Lo que no se perdona 1

Capitulo 13 "Celebración"

Todos dirigieron su atención hacia Adira, mientras la mesa se llenaba de dulces tentadores como el baklava y dátiles rellenos. El dulce aroma de miel y frutos secos invadió el ambiente, creando un recuerdo inolvidable para Amira y Leyla.

Adira, con una presencia elegante y voz firme, pidió a los presentes que llenaran sus copas de vino. Con una sonrisa emocionada, levantó la suya e invitó a todos a brindar: "Por el cumpleaños número 18 de Amira, por el nuevo comienzo en su vida, y por la hermosa amistad entre Leyla y Amira.

Salud! (los invitados levantaron sus copas).

(Samgar abrazo a su hija y la miro con ternura).
Amira sonrió, conmovida por las palabras de su madre. El ambiente se llenó de alegría mientras los músicos retomaban su melodía y la celebración continuaba tan viva y especial como antes.

La tarde siguió transcurriendo entre risas y charlas, mientras la calidez del evento llenaba el ambiente. Poco a poco, el sol comenzó a despedirse, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y dorados.

En ese instante mágico, el padre de Amira se levantó y con voz entusiasta anunció: "Ha llegado un momento muy hermoso... el momento de disfrutar del baile en parejas.

¡Que cada cual elija su pareja para bailar!"

Amira no tuvo tiempo de reaccionar cuando "dos señores elegantes", Serag y Amram, se acercaron y le ofrecieron su mano para bailar. La madre la observó con una sonrisa cómplice, disfrutando de la escena, mientras el padre analizaba la situación con atención, curioso por conocer la reacción de su hija.

En la mente de Amira surgió una pregunta intensa y sincera: ¿a cuál de los dos debía elegir para abrir el baile?
Amira, consciente de la ley y el respeto debido a la Majestad, aceptó bailar con el príncipe Amram, pues sabía que oponerse públicamente podría tener consecuencias negativas o interpretarse como una falta grave.

Mientras se iniciaba el vals, Serag se retiró del cumpleaños con el corazón lastimado y muchas preguntas sin respuesta. La madre de Serag (Faline), notando el dolor de su hijo, lo siguió y le pidió que esperara.

Amira, aunque bailaba con el príncipe, se sentía culpable y deseaba poder explicarse, pero sabía que no tenía otra opción en ese momento.

El ambiente quedó en silencio; todos los invitados y amigos observaban sin atreverse a comentar nada.

Samgar, aunque con cierta confusión por lo sucedido, tomó la iniciativa y pidió a todos los invitados que se unieran al baile.

Poco a poco, las parejas se incorporaron a la pista, logrando que la celebración recuperara su alegría y calidez.

Amram, manteniendo una expresión serena mientras bailaba junto a Amira, dejaba entrever solo una leve sonrisa disimulada ante todos.

Por fuera mostraba respeto y compostura, pero en su interior vibraba una sensación de triunfo, como quien ha logrado un objetivo importante sin palabras.

Jacob, testigo de toda la escena, no hace otra cosa que reír ante lo sucedido. Su risa resonó en el ambiente, aportando un aire de ligereza y desdramatizando el momento para todos los presentes.

Leyla subió al escenario y todos dejaron de bailar y le prestaron atención:




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