Amira aparta la mirada rápidamente, sintiendo que su corazón comienza a latir con fuerza. Y se deja caer en su asiento.
Trata de concentrarse en el festival, pero no puede evitar sentirse incómoda y vigilada.
Leyla (Sentada a su lado, notando la incomodidad de Amira): Qué sucede, Amira? Estás bien?
Amira (Con una sonrisa forzada): Sí, estoy bien. Solo... me siento un poco cansada.
Leyla (Reconfortandola): Recuerda que no estás sola. Yo estoy aquí contigo.
Amira: Muchas gracias. No sabes lo que eso significa para mi.
...
Una vez que todos se acomodaron en sus lugares Badriyyah continuó.
Badriyyah (Con una voz que contagiaba el ambiente): "Durante generaciones, este Festival o Época de las Doncellas ha sido un faro de esperanza y prosperidad para nuestro reino. Es un momento para celebrar la belleza, la gracia y la virtud de nuestras jóvenes, y para honrar la tradición del matrimonio como la base de nuestra sociedad.
-Que las doncellas encuentren el amor verdadero y que los hombres encuentren compañeras dignas para construir un futuro brillante juntos."
La música vuelve a sonar, pero está vez más animada, y los bailarines entran en la plaza, realizando danzas tradicionales. Los acróbatas hacen piruetas y malabares, entreteniendo a la multitud. Los vendedores ambulantes ofrecen comida y bebida, creando un ambiente festivo y bullicioso.
Una vez acabado el entretenimiento... el Rey se levanta de su trono y se dirige al pueblo.
Rey Jacob (Con voz resonante): Pueblo de mi reino! Hoy celebramos la belleza y la esperanza! Que este festival sea un símbolo de prosperidad y felicidad para todos nosotros!
La multitud vitorea y aplaude. El festival ha comenzado oficialmente.
La música se elevó nuevamente, y Badriyyah anunció: "Que comience el baile! Las doncellas de la nobleza, por favor, tomen sus lugares en el baile."
Las jóvenes de las familias más importantes del reino comenzaron a formar parejas y a bailar al son de la música.
Serag desde su lugar observaba a Amira prometiendo que conversarían pronto y Amira no estaba enterada de ello.
Leyla (Viendo la incomodidad de Amira, la tomó de la mano y la condujo hacia la zona del baile): "Vamos, Amira".
-No podemos quedarnos aquí sentadas. Además, esta música es preciosa!
Amira, a regañadientes, se dejó llevar por Leyla. La música, con sus ritmos árabes antiguos y melodías melancólicas, llenaba el aire.
Las doncellas, vestidas con sedas y joyas, se movían con gracia y elegancia, siguiendo los pasos tradicionales de la danza. Amira, a pesar de su tristeza, conocía bien los pasos y se movía con fluidez, aunque su corazón no estuviera en ello.
Desde su posición elevada, el príncipe no podía apartar la mirada de Amira. Sus movimientos, llenos de gracia y melancolía, lo tenían completamente hipnotizado. Olvidó el edicto, olvidó el rey, olvidó todo excepto la belleza de la joven que danzaba ante él.
Jacob, sentado a su lado, notó la intensa mirada del príncipe. Una sonrisa fría se dibujó en sus labios. "Parece que la hija de Samgar ha capturado tu atención, hijo mío," y pensó, en un tono que no admitía réplica.