo supiera la habría dejado? -respondió Oliver-. No sé quién es. No me gusta.
-Vamos.
Seguí hacia fuera de la mansión, mi auto se había quedado estacionado fuera de la reja de entrada
-¿A dónde? -preguntó Oliver.
-A buscarla.
-Hana me mata si interrumpo. Me dejó claro que no me meta.
Lo miré.
-¿Y la vas a dejar con ese tipo?
-Voy a investigar quién es. Si no tiene nada raro, no hay problema.
-¿En serio?
-¿Y tú por qué te alteras? No es tu novia.
Me quedé callado. Tiene razón. No lo es. Entonces lo entendí todo.
Entendí la razón de su petición.
El problema no es que Estrella salga con alguien.
El problema soy yo.
Me pidió que mantuviera distancia por eso. Por mí.
Apreté la mandíbula.
Aun así, me molesta. No me gusta imaginarla con otro. No me gusta pensar que alguien más la toque.
-Bien. Si tú no vas, voy yo.
-¿En calidad de qué? -preguntó-. ¿Qué le vas a decir?
Me detuve.
-En calidad de su protector. Aunque no sea su novio no voy a dejar que ese tipo se le acerque. Y te recuerdo algo: si no estoy con ella es porque tú me pediste que mantuviera distancia aquella vez. Si por mí fuera...-me callé, si por mi fuera, ella...ya sería mía.
Si Oliver no hubiera dicho nada ese día... ¿hubiera aceptado estar con ella en la fiesta?, ¿no habría puesto freno?.
Cerré los ojos un segundo y negué, cortando la idea.
Qué mierda estoy pensando.
Apreté la mandíbula.
No debería ni cruzárseme por la cabeza.
-Olvídalo.
Seguí caminando.
No debería importarme con quien este ella pero inevitablemente me importa.
-¡Félix! No lo mates -dijo Alexander-. Mierda... mejor voy contigo.
-No hace falta -le dije cuando se puso a mi lado. Oliver venía detrás.
-Cuando te pones así, pierdes el control -insistió-. Es la primera vez que te veo celoso. No sé qué vas a hacer. Eres capaz de todo.
-No voy a matar a nadie... a menos que sea necesario.
-Larey... -dijo Oliver cuando llegamos al auto-. Tráeme a mi prima de vuelta. Asumiré que sabes quién es ese tipo, por eso estás así y que tienes un motivo, no solo celos.
-Que no estoy celoso, mierda.
-Sí, claro -respondió-. Williams, déjalo. Que vaya solo. Confío en que esta vez no va a romper otro tratado ni a meterse en un duelo a muerte.
Subí al auto y arranqué.
-No lo hagas -murmuré-. Juraste no usar el GPS del collar si no era necesario.
Apreté el volante. Dudé unos segundos.
Abrí la aplicación.
-Mierda... -exhalé-. Qué asco me doy.
La ubicación apareció en la pantalla. Fijé la ruta y aceleré.
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Editado: 02.06.2026