Lo que no sabes de mi.

Ausente padre .

La ausencia de mi padre no fue solo física, también fue emocional. Estaba ahí, pero no de la manera en que una hija lo necesitaba. Sus palabras eran cuchillos que atravesaban sin piedad, recuerdo como un eco que aún me persigue cuando me dijo que nunca debí haber nacido. Esa frase quedó tatuada en mi memoria, como una sentencia que me hizo sentir indeseada en este mundo. Yo buscaba en él un abrazo, un gesto de protección, pero lo único que recibí fueron miradas frías y silencios que gritaban rechazo. La esencia de mi padre no fue refugio, fue un recordatorio constante de que no era suficiente, de que mi existencia parecía ser un error para él.




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