Amira duda por un momento, pero finalmente decide contarle a Leyla sobre el edicto real.
Amira (Con la voz apagada): Te enteraste de lo del edicto del rey?
Leyla (Con sorpresa): Amira! Sí, me enteré. Lo oí en el pueblo. Qué barbaridad!
Leyla la mira con preocupación y le toma la mano con fuerza.
Leyla (Con empatía): Lo siento mucho, Amira. Debe ser horrible para ti.
Amira y Leyla siguen sentadas, después de que Leyla expresara su sorpresa y empatía por el edicto real.
Amira (Con un suspiro): Gracias, Leyla. Significa mucho para mí que me escuches.
Leyla (Apretando su mano): Siempre estaré aquí para ti, lo sabes. Pero cuéntame, cómo estás llevando todo esto? Debe ser muy difícil.
Amira (Con la mirada perdida): No te imaginas cuánto. Siento que mi mundo se está cayendo a pedazos.
Leyla (Con curiosidad): Hay algo más que te preocupe? Te noto muy angustiada.
Amira (Dudando): Bueno... sí. Hay otras cosas.
Antes de continuar, Amira se da cuenta de que no ha visto a los padres de Leyla.
Amira (Con curiosidad): Por cierto, dónde están tus padres? No los he visto.
Leyla (Con naturalidad): Ah, sí. Cómo sabes mis padres son comerciantes reconocidos y ayer se fueron a Tracia para comerciar. No volverán hasta la semana que viene.
Amira (Asintiendo): Ya veo. Bueno, al menos tienes la casa para ti sola.
Leyla (Sonriendo): Sí, pero te echo de menos cuando no están. Por eso me alegro de que hayas venido.
Amira respira hondo y decide confiar en Leyla. Comienza a contarle sobre sus otros problemas, aunque sin revelar el secreto de su origen.
Amira (Con la voz temblorosa): No solo es el edicto, Leyla. También... también estoy confundida sobre mi futuro. No sé qué quiero hacer con mi vida.
Leyla (Con empatía): Entiendo. Es normal sentirse así a veces. Pero no te preocupes, ya encontrarás tu camino.
Amira (Con desesperación): No lo sé, Leyla. Siento que estoy perdiendo el control de todo.
Leyla (Con suavidad): Amira, sé que estás pasando por un momento difícil, pero eres una persona fuerte e inteligente. Estoy segura de que encontrarás la manera de superar esto.
Amira (Con escepticismo): No lo sé, Leyla. A veces siento que no tengo control sobre mi vida.
Leyla (Tomando su mano con firmeza): Eso no es cierto. Tú eres la dueña de tu destino. Puedes elegir el camino que quieras seguir.
Amira (Con tristeza): Pero y si el camino que quiero seguir no es posible? Y si las circunstancias me impiden alcanzar mis sueños?
Leyla (Con determinación): No dejes que las circunstancias te definan. Lucha por lo que quieres, Amira. No te rindas.
Amira (Con la voz apagada): Es fácil decirlo, pero no es tan fácil hacerlo.
Leyla (Con comprensión): Lo sé. Pero tienes que intentarlo. Tienes que creer en ti misma.
Leyla abraza a Amira con fuerza, tratando de transmitirle su apoyo y su cariño.
Leyla (Con sinceridad): Amira, eres mi mejor amiga. Te quiero mucho y no quiero verte sufrir. X favor, no te rindas.
Amira (Correspondiendo el abrazo): Gracias, Leyla. No sé qué haría sin ti.
Ambas se separan del abrazo y se miran a los ojos. Amira siente un poco de alivio al saber que cuenta con el apoyo de su amiga.
Leyla (Sonriendo): Qué te parece si hacemos algo para distraernos? Podemos salir a pasear, cenar o ir al mercado. Lo que tú quieras.
Amira (Sonriendo levemente): Gracias, Leyla. Eso suena bien.
Leyla (Con entusiasmo): Genial! Qué te apetece hacer?