Lo que nadie supo de la niña callada [editando]

CAPÍTULO 13

ABRIL

Hoy el clima en Auroria se pintó de gris. El viento soplaba un poco más fuerte de lo normal y me obligó a sujetar con más fuerza mi sombrilla. Mis botas de hule rechinan en el asfalto; mis huesos se sienten fríos gracias al viento que no para y se hace cada vez más fuerte. Camino lo más rápido que puedo hasta llegar a mi lugar de destino: El Bolso Dorado. Una tienda sencilla donde venden al por mayor carteras y bolsos de todo tipo.

​Al entrar, el sonido de la campanita atrae la atención de un chico... ¿Kevin? Quien me regala una sonrisa encantadora nada más al verme. Mi estómago se aprieta y no entiendo por qué.

​Le sonreí tímidamente.

​—No sabía que trabajabas aquí, es la primera vez que te veo —le digo en voz baja, pero él aun así logra escucharme.

​—Soy nuevo aquí, he comenzado hoy —contestó, sin dejar de sonreír.

​Nos quedamos mirando uno al otro fijamente por un par de segundos.

​—Abril, cariño, ¿cómo estás? —me saludó Brenda. Ella es la dueña del negocio—. ¿Qué deseas el día de hoy?

​Dejé de mirar a Kevin para posar la mirada en Brenda, quien me miraba con dulzura esperando mi respuesta.

​—Hoy pediré algo un poco diferente, ¿qué tienes para mí? —indagué, sintiendo la curiosidad por saber qué hay de nuevo.

​—Tengo mucho que mostrarte, cariño —declaró—. Ven, ven, sígueme y te muestro lo más nuevo que nos ha llegado.

​Entonces, así pasa la siguiente media hora: escogiendo junto a Kevin y Brenda la nueva mercancía que vendería y pidiendo encargos para entregar esta misma semana. Brenda no paraba de hablarme sobre lo más nuevo y de explicarme el diseño, el tipo de material y el lugar donde fue fabricado. Yo solo respondía con un movimiento leve de cabeza, tratando de entender lo que decía.

​En ese momento, el teléfono de Kevin suena, llamando nuestra atención. Brenda lo mira fulminante porque odia las llamadas durante el trabajo.

​—Es urgente —insistió Kevin—. Te prometo que no volverá a pasar, pero debo contestar esta llamada.

​—Bien —fue todo lo que dijo Brenda.

​En ese instante tuve un mal presentimiento. Algo no estaba bien. Miré a Kevin otra vez y se pasaba una mano por la cara, algo agitado.

​—¿Abril? —me llamó Brenda—. Cariño, ¿estás escuchándome?

​—Lo siento mucho... yo...

​La campana de la tienda llamó nuestra atención, interrumpiendo mi respuesta.

​—Debo irme —sentenció Kevin—. No hay tiempo para explicar.

​Pasó por nuestro lado caminando para irse detrás del mostrador. Brenda lo siguió con enojo. Yo permanecí muy quieta en mi lugar, con el corazón latiendo a toda velocidad como si de un tren se tratara. Kevin salió y se acercó a mí con seguridad antes de hablar y dejarme completamente helada:

​—Necesito que vengas conmigo, Abril.

​Me quedé seca, sin saber qué decir exactamente. Todo mi cuerpo empezó a temblar por la forma en la que Kevin me miraba.

​—Hubo un tiroteo y Mariam estuvo ahí —confesó, y mi mundo se detuvo.

​En ese momento todo dejó de tener sentido: las compras, la música, todo. Si había algo que me importaba más en esta vida, era Mariam.

****

Gracias por darme una oportunidad y leer mi historia. Nos vemos en mis redes sociales:

Instagram: sina.volist

Tiktok: sina.books

Besos, SIXY💗.



#4779 en Novela romántica
#551 en Thriller
#244 en Misterio

En el texto hay: amor, secreto amor prohibido, musicayamor

Editado: 11.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.