Lo que no conté: Páginas de un rescate

Capítulo 14: Línea de tiempo del asedio y la gloria

Mi vida no es una serie de coincidencias; es un campo de batalla donde el Cielo y el Infierno han disputado cada uno de mis días.

​2001: El Primer Intento de Homicidio

​Nací en medio de un ataque.

Antes de ver la luz, el enemigo intentó silenciar mi voz: venía enredada en el cordón umbilical, una trampa mortal en el vientre de mi madre.

Pero Dios cortó la ligadura y me dio el primer aliento.

Desde mi infancia, seres que el mundo llama "mitológicos" pero que yo sé que son demonios, intentaron llevarme.

El asedio empezó en la cuna.

2012: La Fractura del Mundo

​Este año algo cambió, no solo para mí, sino para la creación misma.

Sentí una fractura en la realidad: recuerdos rotos, memorias vacías y un caos creciente en las personas.

El mundo empezó a gemir por su Creador y el tiempo se aceleró.

En este periodo, Dios empezó a usarme; vi el accidente de mi padre y mío en sueños, pero el miedo al "qué dirán" me hizo callar.

Vivimos el impacto, pero Dios, en Su misericordia, nos guardó de la muerte.

2016: El Bautismo del Vaivén

​Bajé a las aguas, pero mi corazón seguía en tierra seca.

Me bauticé por cumplimiento, por religión, pero no por una transformación genuina.

Conocía los milagros y las sanidades, pero seguía siendo una "religiosa" y no una hija.

Ese vacío fue el caldo de cultivo para el caos que estallaría poco después.

2019: El Error Radical y el Sacrificio de un Inocente

​Fue el año del pecado oculto, el error que sentenció mi paz.

Mi familia, mis animales y mi propio espíritu quedaron en la línea de fuego.

El enemigo me golpeó donde más me dolía: mataron a mi perra.

Murió de una forma atroz, consumida por dentro, seca, con los ojos llenos de un terror que no pertenecía a este mundo.

Sus alaridos eran el grito de algo que estaba siendo destrozado en lo invisible.

Ahí comprendí: si eso le hacían a un animal frágil, ¿qué no intentarían hacerme a mí?

2026: El Veredicto del Cielo

​Hoy, la ciencia ha tenido que rendirse ante la evidencia de Dios.

He sido dada de alta de trabajo social, psiquiatría y psicología.

Los mismos profesionales que buscaban una explicación clínica tuvieron que reconocer lo extraordinario: mi cambio físico, mental y espiritual no fue obra de hombres.

Es el sello de un Dios que rescata lo que el mundo da por perdido.



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En el texto hay: ocultismo, espiritual, testimonios

Editado: 05.09.2026

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