ABRIL
Hoy el clima en Auroria se pintó de gris. El viento soplaba un poco más fuerte de lo normal y me obligó a sujetar con más fuerza mi sombrilla. Mis botas de hule rechinan en el asfalto; mis huesos se sienten fríos gracias al viento que no para y se hace cada vez más fuerte. Camino lo más rápido que puedo hasta llegar a mi lugar de destino: El Bolso Dorado. Una tienda sencilla donde venden al por mayor carteras y bolsos de todo tipo.
Al entrar, el sonido de la campanita atrae la atención de un chico... ¿Kevin? Quien me regala una sonrisa encantadora nada más al verme. Mi estómago se aprieta y no entiendo por qué.
Le sonreí tímidamente.
—No sabía que trabajabas aquí, es la primera vez que te veo —le digo en voz baja, pero él aun así logra escucharme.
—Soy nuevo aquí, he comenzado hoy —contestó, sin dejar de sonreír.
Nos quedamos mirando uno al otro fijamente por un par de segundos.
—Abril, cariño, ¿cómo estás? —me saludó Brenda. Ella es la dueña del negocio—. ¿Qué deseas el día de hoy?
Dejé de mirar a Kevin para posar la mirada en Brenda, quien me miraba con dulzura esperando mi respuesta.
—Hoy pediré algo un poco diferente, ¿qué tienes para mí? —indagué, sintiendo la curiosidad por saber qué hay de nuevo.
—Tengo mucho que mostrarte, cariño —declaró—. Ven, ven, sígueme y te muestro lo más nuevo que nos ha llegado.
Entonces, así pasa la siguiente media hora: escogiendo junto a Kevin y Brenda la nueva mercancía que vendería y pidiendo encargos para entregar esta misma semana. Brenda no paraba de hablarme sobre lo más nuevo y de explicarme el diseño, el tipo de material y el lugar donde fue fabricado. Yo solo respondía con un movimiento leve de cabeza, tratando de entender lo que decía.
En ese momento, el teléfono de Kevin suena, llamando nuestra atención. Brenda lo mira fulminante porque odia las llamadas durante el trabajo.
—Es urgente —insistió Kevin—. Te prometo que no volverá a pasar, pero debo contestar esta llamada.
—Bien —fue todo lo que dijo Brenda.
En ese instante tuve un mal presentimiento. Algo no estaba bien. Miré a Kevin otra vez y se pasaba una mano por la cara, algo agitado.
—¿Abril? —me llamó Brenda—. Cariño, ¿estás escuchándome?
—Lo siento mucho... yo...
La campana de la tienda llamó nuestra atención, interrumpiendo mi respuesta.
—Debo irme —sentenció Kevin—. No hay tiempo para explicar.
Pasó por nuestro lado caminando para irse detrás del mostrador. Brenda lo siguió con enojo. Yo permanecí muy quieta en mi lugar, con el corazón latiendo a toda velocidad como si de un tren se tratara. Kevin salió y se acercó a mí con seguridad antes de hablar y dejarme completamente helada:
—Necesito que vengas conmigo, Abril.
Me quedé seca, sin saber qué decir exactamente. Todo mi cuerpo empezó a temblar por la forma en la que Kevin me miraba.
—Hubo un tiroteo y Mariam estuvo ahí —confesó, y mi mundo se detuvo.
En ese momento todo dejó de tener sentido: las compras, la música, todo. Si había algo que me importaba más en esta vida, era Mariam.
****
Gracias por darme una oportunidad y leer mi historia. Nos vemos en mis redes sociales:
Instagram: sina.volist
Tiktok: sina.books
Besos, SIXY💗.