La idea de que una joven adaptada a otra región que se conocía de ella solo el nombre se casará tan pronto con el príncipe... Mientras que su amiga era apartada por un Edicto que apenas comprendía, era insoportable.
Jacob, tras el anuncio, mantuvo su pose autoritaria, su mirada recorriendo la plaza, desafiando cualquier objeción
Sabía que había provocado una tormenta, pero la había desatado con la intención de controlarla. La boda sería el siguiente paso, una demostración pública de la autoridad real, sin importar las heridas que infligiera en el proceso.
Jacob satisfecho con haber impuesto su voluntad en medio del desconcierto, continuó con la proclamación de los festejos, pero el ambiente de la plaza había cambiado drásticamente. La promesa de prosperidad y paz se veía empañada por la complejidad y la posible crueldad de las uniones anunciadas.
La boda de Elara, que ya era amarga, se convertía ahora en una sombra de un matrimonio real, un acto de cumplimiento de deberes y de leyes que la relegaban a un futuro sombrío.
El Rey le da una señal a la Señora (Badriyyah), que se acerce al estrado y le susurra algo al oído.
Badriyyah (Con una expresión sombría, anuncia): Pueblo de nuestro reino! Por tradición y orden de Su Majestad, es hora de que los demás jóvenes también elijan a su compañera! Aquellos que verdaderamente deseen contraer matrimonio, por supuesto!
La Señora hace una pausa, mirando a la multitud con tristeza.
Badriyyah: Que den un paso al frente y hagan su elección!
Varios jóvenes nobles y plebeyos se adelantan, nerviosos pero decididos. Comienzan a observar a las doncellas, buscando a la que capture su corazón.
La Señora, al ver que Maroum no elige a nadie, suspira con resignación. Ya ha notado que el joven está enamorado de Leyla, pero también sabe que su amor es imposible.
Badriyyah: Y para aquellos que no deseen hacer su elección públicamente, pueden enviar una carta personal a los padres de la doncella que les interese, dándose a conocer y mostrando su interés en su hija!
La Señora espera que esta opción permita a los jóvenes expresar sus sentimientos sin desafiar al Rey ni a las convenciones sociales.
Sebna (Tomando la mano de Adira): Ten fe, amiga. Todo estará bien. Amira es una joven fuerte y valiente.
Adira (Con los ojos llenos de lágrimas): Espero que tengas razón.
Amira observa la escena con desprecio. Ve la hipocresía del Rey y la sumisión de la mayoría de los jóvenes. Siente una profunda lástima por Leyla y Maroum, que están atrapados en un sistema injusto también.
Badriyyah observa a la multitud con tristeza, esperando que alguien dé un paso al frente. Pero la mayoría de los jóvenes están paralizados por el miedo y la incertidumbre).
Maroum, que se encuentra en la plataforma con la corte real, observa a Leyla con desesperación. Su posición privilegiada lo convierte en un objetivo aún mayor, y sabe que cualquier acción que tome será observada y juzgada.
Maroum quiere bajar de la plataforma y elegir a Leyla públicamente, desafiando al Rey y a las convenciones sociales. Pero sabe que eso pondría en peligro a Leyla y a su familia.