Lo que no se perdona 1

"Cuscús"

Amira (Con desgana): No quiero hacer nada.

Leyla: Anímate! Qué te parece si vamos al mercado? Necesito comprar especias y siempre me divierto contigo!

Amira (Una pequeña sonrisa asoma en sus labios): Bueno, el olor del mercado sí que me gusta... Y hace tiempo que no hago un buen cuscús.

Leyla: Eso es! Además, podemos comprar unas aceitunas rellenas y un poco de pan recién hecho para picar de camino.

Amira (Se levanta del sofá, más animada): Vale, vale, me has convencido. Pero tú cargas con las bolsas pesadas, eh?

... Un Tiempo Después, Al Llegar Al Mercado ...

Leyla (Respirando hondo): Qué maravilla! Me encanta este ambiente.

Amira (Un poco más animada): Sí, a mí también. Por dónde empezamos?

Leyla: Primero las especias. Quiero encontrar un buen azafrán y un poco de ras el hanout.

(Se acercan a un puesto lleno de especias de colores. Un vendedor con un bigote espeso las saluda con entusiasmo).

Vendedor: Bienvenidas, señoritas! Qué buscan hoy? Tengo las mejores especias de todo el mercado!

Leyla: Buscamos azafrán de buena calidad y ras el hanout.

Vendedor (Les muestra unos frascos): Aquí tienen! Azafrán puro, traído directamente de las montañas. Y este ras el hanout es una mezcla secreta de mi abuelo. Les dará un sabor único a sus platos!

Amira (Huele las especias con atención): Mmm, huele delicioso. Cuánto pide por el azafrán?

Vendedor (Con una sonrisa que no llega a sus ojos):

Aleikum salam* ("Que la paz sea contigo"), señorita. El azafrán... (Toma un frasco pequeño y lo muestra con orgullo) ...es la joya de mi puesto. Cinco dirhams de plata por este gramo de hebras de la mejor calidad.

Amira y el vendedor empiezan a regatear con entusiasmo. Leyla observa la escena divertida, mientras elige otras especias.

Amira (Suspira):

Cinco dirhams... Es mucho, señor. No podría ser un poco menos?

Vendedor (Levanta una ceja):

Menos? Señorita, este azafrán es oro rojo. Su aroma es embriagador, su color es vibrante, su sabor... (Cierra los ojos y finge saborearlo) ...es un regalo de Dios. Cinco dirhams es un precio justo.

Amira se queda en silencio.

Vendedor (Se cruza de brazos):

Señorita, entiendo su posición, pero el azafrán es escaso este año. La cosecha no fue buena y la demanda es alta. No puedo permitirme bajar el precio.

Amira: Le ofrezco tres dirhams. "Es todo lo que tengo".

Vendedor (Finge pensarlo por un momento, luego niega con la cabeza):

Tres dirhams... Lo siento, señorita. No puedo aceptar. El azafrán vale mucho más.

Amira (A punto de rendirse):

Entonces, tendré que buscar otra cosa para mi plato...

Amira se da la vuelta para irse. El vendedor la observa con atención.

Vendedor: Espere, señorita. (Amira se detiene y se vuelve a él).

Vendedor: Por usted, y solo por usted, haré una excepción. Cuatro dirhams y medio. Es mi última oferta.

Amira (Después de una breve pausa):

Cuatro dirhams. Y me da un poco más de lo que hay en ese frasco.

Vendedor (Sonríe, esta vez con más sinceridad):

Trato hecho, señorita. Usted es una regateadora astuta.

El vendedor pesa un poco más de azafrán y se lo entrega a Amira, quien le paga con cuatro dirhams de plata. Ambos sonríen, satisfechos con el trato.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.