Samgar (Entrecerrando los ojos con sospecha): Estás segura de que estás bien, Adira? Pareces un poco... distraída.
Adira (Riendo suavemente): No te preocupes. Estoy perfectamente bien. Solo necesito un minuto, los alcanzo en seguida.
Samgar (Dudando): Si tú lo dices... Pero no tardes mucho. No quiero que lleguemos tarde.
Adira (Con una sonrisa tranquilizadora): Ya te lo he dicho antea. No tardaré. Ahora, vayan, vayan.
Samgar mira a Adira por un momento más, luego suspira y vuelve a tomar la mano de Amira.
Samgar (A Amira, mientras se alejan): Las mujeres... a veces son un misterio.
Amira (Con una sonrisa enigmática): Sí, Padre. A veces lo son.
Samgar y Amira continúan caminando por el pasillo, dejando a Adira sola en la puerta del cuarto. Adira observa cómo se alejan, con una expresión preocupada en su rostro. Luego, cierra la puerta lentamente y se gira hacia el interior del cuarto, donde parece haber algo que necesita atender.
Adira entra al cuarto y cierra los ojos.
Adira (Con los ojos cerrados): Dios te pido que ayudes a mi hija a tomar decisiones correctas y que le des valor para enfrentar el futuro con esperanza.
Adira baja la mirada y permanece de pie, con las manos juntas frente a ella, en una postura de humildad y súplica.
Adira: Que tu luz ilumine su camino, Dios, y que tu amor la rodee en todo momento. Que encuentre la felicidad y la paz que tanto merece. Y si es tu voluntad, que encuentre un amor verdadero y duradero, que la valore y la respete por quien es.
Adira (Con determinación): Confío en ti, Dios. Sé que cuidarás de mi hija.
Adira permanece de pie por un momento, en silencio y contemplación. Luego, toma una respiración profunda, con una expresión renovada en su rostro. Parece haber encontrado consuelo y fortaleza en su oración.
Adira toma una respiración profunda y se dirige hacia la puerta, lista para reunirse con Samgar y Amira en el festival. Ahora, su rostro refleja una mezcla de preocupación y esperanza, pero también una profunda fe en el poder de la oración.
Adira sale de la casa y se dirige hacia la carreta ricamente adornada que espera en el camino. Ve a Samgar y Amira sentados en el interior, conversando en voz baja. Samgar levanta la vista y le sonríe al verla acercarse.
Samgar (Se pone de pie): Que bueno que no demoraste tanto! Estabamos preocupados.
-(Añade: Ayudandola a subir al carruaje): Eres una esposa y madre maravillosa, Adira. No sé qué haría sin ti.
Adira (Apoyando la cabeza en el hombro de Samgar): Yo tampoco sé qué haría sin ustedes.
Adira se sienta al lado de Amira y Samgar cierra la puerta.
La carreta avanza lentamente, mientras los tres miembros de la familia se abrazan en silencio y el sol de la mañana ilumina su camino. A medida que se acercan a la plaza del reino la música del festival se escucha cada vez más... la magnitud y la belleza del lugar se hacen evidentes. Samgar sabe que a pesar de la alegría y la emoción que se avecinan también hay peligros. Mientras que, Adira no puede evitar sentir una punzada de preocupación en su corazón. Sabe que este día será crucial para el futuro de su hija, y solo puede esperar que Dios la proteja y la guíe.
... Al Llegar Al Lugar ...