Lo que no se perdona 1

"Regreso A Casa"

Amira (Evadiendo su mirada): Ahora solo necesito concentrarme en algo más. Ahora... primero, necesitamos sémola fina y la vamos a humedecer con un poco de agua salada. No demasiada, solo lo suficiente para que se humedezca. Luego, la vamos a frotar entre las manos para que se formen pequeños grumos.

Leyla (Siguiendo las instrucciones con atención): Así? Leyla frota la sémola entre sus manos, pero parece que no le sale tan bien como a Amira.

Amira (Acercándose para corregirla): No, así no. Tienes que hacerlo con más suavidad, como si estuvieras acariciando una flor. Mira... Amira toma las manos de Leyla y le muestra cómo hacerlo correctamente.

Leyla (Sonrojándose ligeramente): Ah, ya veo. Es más delicado de lo que pensaba.

Amira (Retirando sus manos rápidamente): Sí, eso es. Ahora, vamos a dejar que repose unos minutos mientras preparamos el caldo.

Después de un rato, el cuscús está listo. Amira y Leyla lo sirven en platos hondos y se sientan a la mesa del comedor. El aroma es delicioso, y por un momento, Amira se siente en paz.

Leyla (Probando el cuscús): Mmm! Está delicioso, Amira! Eres una cocinera increíble.

Amira (Sonriendo tímidamente): Gracias, Leyla. Me alegro de que te guste.

Comen en silencio durante unos minutos, disfrutando de la comida y de la compañía mutua.

Leyla (Hace un gesto hacia los platos): Quieres que te sirva más té de menta? Todavía queda en la tetera.

Amira (Mira hacia el sol que se filtra por la ventana): Agradezco tu generosidad, pero creo que debo partir. El sol comienza a descender.

Leyla (Su sonrisa se desvanece un poco): Tan pronto? Apenas la tarde se inclina... Podríamos disfrutar de un poco más de té y compartir historias.

Amira (Suspira): Lo sé, me encantaría. Pero debo regresar a mi hogar antes de que la noche nos alcance. Mis padres me esperan, y deben de estar preocupados.

Leyla (Entendiendo): Ah, claro. El deber familiar y la tranquilidad de tus padres.

Amira (Se levanta de la mesa y comienza a recoger su velo): Sí. Y... bueno, ya sabes cómo es.

Leyla (Se levanta también y la ayuda a recoger): Sí, lo entiendo. Pero me ha encantado compartir este día contigo. De verdad, necesitaba esta compañía.

Amira (Sonríe sinceramente): A mí también, Leyla. Gracias por tu hospitalidad. Y gracias por mostrar interés en mi receta.

Leyla (La abraza brevemente): Cuando quieras! Y la próxima vez, cocinaremos juntas en tu casa, bajo la sombra de las palmeras.

Amira (Asiente): Me gustaría mucho. Bueno, debo partir entonces.

Leyla (La acompaña hasta la puerta): Que tengas un buen regreso, Amira.

Amira (Desde la puerta): Así será. Que la paz sea contigo, Leyla. Y... Dale mis saludos a Liria.

Leyla (Sonriendo): Y contigo, Amira. Serán dados tus saludos.

Amira se va. Leyla se queda en la puerta, mirando cómo se aleja, con una expresión pensativa en el rostro.

(Leyla entra y cierra la puerta).

Amira se aleja de la casa de Leyla y toma un sendero que se dirige en dirección opuesta al bullicioso mercado. A medida que se interna en el camino, el ruido de los vendedores y los compradores se desvanece gradualmente, reemplazado por una tranquilidad cada vez mayor.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.