Lo que no se perdona 1

"Planes... El Rey Palta"

Amira vio desde la ventana, no muy lejos, la silueta de su madre acompañada de su padre. Una alegría repentina la invadió por dentro; había pasado mucho tiempo sin ver a su padre y lo extrañaba profundamente. El corazón le latía con fuerza mientras corría a su encuentro, sabiendo que, aunque el mundo afuera fuera incierto, ese instante de reunión sería un recuerdo que atesoraría por siempre.
Hacía tres días que Amira no veía a su padre. Cuando divisó su silueta desde la ventana, el corazón le dio un brinco. Bajó apresuradamente hacia la primera planta, y justo al escuchar el sonido de la puerta abriéndose, corrió para abrazarlo. La alegría de reencontrarse llenó el hogar, convirtiendo su cumpleaños en un día especial, a pesar de la incertidumbre que reinaba en el reino.

Samgar abrazó a Amira y la felicitó con ternura por su cumpleaños. Después, le dijo con voz suave: "Traigo nuevas noticias acerca del reino, Amira". El brillo en los ojos de la joven mezclaba la alegría del reencuentro con la expectativa de lo que su padre tenía por contar.

Samgar: Amira, Adira. Hay nuevas noticias sobre el reino.

Adira: De verdad?

(Amira permanece en silencio, observando con atención).

Samgar: Si, escuchen con atención.

-El espía Enikense descucrio que el rey Palta nunca pensó en enviar un espía, todo era una simulación.

-En realidad, su plan verdadero es cumplir con la promesa de la alianza, es decir, la unión entre su hija, la princesa, y el príncipe Amram. Temía que, si Amram se comprometía con otra doncella durante la época del Shadde, perdería su oportunidad.

-Y esparció el rumor del espía para tratar de mostrar que se necesita sellar la paz con la alianza.

Amira (sorprendida y preocupada): Entonces… el rey Palta no busca alianzas, solo poder. Es malo y astuto. Ni siquiera le importa su propia hija; solo quiere usarla para derrocarnos.

Samgar: Amira, tenemos que pensar cuidadosamente nuestro próximo paso.

(Adira no dice nada).

Amira: ¿Y el príncipe… él quiere casarse con la princesa Palta?

Madre (bromeando): Uuuh, ¿y esa curiosidad, hija?

Amira (sonrojada): ¡Madre!

Samgar (riendo): ¿Por qué te preocupa lo que siente el príncipe, Amira?

Madre (sonriendo): Hija, a veces el destino sorprende. Cuéntanos, ¿hay algo más que debamos saber?

Amira (bajando la mirada): Es solo que… quiero entender qué siente cada uno. Todo esto me confunde.

Samgar: Es normal sentirse así. Lo importante es que sigamos juntos, y que nadie decida por ti ni por el príncipe. Aunque... el príncipe está dispuesto a hacer cualquier cosa por nuestro reino, pero en el fondo... nadie sabe lo que siente.

*Y añadió:

-Y ahora, a prepararnos, porque en la tarde recibiremos a los invitados por tu cumpleaños.

Amira (sorprendida): ¿Habrá fiesta?

Madre (delicadamente): Sí. No me digas que no lo sabías.

Amira: Sí lo sabía, pero pensé que se había cancelado por la situación del reino. Aaah, olvidé decirte, papá, ayer en la tarde Serag trajo las uvas y el vino para mi cumpleaños, como prometió.

Samgar (sonriendo con complicidad): Así que Serag cumplió su promesa. Me alegra que el joven tiene palabra...

-Aunque el reino pase por momentos difíciles, aún hay motivos para celebrar. Esta tarde quiero verte disfrutar tu día como mereces.




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