Lo que no se perdona 1

"Todavía Falta Tiempo..."

Amram: Haré todo lo que ordenes, padre. Confía en que vamos proteger nuestro reino?

Jacob (mirando por la ventana hacia el pueblo, pensativo): Debemos hacerlo, hijo. Nuestro pueblo depende de nosotros.

Ese día el clima en el pueblo era soleado y las calles lucían tranquilas. El pueblo iba al mercado, los niños jugaban cerca de la plaza, y muchos no sospechaban la amenaza que se avecinaba.

Los comerciantes cerraron rápidamente sus puestos. Un pregonero comienza a gritar la noticia en las calles, generando opiniones divididas:

Apenas se difunde la noticia del mensaje de los Paltas, el rumor se extiende rápido. Unos sienten miedo y se encierran en sus casas. Otros se reúnen en la plaza para preguntar a los soldados qué está ocurriendo.

Se escuchan voces alarmadas y algunos ancianos recuerdan conflictos pasados.

Samgar, el jefe de Defensa disfrutaba el desayuno con su esposa e hija cuando un escolta del rey irrumpe en la casa. "Señor, el Rey lo requiere con urgencia en la corte real".

El mensajero le entrega una carta a Adira.

Adira la toma y se queda paralizada, Amira se aferra a su brazo.

Adira (preocupada): "Tan grave será, Samgar?"

Samgar (tomando su capa con seriedad): "El deber llama, no sé cuándo volveré. Cuídense mucho."

Amira (con voz temblorosa): "Padre, ten cuidado."

Adira, Lee la carta...

Carta:

"Adira, los Paltas están buscando venganza. El reino necesita que cumplas con tu deber". Firma: Jacob Benhyi.

Amira: Qué ocurre, madre?

Adira: Nada, cariño.

Adira intenta tranquilizar a su hija, pero ella escucha cómo la madre reprime las lágrimas. La incertidumbre invade el hogar.

Mientras Samgar va corriendo por los pasillos del Palacio: Pensando en su familia y en el mensaje mientras se acerca al trono.

Al llegar, el rey lo mira grave y le muestra la carta. El silencio es tenso antes de que alguien hable.

Samgar (después de leer la carta): "Majestad, prepararé a la guardia real. El pueblo debe sentirse protegido, pero necesitamos información precisa sobre lo que planean hacer los Paltas. Recomiendo enviar un espía de inmediato."

Un rato después, en la sala del trono:

El Mensajero, con el rostro cansado y polvoriento, entra apresuradamente y se inclina ante el Rey y el Príncipe.

Mensajero: "Majestad, Príncipe...

-He regresado de las tierras de los Paltas. Parecen tranquilos, pero escuche a dos guerreros Paltas conversar discretamente en la plaza del pueblo que no habrá guerra. Dicen que la próxima acción será silenciosa y mucho más peligrosa..."

Jacob (grave): "Dices que no planean guerra, A qué te refieres? Has oído algo más?"
Amram (mirando a su padre): "Padre, debemos estar atentos, esta amenaza invisible podría debilitarnos desde dentro."

Jacob: "Gracias, buen mensajero. Puedes irte.

-Y añade mirando fijo a Samgar, Jefe de Defensa: prepara medidas de vigilancia y refuerza la seguridad en la ciudad. Nadie deberá actuar solo en estos días."

Cierra la cuidad, que nadie entre ni salga hasta nuevo aviso. Y ordenó que sigilosamente observen al pueblo y me ordenen si hay algún cambio repentino.

"La amenaza es silenciosa, pero no podemos esperar a ser sorprendidos.

Ya nuestro espía está en la cuidad de los Paltas y está averiguando las verdaderas intenciones de ellos.

Por ahora nadie más podrá saberlo."

Samgar asiente en señal de respeto y confidencia.




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