Lo que no se perdona 1

"Reacciones"

El rey permanece en silencio x un instante, luchando con el nudo en su garganta. Se acerca a la ventana y observa la noche caer.

(La tarde se ha ido entre debates y cuestiones decisivas).

Jacob (susurrando para sí, dolido): Ojalá pudiera comprender lo que siente... Quizás he olvidado cómo se ama cuando uno es joven.

En ese momento, entra un consejero del palacio.

Consejero (reverencia, al ver su estado, pregunta): Su Majestad, se encuentra bien?

Jacob (con la voz apagada): No lo sé. He perdido el rumbo con mi hijo. Temí tanto que su corazón se quebrara, que al final fui yo quien lo hirió primero.

Consejero (con respeto): A veces, es necesario el silencio para que el verdadero amor encuentre palabras. Mañana será otro día, mi Señor.

Jacob asiente, pensativo, mientras la habitación queda envuelta en penumbra.

El príncipe, lejos de su padre, camina x los pasillos del palacio con el corazón encogido.

Se detiene frente a una ventana y contempla el oscurecer, notando cómo la luz cálida se opacaba poco a poco contrastando con el frío que ahora sentia x dentro.

Amram (para sí mismo): Por qué todo tiene que ser tan complicado?

-Ojalá mi padre pudiera ver lo que guardo en mi corazón! No elegí amar así, pero tampoco puedo engañarme.

Una lágrima y un suspiro se escapan, mientras se pregunta si alguna vez logrará ser libre para amar a quien realmente desea.

Amram camina sin rumbo por los jardines del palacio, intentando acallar el torbellino de emociones en su pecho. Se detiene junto a una fuente de su madre (El Ensinar) y, se que ahí reflejándose en el agua.

De pronto, siente el eco de unos pasos acercarse. Sin girarse, sabe que es su fiel amigo (Maroum), quien se acerca en silencio y le coloca una mano en el hombro.

Maroum: Nadie puede forzarnos a renunciar a lo que sentimos. Solo tú puedes decidir tu camino.

Amram asiente con una sonrisa triste, sabiendo que, pese a su dolor, aún queda alguien dispuesto a escuchar su verdad.

(Amram se sienta)...

Maroum se sienta junto al príncipe en el banco de la fuente, compartiendo el silencio hasta que finalmente habla.

Maroum: A veces, cuando el mundo parece exigirnos ser quienes no somos, el corazón se vuelve el único refugio seguro.

Amram: Ojalá fuera tan fácil seguir lo que siento... pero temo perderlo todo o que la vida me castige.

Maroum: No importa cuán difícil sea. Si decides luchar por tu verdad, yo estaré a tu lado.

Amram (con voz temblorosa): Le he dicho que no puedo amar a Nayra. Que mi corazón ya pertenece a alguien más y que no sería justo para ella ni para mí.

Maroum (mirándolo serio): Eso es muy valiente… Y qué te ha respondido su Majestad?

Amram: Que soy un insensato, que no pienso en el reino… He sentido que, en sus ojos, he fallado como hijo, y eso duele más de lo que imaginé.

Maroum: No has fallado, solo has decidido ser fiel a ti mismo. Pase lo que pase, no estás solo.

Amram (cabizbajo): No lo entiendes... Llevo años luchando, intentando convencer a mi padre. Pero sus decisiones pesan más que mis sentimientos. No quiero arrastrar a Amira a una vida de conflictos y reproches.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.