Lo que no se perdona 1

"Error, Noticias..."

Adira se quedó un momento en silencio, seca las lágrimas del rostro de Amira y le dice en voz baja:

—Amira, sé que ahora todo parece muy confuso y doloroso. A veces los adultos tomamos decisiones para proteger a quienes amamos, aunque no siempre sepamos si es lo correcto. Lo único que quiero que recuerdes es que te amo más que a nada en el mundo y que, pase lo que pase, aquí estaré para ti. Nunca dejarás de ser mi mayor tesoro.

... Tres semanas después ...

*Tres semanas habían pasado desde aquella cena con el Rey y el príncipe...

Un día x la madrugada Amram tuvo un sueño inquietante; él se vio parado a la orilla de un lago inmenso que separaba dos tierras. La superficie del agua brillaba con destellos plateados bajo un cielo etéreo. Al otro extremo, distinguió la silueta de una joven de extraordinaria belleza, vestida con ropajes que flotaban suavemente en la brisa invisible. Ella le hacía señas dulcemente, invitándolo a acercarse.

Sintiendo una mezcla de anhelo y temor, el joven príncipe se atrevió a cruzar el lago. Cada paso era difícil, como si el agua quisiera retenerlo o poner a prueba su determinación.

Finalmente, exhausto pero decidido, llegó a la otra orilla... solo para descubrir que la joven había desaparecido como una visión fugaz.
En medio del silencio, una voz profunda y lejana susurró entre el viento: «No todo lo que parece es... y la vida, a veces, suele sorprendernos».

Amram despertó pensativo, sintiendo que era solo un sueño y diciéndose a sí mismo: «Seguramente es un sueño y nada más». Él no creía en los sueños; para él, eran cosas que solo sirven para robar su tiempo de dormir. Al despertar, (unos pájaros cruzaron el cielo azul). En la mesa junto a su cama, aguardaba una fuente con frutas frescas para el desayuno.

Se había levantado tarde ese día, y un susurro persistente en su mente le hacía dudar si lo vivido era solo una ilusión nocturna.. (aunque la duda lo asaltaba). Sin saber que en realidad esas palabras ocultaban un adelanto importante de su futuro.

El aroma de las manzanas le recordó que la vida está llena de altos y bajos. Los fuertes rayos del sol ya se filtraban por el gran ventanal de piedra, bañando la habitación en cálida luz dorada. El príncipe, feliz a pesar de todo, se estiró y bostezó largamente. Al notar que el desayuno estaba frío, llamó a su sirviente (Asidor):

—¿Podrías prepararme algo más de desayuno?— solicitó, mientras se quedaba con las manzanas, sus favoritas.

El sirviente lo reverenció y se apresuró a cumplir su orden.

*Amram: A pesar de que el era el segundo en el mando no abusaba de su poder y era respetuoso con todos.

Amram tomó una manzana y, mientras la mordía y se dió cuenta de que aquel susurro del sueño seguía rondando su mente como un eco...

Él, tras terminar su nuevo desayuno caminó por la habitación, permitiéndose unos minutos para atender sus necesidades personales, mientras el eco de su sueño persistía. Finalmente, después de vestirse y prepararse, salió decidido hacia la habitación donde yacía su amigo, quien aún seguía inconsciente. El ambiente cambiaba: el murmullo de la mañana era distinto y el paso del príncipe tenía ahora un propósito claro.




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