Jacob: Todos dicen que no hay una joven tan bella en esa tierra. Su nombre significa 'la que puede liderar'. Su padre, Bhaskar nos va a ofrecer muchas cosas a cambio de la unión. Él... No tuvo hijos varones; solo siete hijas de cuatro esposas, y Nayra es su hija menor pero la favorita y la más adiestrada x eso se quedará a cargo de la corona cuando su padre muera."
Amram escucha en silencio, sintiendo cómo las palabras del Rey pesan en su futuro. En su interior, el deber y el corazón se baten en un duelo silencioso. La promesa de un destino unido a Nayra resuena mientras el crepúsculo envuelve el salón.
Jacob (con voz grave y orgullosa): Sus ojos verdes y su mirada profunda han derretido corazones. Pero nadie ha conquistado su corazón todavía.
(Amram lo mira inquieto, deseando que la conversación termine cuanto antes para poder irse.)
Jacob: Pero te diré esto... desde que oyó hablar de ti, se ha ilusionado y desea conocerte. Además, ha prometido amarte y respetarte, según la costumbre de su pueblo.
Jacob (riendo con alegría y sentándose plácidamente en su aposento): Sin nada más que agregar, espera y lo verás tú mismo cómo te vas a enamorar.
Amram (pensamiento): Ahora si que mi padre se volvió loco!
Amram: Y crees que bastarán las palabras para unir nuestros destinos?
Jacob: A veces, hijo mío, una promesa vale más que mil gestos. Debes conocerla, mirarla a los ojos y mostrarle tu verdad.
Amram: Si le muestro mi verdad, nada funcionará.
Jacob (tratando de supuestamente de ayudar a su hijo a olvidar a Amira): Hijo, ustedes son tal para cual. Fíjate que ambos no creían en el amor y ahora el destino los une para conocerse. A veces, dos incrédulos pueden encontrar juntos un motivo para creer de nuevo.
Amram: Mi verdad está en otros ojos que no son verdes, pero que me tienen cautivo.
Jacob: El corazón escoge caminos que la razón no entiende, hijo. A veces el destino se complace en colocar pruebas y tentaciones ahí donde menos las esperamos. Pero aun así, debes tener el valor de ser sincero, con Nayra y contigo mismo.
Amram (algo herido y enfadado): Por favor, padre, no sigas, si... estás insinuando que Amira es una tentación?
Jacob se queda callado analizando la respuesta de su hijo.
Amram suspira.
Amram: Ves? No lo niegas. Y para que lo sepas, nunca voy a amar a Nayra y tampoco voy a ser sincero con ella.
Jacob (intentando abrazarlo): Admiro tu forma de amar; es loca e impulsiva.
Amram: No digas ni una palabra más.
(Dice y se va, dejando a su padre solo.)
El Rey observa la puerta cerrarse tras su hijo. Una punzada de culpa le atraviesa el pecho. Susurra para sí, con pesar:
Jacob (pensativo): Creo que fui muy duro con él... Debí ser más comprensivo antes de juzgar su manera de amar.
-Pero... cuando me convertí en el gran soberano jure x mi vida que siempre eligiría el bienestar del reino antes que el mío o el de mi propia familia.
Y así... se queda de pie, inmóvil, sintiendo el peso de sus palabras resonar en la sala vacía. Quizá fui demasiado brusco..., piensa y el silencio se vuelve aún más denso. X primera vez en mucho tiempo, siente una soledad amarga y un temor sutil de haber perdido el puente que une su corazón con el de su hijo.