Narrador Omniciente:
"El secreto de la vida humana es que las heridas más profundas no provienen de los enemigos, sino de los silencios de aquellos en quienes confiamos."
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El silencio se instaló en la sala en cuanto Dae-Hyun cruzó las puertas de la mansión.
Todas las chicas levantaron la vista al mismo tiempo.
Sus ojos enrojecidos y el rastro de lágrimas en su rostro bastaron para que comprendieran que algo estaba mal.
Melany fue la primera en ponerse de pie. Sin decir una palabra, lo siguió escaleras arriba.
Las demás intercambiaron miradas confundidas.
-Amor... ¿qué pasó? -preguntó con preocupación al entrar en la habitación detrás de él.
Dae-Hyun se sentó al borde de la cama.
Las lágrimas descendieron en silencio por sus mejillas.
Melany se acercó de inmediato.
Tomó su rostro entre las manos y limpió las lágrimas con una delicadeza que hizo que el pecho de él se encogiera todavía más.
No preguntó nada.
No insistió.
Simplemente lo abrazó.
Y Dae-Hyun entendió que ella había decidido acompañarlo hasta que estuviera listo para hablar.
Rodeó su cintura con ambos brazos y apoyó la frente contra el vientre de ella.
Por un instante se preguntó si su bebé podría percibir que su padre estaba sufriendo.
Aquello lo hizo incorporarse de golpe.
Si Mel se preocupaba podía hacerle mal.
-Perdón, nena. Perdóname. Yo... estoy bien.
Melany lo miró como si acabara de decir la tontería más grande del mundo.
-Jung Jaremy, a mí no me vengas con la frase de "estoy bien" porque no voy a creer ni una palabra.
Dae-Hyun parpadeó.
-Mel...
-No. Tú mismo dijiste que serías mi apoyo y que yo sería el tuyo. Así que dime quién fue el hijo de puta que te hizo llorar y voy ahora mismo a partirle la cara.
Aquello logró arrancarle una pequeña sonrisa.
-¿Y por qué asumes que fue un hombre y no una mujer?
Melany cruzó los brazos.
-Porque si algún día te encuentro llorando por otra mujer que no sea tu mamá, alguna de mis cuñadas... -dijo, refiriéndose a las amigas de Dae-Hyun, a quienes él consideraba sus hermanas de otra madre- o por mí, primero te mato a ti... y luego averiguo quién fue la desgraciada que te hizo llorar.
Dae-Hyun soltó una risa ahogada.
-Ya veo.
-Además te fuiste con los demás. Así que dime cuál de ellos fue.
Lo señaló con un dedo acusador.
-No pasa nada, amor.
Melany entrecerró los ojos.
-Me estás mintiendo en la cara, idiota.
Le dio un par de golpecitos en el brazo.
-¿Quieres que te pegue más fuerte?
La risa de Dae-Hyun sonó débil, pero fue sincera.
-Dime qué pasó -insistió ella esta vez con suavidad.
La sonrisa desapareció.
¿Cómo podía explicarle que, por una decisión suya, Oliver había terminado enfrentándose a un duelo a muerte?
¿Cómo admitir que había firmado algo sin comprender del todo las consecuencias?
¿Y cómo decirle que las personas en las que más confiaba también le habían ocultado la verdad?
Guardarle secretos a Melany no quería pues le había dicho que nunca le ocultaría nada más.
Sabía mejor que nadie cuánto podía doler descubrir que alguien importante había decidido esconderte algo.
-Cometí un error -murmuró al final-. Uno muy grande.
Bajó la mirada.
-Y ahora siento que la culpa me está consumiendo.
Melany se sentó a su lado.
-Supongo que no puedes contarme todos los detalles.
-No. Perdóname.
-Entonces no voy a pedirlos.
Dae-Hyun levantó la vista.
-Temo que, si supieras todo, podrías odiarme.
Melany frunció el ceño.
-Eso no va a pasar.
-No lo sabes.
-Sí lo sé.
Tomó una de sus manos entre las suyas.
-Porque te conozco.
Dae-Hyun guardó silencio.
-Ahora dime algo -continuó ella-. Eso que hiciste... ¿tuvo consecuencias graves?
Él asintió.
-Muy graves.
Su voz salió ronca.
-Alguien a quien quiero terminó pagando el precio de una decisión que tomé. Yo creí que estaba ayudando a resolver un problema, pero resultó ser mucho más complicado de lo que imaginaba.
Melany escuchó atentamente.
-Y aunque esa persona hizo todo lo posible por arreglarlo... no fue suficiente.
Dae-Hyun cerró los ojos.
-Ahora hay todavía más problemas.
Melany permaneció callada unos segundos.
Pensando.
Ordenando sus palabras.
-Voy a decirte algo con total sinceridad.
Él la observó.
-No sé exactamente qué ocurrió.
Le acarició la mejilla.
-Pero sí sé algo de ti.
Dae-Hyun bajó la mirada.
-Tú jamás habrías tomado esa decisión si hubieras sabido que alguien saldría lastimado.
Él no respondió.
-No puedes ver el futuro, amor.
Su voz era suave.
-Nadie puede.
Apretó su mano.
-A veces hacemos algo intentando solucionar un problema y terminamos provocando otros sin querer.
Dae-Hyun guardó silencio.
-Es como una fila de fichas de dominó.
Melany sonrió apenas.
-Empujas una pensando que sabes dónde terminará todo... y luego descubres que había muchas más detrás de las que no tenías idea.
Sus ojos se encontraron con los de él.
-Eso no significa que seas una mala persona.
-Pero sí significa que me equivoqué.
-Claro que te equivocaste.
La respuesta fue inmediata.
-Todos lo hacemos, Jeremy. Somos humanos. Nadie atraviesa la vida tomando siempre la decisión correcta.
Le apretó la mano con suavidad.
-Pero cometer un error no te convierte en una mala persona.
Dae-Hyun bajó la mirada.
-No te castigues más de lo que ya lo estás haciendo.
Su voz se volvió más suave.
-Tú tomaste una decisión creyendo que ayudaría. Lo hiciste con la información que tenías en ese momento y con las mejores intenciones posibles. No querías lastimar a nadie. No querías poner a nadie en peligro.
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Editado: 13.08.2026