De repente, Amram tiene una idea. Una idea que podría cambiarlo todo. Decide convocar un consejo de sabios, compuesto por nobles, plebeyos y mujeres, para que lo asesoren en sus decisiones. Decide compartir el poder con su pueblo, y crear un reino más justo y equitativo.
Amram se levanta del sillón y se dirige a la puerta. Sabe que debe actuar con rapidez, antes de que sus enemigos tengan la oportunidad de conspirar en su contra. Debe ganarse la confianza de su pueblo, y demostrar que es un líder digno de seguir.
Amram sale de la sala y se dirige a los aposentos reales, decidido a dar inicio a su plan. Sabe que el camino será difícil, pero está dispuesto a luchar por lo que cree.
Amram, decidido a llevar a cabo su plan, convoca a sus consejeros más cercanos. Les explica su visión de un reino más justo y equitativo, y les pide que lo ayuden a seleccionar a los miembros del consejo de sabios.
Al principio, los consejeros se muestran escépticos. No están acostumbrados a compartir el poder con el pueblo, y temen que esto debilite la autoridad real. Pero Amram insiste, argumentando que solo un reino unido y justo puede prosperar.
Finalmente, los consejeros ceden y aceptan ayudar a Amram. Comienzan a elaborar una lista de posibles candidatos, teniendo en cuenta su sabiduría, su integridad y su lealtad al reino.
Amram insiste en que la lista incluya a mujeres, reconociendo su inteligencia y su capacidad para tomar decisiones importantes. También insiste en que se incluyan a plebeyos, para que la voz del pueblo sea escuchada.
Después de horas de deliberación, los consejeros logran elaborar una lista de candidatos que satisfacen los requisitos de Amram. La lista incluye a nobles, plebeyos, hombres y mujeres, todos ellos reconocidos por su sabiduría y su integridad.
Amram revisa la lista cuidadosamente, y se siente complacido con el resultado. Sabe que ha elegido a las personas adecuadas para ayudarlo a gobernar su reino.
Amram envía mensajeros a cada uno de los candidatos, invitándolos a reunirse con él en el palacio al día siguiente. Les explica brevemente su plan, y les pide que consideren la posibilidad de unirse al consejo de sabios.
Mientra que... El pueblo siente que algo importante está a punto de suceder, y que sus vidas están a punto de cambiar para siempre.
Amira, en particular, se muestra muy interesada en lo que está sucediendo. Sabe que Amram es un hombre inteligente y ambicioso, y que no dejará pasar esta oportunidad para consolidar su poder. Se pregunta qué estará tramando, y cómo podrá utilizarlo en su beneficio.
Amram, después de enviar los mensajeros a los candidatos al consejo de sabios, se sienta en el trono, sintiéndose abrumado por la responsabilidad. Sabe que tiene mucho trabajo por hacer, y que el futuro de su reino depende de sus decisiones.
De repente, Amram recuerda que mañana es el segundo día de los siete días del festival. Un festival que ahora, con su padre incapacitado, recae sobre sus hombros. Siente una punzada de ironía y frustración. Cómo puede celebrar un festival cuando su reino está al borde del caos?