Lo que no se perdona 1

"Condenados A No Verse"

-No, mi príncipe. No nos traes dolor; nos das fuerzas y valor.

Jacob continúa aconsejando a Amram:

-Y recuerda, hijo mío, que en el camino a la gloria debes aprender a ser un futuro y gran soberano. Cada experiencia, incluso el dolor, te prepara para el liderazgo que habrás de tomar algún día.

Jacob: Y hablando de futuro, hay algo que debes saber. Hay una responsabilidad que el reino necesitará de ti.

Amram: Usted dirá...
Jacob: Como bien sabes, dentro de poco tiempo se celebrará en el reino la época del Shadde, cuando las doncellas buscan esposo, y recibiremos una visita importante.

-El gobernador y regente de la India nos visitará, en compañía de su familia.

Amram: Si, bueno entonces no hay problema le recibiremos con agrado.

Jacob: Si ... Él quiere hacer lazos de amistad y paz con nosotros y a cambio de ello nos ha dado a su joven y hermosa hija en matrimonio. Yo soy muy anciano y no puedo tomarla... debes de tomarla tú.

Amram, sorprendido y visiblemente impactado, guarda unos instantes de silencio. Respira hondo y responde con voz templada, aunque en sus ojos se adivina la confusión y la carga de responsabilidad:

Amram: Padre, comprendo la importancia de esta alianza para el reino... Obedeceré su voluntad, aunque esta noticia me llega de improviso y con gran peso sobre mis hombros. Prometo obrar con honor y buscar estar a la altura del deber que ahora usted me encomienda.

Jacob: Pero antes prométeme una cosa...

Amram: Qué cosa?

Jacob: Que te olvidarás para siempre de Amira.

Amram recibe la dura petición de su padre y, ante la mención de Amira, sufre un profundo conflicto interior. Se queda mudo, con el corazón latiendo de angustia, incapaz de pronunciar palabra alguna.

Jacob (dijo al ver el silencio de su hijo): Tú prometiste que x el bien de nuestro reino... estabas dispuesto a hacer cualquier cosa . Por eso es mejor no hablar sin antes saber.

Amram, con el corazón agitado y enfrentando su lucha interior, finalmente reúne valor para responder:

Amram (con voz entrecortada pero firme): Padre... Le prometí que cumpliría mi deber y no me retractaré, pero no me pida que olvide tan fácilmente a quien ha marcado mi alma. Lucharé con todas mis fuerzas por el bien del reino, aunque el recuerdo de Amira viva en mí como una sombra difícil de dejar atrás. Haré lo correcto, aunque mi corazón caiga en altibajos en el intento.

Jacob al ver la sinceridad de su hijo está de acuerdo con la posibilidad de sanar poco a poco.

Jacob (fingiendo no saber nada): Me sorprende tu respuesta hijo. La verdad es que pensaba que eras amable con la joven y no que habías enamorado de ella.

Después añade (tratando de evadir la posible respuesta de Amram):

Jacob: La princesa hindú se llama Nayra. Es una joven noble y generosa, digna del respeto y la admiración de nuestro pueblo. Espero que, con el tiempo, logres compartir con ella una nueva etapa y encuentres tu propio destino.

Amram (casi interumpiendolo y con ganas de negarse): Padre, he decidido aceptar a la doncella que usted ha destinado para mí.

Jacob lo miró con mezcla de alivio y tristeza, posando una mano comprensiva sobre el hombro de su hijo. Afuera, el sol caliente de mediodía se filtraba en el patio mientras el día seguía su curso entre los jardines de jazmines y rosas, marcando el fin de una espera y el inicio de un nuevo destino en la vida del príncipe.

Jacob: Bien... Deja que te hable más de ella.

"FIN DEL CAPITULO 15".




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