Lo que no se perdona 1

"La Máscara De La Tranquilidad"

Maroum (Observando la expresión de Amram, y percibiendo una ligera vacilación): Mi príncipe... si crees que no puedes dar estas informaciones tú mismo, he ordenado que Badriyyah lo haga por usted. Ella tiene la elocuencia y la confianza del pueblo. Pero el sello... el sello debe ser el vuestro.

Amram miró a Maroum. La oferta de Maroum era una red de seguridad, pero también una advertencia sutil.

Amram (Con firmeza renovada, aunque teñida de una sombra de duda): Si. Q' Badriyyah se encargue de la presentación y el mensaje. Además de ello... Q' Despida El Festival Hasta Mañana.

Maroum asintió, satisfecho con la respuesta. Habían hecho su trabajo. Ahora, solo quedaba la ejecución pública.

Maroum (Observando el edicto con satisfacción): Ahora, el festival debe continuar. Y el pueblo debe ser informado de esta "nueva medida disciplinaria". Vamos, Alteza. La noche aún es joven, y hay que mostrar una cara de tranquilidad y firmeza.

Maroum (Observando el edicto con satisfacción): Ahora, el festival debe continuar. Y el pueblo debe ser informado de esta "nueva medida disciplinaria". Vamos, Alteza. La noche aún es joven, y hay que mostrar una cara de tranquilidad y firmeza. Yo me encargare de q' Badriyyah reciba sus ordenes.

... Y Así ...

Salieron de las salas de deliberación, dejando atrás la opresiva atmósfera de la noche y las decisiones tomadas en la penumbra. La música del Festival de las Doncellas, que antes había sonado distante y solemne, ahora parecía más estridente, casi desafiante. Las antorchas brillaban con intensidad, arrojando una luz festiva sobre los rostros de la multitud que aún se congregaba en la plaza.

Maroum caminaba con una familiaridad despreocupada, como si fuera su propio dominio. Amram, sin embargo, sentía el peso del edicto recién sellado en su mano, y la imagen de Amira, su futura "confidente", luchando contra su nuevo y forzado rol, atormentaba su conciencia. Había cedido a la manipulación de Maroum, seducido por la posibilidad de tenerla cerca, pero la verdad es que se sentía sucio por el método.

Maroum (Con una palmadita en la espalda, que Amram apenas registró): Una obra maestra, Alteza. Habéis demostrado la firmeza que este reino necesita. La gente verá la unidad, la decisión. Y vosotros tendréis a vuestra disposición a la persona más capaz para asegurar la defensa... y la lealtad.

Amram se limitó a asentir, su mirada vagando sobre las caras alegres de la multitud. Intentaba infundirse una sensación de propósito, de que esto, a pesar de su retorcido origen, podría ser para el bien del reino. Pero la sombra de la traición a su propia conciencia y a la voluntad de su padre planeaba sobre él.

Se dirigieron hacia la plataforma central, donde Badriyyah, ya estaba esperando, sus ojos indagando la repentina aparición del Príncipe y Maroum en medio de la noche del festival. Su presencia indicaba que algo importante iba a ser anunciado.

Maroum (Hablándole a Badriyyah con un tono de complicidad): Badriyyah, el Príncipe tiene varios anuncios importantes que comunicar al pueblo.

-Ya has comunicado al pueblo la nota acerca de la salud del rey?

Badriyyah: Ya lo he echo. Y el pueblo en verdad... no ha mostrado nada. Ni preocupación ni alegría.

Maroum (Observando al pueblo): Ya veo...




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