Lo que no se perdona 1

"Sentencia..."

Ambos suspiraron, sabiendo que las acciones de su hija habían cambiado el rumbo de la celebración.

Más tarde esa misma noche, en la penumbra de la sala, los padres de Amira conversaban preocupados.

Adira: Quizás el rey fue duro, al no hacer que el gran sueño de nuestra hija fue cumplido (tener un camello) pero... la ley es la ley.

Samgar (suspirando): Aunque sabemos que directamente no se negó a darle el regalo a nuestra Amira... sus acciones lo dijeron todo.

Menos mal que Amira no sabia lo del camello porque estoy seguro de que se sentiría muy mal.

Sigo diciendo que ella actuó mal, y ahora... tendrá que vivir con las consecuencias.

Adira asintió, pero guardo silencio. Aunque sabía la gravedad de lo ocurrido no quiso juzgar más sin saber la verdadera razón que había llevado a su hija a reaccionar así.

No sabían del todo lo que había ocurrido. Sin embargo, seguían convencidos de que debían acatar lo que dictaban las normas del reino.

...

Al otro día, la casa amaneció envuelta en un silencio distinto.

Los primeros rayos del sol entraban por las ventanas y se escuchaban a lo lejos los preparativos del mercado. Amira despertó temprano, todavía con los recuerdos del día anterior dándole vueltas en la cabeza.

Mientras bajaba a desayunar, sus padres conversaban en voz baja en la cocina sobre la posibilidad de conseguir un camello ellos mismos, aún sin imaginar todo lo que vivió su hija.

Adira cuando se dió cuenta de la presencia de Amira dijo:

Adira (mirando a Amira): Espero que hoy tengas un día tranquilo. A veces es mejor respirar profundo antes de decir algo que puedas lamentar.

Samgar (tratando de suavizar el ambiente): —Lo importante es aprender de cada experiencia, hija.

Amira bajó la mirada, sintiéndose entre la incomodidad y el alivio de estar nuevamente en familia.

El desayuno se desarrolló en silencio, pero con la promesa de nuevas oportunidades para entenderse mejor.

Adira: Amira, ¿quieres contarnos qué pasó realmente con el príncipe?

Amira (con voz baja): Mamá, papá... recuerdan el día que cenamos en el Palacio, ese día... Amram me dijo que yo no le interesa y que olvidará lo vivido con él. Y ayer... intento hacerme creer que estaba enamorado de mi. No quise gritarle, pero no soporté la humillación.

Samgar (sorprendido): El príncipe te humilló así?

Amira: Sí, por eso reaccioné así durante la fiesta. Lo siento, no quise causar problemas.

Adira (más comprensiva): Gracias por contarnos la verdad, hija. Debemos saber todo antes de juzgarte.

... Unos minutos de silencio ...

La luz matinal entraba suavemente por la ventana mientras la familia se sentaba en torno a la mesa. Amira mantenía la mirada baja, nerviosa.

Samgar rompió el silencio con voz firme pero cálida:

Samgar: Aunque ahora tengamos temor de la reacción del rey, debes saber, hija, que siempre te apoyaré.

Adira asintió y le tomó la mano con cariño, haciendo sentir a Amira, por fin, segura y comprendida.

La unión familiar se volvió más fuerte ante la adversidad, y Amira supo que, pase lo que pase, no estará sola.

Después de terminar el desayuno en familia, Samgar se levantó firme y lleno de responsabilidad.

"FIN DEL CAPITULO 14".




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