Lo que nadie supo de la niña callada

CAPÍTULO 10

ABRIL

¿Alguna vez sintieron que todo a su alrededor se caía a pedazos?, ¿Que nada tiene una solución?, ¿Han llegando a un punto donde cada momento de su vida es una vergüenza? Bueno, en este momento así me encuentro yo; llena de vergüenza e inseguridades. Todo me cubre como una manta de lana pesada. Mi mente parece un papel rallado con garabatos y hasta alturas de la vida ni yo misma se que pensar.

Cada vez que pienso en esa audición me recuerda a las demás y todas las veces que tuve presentaciones en las que fracasé sentiendome como una lunática. Viendo cómo las personas a mi alrededor se burlaban de mi y me jugaban con la miraba. Mis maestros decepcionados y mis compañeros a gustos con la situación.

Toda mi vida se ha sentido como un fracaso desde la relación con mis padres hasta en la orquesta y aunque la música es mi lugar seguro me temo que mis inseguridades se han apoderado de eso también poco a poco. Cómo un virus, como una enfermedad maligna.

Kael tuvo razón en una cosa: No puedo esconderme en el baño cada vez que me equivoco.

Eso lo sé.

Sin embargo, no es fácil para mí, doy todo lo que pueda y lucho con esta ansiedad que se apodera de mi casa que me subo a un escenario a tocar, que los recuerdos no toquen cada fibra de mi ser y que mi mente deje de tener pensamientos intrusivos. Ustedes no se imaginan lo difícil que ha sido para mí todo este camino. Me ha consumido poco a poco.

Miré mi reflejo en el espejo de mi habitación una ves más: estaba cansada con la mirada apagada. No había podido dormir la noche anterior desde de lo que pasó en la audición. Había sido un desastre total.

Aún podía sentir la vergüenza encima de mi comiéndome los huesos y no podía dejar de pensar una y otra vez en lo que pasó, pero peor fue la mirada de lastima que me dijeron los jueces convencidos de que no iba a lograr nada.

Mi teléfono, suena otra vez y miró el móvil sobre mi cama con pesadez. Me llamaba la directora, un número ¿Desconocido? Que decidí no atender.

El sonido de unas voces llama mi atención y me levanto para ver qué es y a medida que me acerco las voces suben el tono. Eran papá y mamá. Poco a poco se convertían en gritos sus voces sin importar quien escuchará su escándalo.

-¡No puedes hacerme esto queda ves que quieras! - Grito mamá, tan fuerte que casi la voz se iba - ¡Eres un maldito desconsiderado!

-¡Y una mierda! Es lo que mereces por facilona. - exclamó papá, con más enojo aún.

Mi corazón dio un vuelco al escuchar la última frase. Será posible que mamá haya sido... ¿Infiel...? ¿Será posible eso? Me quedé parada en la puerta escuchando la discusión todavía.

-¡Ya te dije que no fue como lo pensaste! ¡No hay nada entre el y yo!, ¡¿Cómo te lo hago entender?!

-¡Mentira! Puras mentiras, sabes que si lo hicistes y te entregaste como una zorra en el busque.

Jadeo y me tapo la boca al oír aquello, y la cachetada que hace eco hasta en el corredor. Mis lágrimas salen y el silencio las acompaña.

Lo último que logré escuchar fue a papá salir de la habitación con un puertaso dejando un silencio aterrador en el corredor.

***

¡HOLA, AQUÍ SIXY!

Siento demasiado la demora en subir el capítulo 10 es que tuve problemas personales y a nivel emocional que me impedia escribir y subir el capítulo pero ya estoy aquí, y estaré más seguido para terminar de escribir el libro para ustedes. Casi somos mil lecturas y estoy súper feliz. Nos vemos en el próximo capítulo.

Besos,

SIXY❤.




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