Jacob: Consejeros... pueden dar su opinión.
Consejero 1: "Majestad, la disciplina debe prevalecer para que el reino mantenga su orden. La insolencia no puede quedar impune, aunque venga de una joven leal."
—"Sin embargo, Señor, mostrar compasión en este caso podría ser una lección tanto para Amira como para el pueblo. La nobleza se demuestra también con justicia y equilibrio."
Jacob (confundido): Qué sugieren? Alguien más quiere opinar?
Consejero 2: "Sugiero castigar la falta, pero sin olvidar la rectitud y el ejemplo que la corte debe dar a todos los súbditos."
Jacob: Explíquense!
Consejero 3: "Opino que se tenga misericordia con la joven... como lo dijo el principe"
Consejero 4: "Que la joven le pide perdón en público al principe".
Las opiniones en la corte están divididas entre la severidad que exige el protocolo y la posibilidad de mostrar misericordia para mantener la armonía.
Mientras Samgar no sabía si llorar o permanecer callado.
Samgar (pensamiento): Amira no debió gritar pero... por qué ella no puede confrontar a la humillación?
Cortesano 1 (fingiendo ser compasivo): Yo opino que se le ponga un castigo más ligero.
Jacob (sorprendido): ¿De qué hablas?
Cortesano 1: Que el príncipe y la joven nunca más se vean. Que no tengan derecho a unirse mediante matrimonio... ni nada más. Definitivamente, la joven no respeta al príncipe y no merece su presencia nunca más.
Jacob (con voz firme): Acaso escuché bien? Pretendes que se prohíba todo vínculo y encuentro entre el príncipe y Amira por este incidente?
-Crees que basta solo con separarlos para preservar el honor?
Cortesano 1 (manteniéndose en su postura): Así es, Majestad. Considero que prohibiendo cualquier futura relación se demuestra la gravedad de la falta, pero sin aplicar castigos públicos o físicos. Es un escarmiento que marcará la diferencia y evitará posibles desobediencias no solo de la joven sino también... del pueblo.
(Se escucha un murmullo entre los demás cortesanos.
Algunos asienten, otros expresan dudas):
—"La propuesta es radical, pero podría evitar mayores escándalos." —"Quizá se debe encontrar una justicia menos drástica."
—"El honor del príncipe también debe resguardarse."
El rey permaneció unos instantes en silencio, observando a cada miembro de la corte.
Finalmente, con voz solemne proclamó:
Jacob: "Sea así. Por respeto a la autoridad real y para preservar la armonía en el reino, decido que el príncipe y Amira no podrán volverse a verse ni formalizar ningún vínculo futuro. Espero que esto sea suficiente lección para todos los presentes."
La corte quedó en silencio, y algunos rostros mostraron comprensión mientras otros reflejaron tristeza ante una decisión tan tajante.
Samgar, al escuchar el veredicto y la orden sellada con el anillo real, se inclina profundamente ante el rey. Su rostro refleja dolor y resignación, pero su voz es firme:
Samgar: "Obedezco, majestad. Mi lealtad permanece con el reino, aunque el precio sea la tristeza de mi hija. Que la voluntad del rey se cumpla, y sea ejemplo de disciplina para todos los presentes."