Amram
El principe se sonrojo levemente al ver la observación de su padre. Amira bajo la mirada, incómoda pero con una pequeña sonrisa.
Amira ve algo extraño en la herida como si hubiera algo en ella que no debería de estar allí.
Amira (rápida, observabando la herida): Majestad, necesito espacio y silencio para atender a Su Alteza. Claro si usted me lo permite!?
El Rey, Su Mayordomo y los Hagas abandonaron la habitación.
(Cuando la sala queda vacía y el silencio se vuelve profundo, Amira respira hondo y se aproxima a tomar un instrumento para extraer el pequeño objeto de la herida).
-Su Alteza, esto dolerá pero si no lo hacemos su herida se infectará y será peor.
Amram (atemorizado tensa la mandíbula): Haz lo que tengas que hacer!
(Amira toma aire, limpia la herida con destreza y saca el fragmento de metal incrustado en la carne. Amram aprieta los dientes del dolor, sudando).
Amira (bromeando): Para ser tan fuerte en el campo de batalla te comportas como un bebé en el dolor.
Amram (sonriendo a pesar del dolor): Lo dices porque no has visto a mi padre cada vez que le sacan una estilla del pie.
Amira ríe bajito, logrando aliviar la tensión. Luego, observa la punta de la espada ensangrentada y lo acerca a la luz, notando algo particular en él...
La Joven con un trozo de metal aún en la mano y la sangre fresca, reconoce de pronto el símbolo grabado. Un escalofrío recorre su espalda: es el mismo que vio hace años en el collar que su madre guardo escondido en un cajón. Sus pensamientos viajan rápido, pero vuelve al presente cuando el principe la observa.
Amram (mirándola, preocupado): Ocurre algo?
Amira (recobrando la calma y guardando silencio sobre el hallazgo): Su herida está infectada. Debemos curarla cuanto antes.
Amram (con resignación): Otra vez el dolor...
Amira comienza a tratar la herida. Pero en su mente, el misterio crecía: Qué conexión tiene su madre con ese símbolo? Acaso su madre era una espía?
Amram (de repente y con ojos brillantes): Pensé que jamás te volvería a verte. Pensaste que no te recordaría, Amira!?
Amira: Ya terminé. Su Alteza, con todo respeto... Desea algo más.
Amram (con voz ronca): Si...
La cercanía entre ambos hizo que el ambiente cambiará; Amira sentía que su corazón latía con fuerza. Amram la miro con una intensidad que decía todo sin palabras. Poco a poco, se acercó a ella y, en ese instante especial, sus almas se unieron en un cálido beso: era la primera vez que Amira besaba a alguien y el momento quedó grabado en su memoria para siempre. De repente, la puerta se abrió; Bahir (el Mayordomo del Rey), al ingresar, vio la escena y rápidamente retrocedió.
Bahir (dijo con respeto y cerró la puerta): Perdón x el atrevimiento, Su Alteza. El silencio, la sorpresa y la complicidad llenaron el cuarto decorado, mientras ambos estaban atónitos y apenados.
Amram (le susurró al oído sonriendo): Sabes que pensé en ti todo el tiempo que estuve en el campo de batalla!?
Amira estaba callada y no decía nada. Era la primera vez que alguien le hablaba así.
Amram la tomo delicadamente del brazo y la intento besar otra vez, Amira tuvo miedo y huyo apresurada...
"FIN DEL CAPITULO 4."