Sebna (sorprendida y halagada): ¡Vaya, será un evento grandioso! Me alegra saber que contarás con personas tan distinguidas.
Leyla (impresionada): ¡Seguro todos querrán celebrar a Amira en sus 18 años!
Amira (emocionada): ¡Va a ser una experiencia inolvidable!
Sebna (con voz suave): Sí, y Amira va a entrar en una etapa importante de su vida... el tiempo de contraer nupcias.
Amira (sorprendida y un poco nerviosa): ¡Vaya! Eso suena serio. Leyla (sonriendo): Es una tradición especial... y una gran celebración para todos.
Sebna (bromeando): Oye, ¿quién habla? Amira linda, no te guíes por el ejemplo de Leyla, ¡ya tiene 20 años y sigue sin casarse!
Leyla (un poco apenada): Mamá, ya te he dicho antes que nadie ha conquistado mi corazón.
Adira (afectuosa): No hay prisa, mi niña. Lo importante es que seas feliz.
Sebna (sonriente): Pero si le huyes al amor, él nunca te encontrará.
(Leyla fruce el ceño).
Amira (riendo): ¡Eso suena a advertencia! (Los demás ríen suavemente, compartiendo el momento).
Amira (tranquila): Yo tampoco, la verdad, estoy apurada. Aaah, prefiero... no apresurarme. Sebna (bromeando): Ves, linda, hace un día que conociste a Amira y ya te contagiaste. (Todas ríen)
Sebna: Liria, trae el pastel. (Una señora bastante mayor se acerca, las saluda cortésmente y les ofrece un trozo de pastel de cerezos.) Amira (con alegría): Huum, cerezos... ¡mi favorito! Leyla: A mí me gustan los dátiles.
Amira (riendo): A mí también, pero mi favorito es el cerezo. (Todas disfrutan el momento juntas)
Sebna (sonriente y con orgullo): Para mí es un honor que te guste mi pastel.
Amira (con una gran sonrisa): ¡Gracias, está delicioso!
Liria (respetuosa): ¿Desea algo más, mi señora?
Sebna (amablemente): Por el momento no, puedes retirarte.
*Adira tenía una posición relativamente más alta que Sebna. Sin embargo, Sebna tenía empleados y Adira no. Por decisión propia, claro.
Después de comer pastel y tomar té, y tras charlar un poco, Adira dijo: Linda, ya casi nos vamos. Tenemos que ir al local de Meraa a comprar uvas, el otoño se acerca y las uvas escasean.
Amira: Por supuesto, madre. Leyla le dio un abrazo a Amira y le dijo: Espero volverte a ver pronto. Amira: Yo también, Leyla. (Amira le dio un abrazo a Sebna. Sebna se sorprendió, pero le correspondió con una sonrisa.)
Se despidieron y Amira, junto a su madre, emprendió el camino hacia la casa de Meraa.
... En El Camino ...
Amira y su madre:
Aquella mañana el aire batía las ondas de sus cabellos, anunciando que el otoño se acercaba. Por el camino ellas iban saludando a las personas que se les cruzaban. Una vez que se alejaron de la ciudad y se sumergieron en las verdes llanuras al este del palacio, Amira rompió el silencioso ambiente:
Amira: Mamá, ¿puedo preguntarte algo?
Adira: Claro, linda, dime.
Amira: ¿Eres palta?
Adira (temerosa): No hija, ¿qué te hace pensar eso?
Amira: Es que el collar que guardas en tu cajón tiene un símbolo palta. Adira (mintiendo): Ese collar era de una amiga mía que era palta. Ella me pidió que se lo guardara, pero nunca pudo venir a buscarlo porque... falleció.
"FIN DEL CAPITULO 6."