Lo que no se perdona 1

Capitulo 16 "Por qué tuvo que ser así?"

Jacob: todos dicen que no hay una joven tan bella en esa tierra. Su nombre significa 'la que puede liderar'. Su padre, Bhaskar nos va a ofrecer muchas cosas a cambio de la unión. Él... No tuvo hijos varones; solo siete hijas de cuatro esposas, y Nayra es su hija menor pero la favorita y la más adiestrada se quedará a cargo de la corona cuando su padre muera."

Amram escucha en silencio, sintiendo cómo las palabras del rey pesan en su futuro. En su interior, el deber y el corazón se baten en un duelo silencioso. La promesa de un destino unido a Nayra resuena mientras el crepúsculo envuelve el salón.

Jacob (con voz grave y orgullosa): Sus ojos verdes y su mirada profunda han derretido corazones. Pero nadie ha conquistado su corazón todavía.

(Amram lo mira inquieto, deseando que la conversación termine cuanto antes para poder irse.)

Jacob: Pero te diré esto... desde que oyó hablar de ti, se ha ilusionado y desea conocerte. Además, ha prometido amarte y respetarte, según la costumbre de su pueblo.

Jacob (riendo con alegría y sentándose plácidamente en su trono): Sin nada más que agregar, espera y lo verás tú mismo cómo te vas a enamorar.

Amram (pensamiento): Ahora si que mi padre se volvió loco!

Amram: Y crees que bastarán las palabras para unir nuestros destinos?

Jacob: A veces, hijo mío, una promesa vale más que mil gestos. Debes conocerla, mirarla a los ojos y mostrarle tu verdad.

Amram: Si le muestro mi verdad, nada funcionará.

Jacob (tratando de supuestamente de ayudar a su hijo a olvidar a Amira): Hijo, ustedes son tan para cual. Fíjate que ambos no creían en el amor y ahora el destino los une para conocerse. A veces, dos incrédulos pueden encontrar juntos un motivo para creer de nuevo.

Amram: Mi verdad está en otros ojos que no son verdes, pero que me tienen cautivo.

Jacob: El corazón escoge caminos que la razón no entiende, hijo. A veces el destino se complace en colocar pruebas y tentaciones ahí donde menos las esperamos. Pero aun así, debes tener el valor de ser sincero, con Nayra y contigo mismo.

Amram (algo herido y enfadado): Por favor, padre, no sigas, si... estás insinuando que Amira es una tentación?

Jacob se queda callado analizando la respuesta de su hijo.

Amram suspira.

Amram: Ves? No lo niegas. Y para que lo sepas, nunca voy a amar a Nayra y tampoco voy a ser sincero con ella.

Jacob (intentando abrazarlo): Admiro tu forma de amar; es loca e impulsiva.

Amram: No digas ni una palabra más.

(Dice y se va, dejando a su padre solo.)
El rey observa la puerta cerrarse tras su hijo. Una punzada de culpa le atraviesa el pecho. Susurra para sí, con pesar:

Jacob (pensativo): Creo que fui muy duro con él... Debí ser más comprensivo antes de juzgar su manera de amar.

-Pero... cuando me convertí en el gran soberano jure x mi vida que siempre eligiría el bienestar del reino antes que el mío o el de mi familia.

Y así... se queda de pie, inmóvil, sintiendo el peso de sus palabras resonar en la sala vacía. Quizá fui demasiado brusco..., piensa. El silencio se vuelve aún más denso y, por primera vez en mucho tiempo, siente una soledad amarga y un temor sutil de haber perdido el puente que une su corazón con el de su hijo.




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