Lo que no se perdona 1

"Confuciones..."

El Rey asiente con la cabeza, con una expresión sombría.

La plaza del reino está llena de rumores, chismes y conspiraciones. Todos tienen una opinión sobre lo que está sucediendo, y todos temen lo que pueda pasar a continuación.

Amram, el Príncipe, se siente observado. Sabe que todos hablan de él, de sus tres futuras esposas, de su elección de Elara. Y eso no le gusta. Se siente como un animal enjaulado, exhibido ante la multitud.

El Rey se acerca a Amram, con una sonrisa forzada.

Rey: Por qué no has comido nada, hijo?

Amram mira a su padre con resentimiento. Piensa: "Y me lo preguntas a mí? Me has obligado a casarme con tres mujeres que no amo, y esperas que tenga apetito?".

Amram respira hondo, tratando de controlar su ira.

Amram: No tengo hambre, padre.

El Rey frunce el ceño.

Rey: Debes comer, Amram. Debes mantener tu fuerza. Tenemos mucho que celebrar.

Amram mira a su padre con desprecio.

Amram: Celebrar qué, padre? Mi infelicidad?

El Rey se pone rojo de ira.

Rey: No seas insolente, Amram. Debes respetar mis decisiones.

Amram se levanta de su asiento.

Amram (Expresa en voz alta): No puedo seguir fingiendo, padre. No puedo seguir viviendo esta farsa.

Amram se aleja del Rey, dejando a su padre furioso y humillado ante la multitud.

La plaza del reino se queda en silencio, todos observando la escena con asombro.

Elara, que estaba hablando con otras jóvenes sobre los preparativos para la boda, escucha las últimas palabras de Amram en voz alta. Su sonrisa se desvanece, y su rostro se llena de tristeza.

Elara recuerda que Amram no la ama, y que su matrimonio es solo una farsa. Se siente utilizada y humillada. Se pregunta si alguna vez podrá ser feliz.

Las otras jóvenes la miran con lástima, pero no saben qué decir. Saben que Elara está en una situación difícil, y que su futuro es incierto.

Elara se aleja de las jóvenes y se sienta sola en una mesa, con lágrimas en los ojos. Se siente atrapada en una jaula dorada, sin poder escapar de su destino.

Amram pasa por al lado de Amira, que está observando la escena con una expresión pensativa. Sus miradas se cruzan por un instante, un momento cargado de tensión y significado.

Amram ve en los ojos de Amira una mezcla de lástima, curiosidad y... comprensión? Se pregunta si ella entiende lo que está pasando, si ella también se siente atrapada en este juego de poder.

Pero Amira, rápidamente, aparta la mirada. Mira hacia otro lado, fingiendo no haberlo visto. Por qué? Acaso no quiere involucrarse? O está ocultando algo?

Lo hace a propósito. Quiere hacerle creer a Amram, y al Rey, que ya no lo quiere, que ya no le importa lo que le suceda. Es una estrategia, una forma de protegerse y de ganar tiempo.

Amram se siente aún más confundido. No sabe qué pensar de Amira, ni qué esperar de ella. Sabe que es una mujer inteligente y ambiciosa, pero no sabe cuáles son sus verdaderas intenciones.

Amram sigue caminando, sintiéndose más solo que nunca. Sabe que debe tomar una decisión, pero no sabe cuál es la correcta.

Amram decide irse al palacio. No puede soportar estar un minuto más en este ambiente de falsedad y opresión. Necesita escapar, aunque sea x un momento.

Amram camina hacia el palacio, sintiendo el peso de su corona y la carga de su destino. Sabe que no es libre, que está atrapado en una jaula dorada. Y sabe que, por la noche, tendrá que regresar al festival, a seguir fingiendo, a seguir obedeciendo las órdenes del Rey.




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