Lo que me quedó

CAPITULO 21?

Nada parecía fuera de lugar, y aun así todo lo estaba: porque cuando el control se disfraza de ternura, el daño aprende a caminar en silencio.

---------------------------------------------------------------------------

Empieza a caminar. Sus pasos son firmes, pero su cabeza va un segundo más atrás. S

Es el efecto, se dice.

Entra al primer edificio y sube las escaleras. El murmullo del aula se escucha antes de abrir la puerta. Cuando lo hace, varias cabezas se giran apenas y luego vuelven a lo suyo. Jane localiza un asiento libre cerca del centro y se sienta. Apoya la mochila en el suelo, saca el cuaderno, el lápiz.

—Buenos días —dice el profesor al entrar—. Hoy continuamos con análisis de estructuras ligeras aplicadas a espacios urbanos.

Jane escribe el título con letra prolija. Le gusta cuando las palabras quedan derechas

—Imaginemos una plaza —continúa el profesor—. No como un lugar bonito, sino como un espacio que contiene personas, conflictos, encuentros. ¿Qué sostiene realmente una estructura?

—El peso —responde un estudiante.

—La función —dice otra voz.

—La intención —añade alguien más.

El profesor asiente.

—Exacto. La intención. Sin ella, todo colapsa.

Durante la clase participa cuando la llaman, responde bien, incluso hace un comentario que provoca asentimientos.

—Si no se piensa en el uso real del espacio —dice—, la estructura termina imponiéndose a las personas en lugar de servirlas.

—Buen punto, Jane —responde el profesor—. La arquitectura nunca debería ser un espacio encerrado.

El timbre suena. Cambio de clase.

Sale al pasillo junto al flujo de estudiantes. El ruido aumenta, las voces se cruzan, alguien ríe demasiado fuerte. Jane camina despacio, apoyando la espalda un momento contra la pared fría, luego de sentir un leve mareo. Saca el teléfono, un mensaje nuevo

No te olvides de mi existencia.

Su boca se curva en una sonrisa automática. Marca antes de pensarlo demasiado.

—¿Eso fue un reclamo o una amenaza? —dice cuando Derek contesta.

—Depende —responde él—. ¿Funcionó?

—Sí —admite—. Estoy en la U.

—¿Todo bien?

Jane observa el pasillo, las caras que pasan sin verla.

—Sí… más o menos.

—Ese “más o menos” es nuevo.

—No tanto —dice ella—. Solo estoy… rara.

—Jane —dice Derek, bajando un poco la voz—, tú no sueles decir eso.

Ella se encoge de hombros aunque él no pueda verla.

—Hablamos luego, ¿sí? —dice al ver acercarse a alguien—. Ya vienen mis amigos.

—Luego, conste —responde él—. Cuídate.

Corta justo cuando Patrick aparece con Verónica, Bianca y Alayna.

—¡Mírala! —dice Verónica—. Arrimada a la pared y con cara de misterio.

—Déjame adivinar —añade Bianca—. Alexander.

—No —responde Jane rápido—. No era él.

—Ajá —Patrick sonríe—. Entonces era otro.

—Ustedes viven del drama —dice Jane, guardando el teléfono—. Vamos, llegamos tarde.

Caminan juntos hacia la siguiente aula.

—¿Dormiste bien? —le pregunta Verónica en voz baja.

Jane tarda un segundo en responder.

—Sí —miente—. Más o menos.

—Ese “más o menos” otra vez —dice Patrick—. Hoy estás sospechosa.

—Estoy normal —responde ella, un poco más firme—. Dejen de analizarme.

Entran a la clase que comparten. Se sientan juntos; Jane queda al lado de Verónica. El profesor entra casi de inmediato.

—Hoy quiero debate —anuncia—. Nada de quedarse callados.

Los murmullos comienzan. Jane escucha, participa cuando es necesario. Responde con claridad, argumenta bien.

Verónica le pasa una hoja con un dibujo mal hecho de un edificio torcido y le escribe “arquitectura experimental”. Jane ahoga una risa.

El profesor deja sus cosas sobre el escritorio y se toma unos segundos antes de hablar, observando al grupo.

—Bien —dice al fin—. Hoy vamos a trabajar con los proyectos para la feria. No quiero bocetos tímidos ni ideas a medio camino. Quiero que defiendan lo que están creando. Esto no es solo un ejercicio académico, es una declaración de cómo piensan el espacio.

Se oyen algunos suspiros, un par de risas nerviosas.

—Vamos a empezar con una pregunta abierta —continúa—. ¿Qué creen que debe provocar un proyecto arquitectónico en quien lo habita o lo recorre?

Se levantan algunas manos. Jane escucha primero.

—Funcionalidad —dice Patrick—. Si no funciona, no sirve.

—Identidad —agrega Bianca—. Que represente algo, no solo que se vea bonito.

—Seguridad —dice Alayna—. Que no te haga sentir vulnerable.

El profesor asiente, pero su mirada se detiene en Jane.

—¿Jane?

Ella parpadea una vez, como regresando del fondo de su cabeza.

—Creo que… —empieza despacio— creo que debe provocar conciencia. Que quien esté ahí sienta que el espacio lo está observando tanto como él lo observa a él.

Algunos la miran. El profesor alza una ceja, interesado.

—Explícate.

Jane toma aire. Y habla.

Habla de recorridos que obligan a bajar la velocidad, de materiales que no buscan comodidad inmediata, de estructuras que incomodan un poco para hacer pensar. De cómo un espacio puede acompañar a alguien sin invadirlo, pero también confrontarlo. Usa ejemplos, gestos con las manos, dibuja líneas en el aire.

—No todo lugar tiene que ser amable —dice—. A veces tiene que ser honesto. Mostrar grietas, sombras, silencios. Como las personas.

Hay un breve silencio cuando termina.

—Eso fue… intenso —murmura Patrick.

El profesor sonríe.

—Eso fue brillante —corrige—. Justo a eso me refiero cuando hablo de intención.

La clase sigue. Se arma un debate. Jane vuelve a intervenir varias veces, responde preguntas, refuta ideas, propone soluciones. Las palabras fluyen con una facilidad que incluso a ella le sorprende. Se siente clara, enfocada, casi luminosa por dentro.



#348 en Joven Adulto
#510 en Detective
#415 en Novela negra

En el texto hay: amortoxico, abusos, violencia abuso

Editado: 23.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.