Lo que no se perdona 1

Capitulo 36 "En Los Aposentos Del Rey... Otra Vez"

Adira entreabre la puerta apenas unos centímetros, lo suficiente para ver la silueta de su hija durmiendo plácidamente, con el colgante oculto bajo la tela de su vestido.

Adira (Pensamiento): "Duerme, mi pequeña. Disfruta de esta paz mientras dure. No tienes idea de que, al otro lado de esos muros de piedra, el hombre que debería ser tu protector y el hombre que es tu verdugo comparten la misma sangre. Si supieras que el Rey Jacob es el único que puede salvarte, o el único que puede condenarte..."

(Adira retira la mano del marco de la puerta y se dirige a su propia alcoba, donde Samgar yace en la cama... dormido.

Ella se despoja de su túnica exterior con movimientos lentos, tratando de no despertarlo, pero sus ojos no se cierran. Se tumba a su lado, mirando hacia el techo de placas, donde las sombras de las antorchas del pasillo se filtran por debajo de la puerta.

Mañana, cuando el sol alcance su cenit, estaré frente a él. Tendré que ser astuta. Jacob es un zorro viejo, incluso herido. No puedo entrar como una madre desesperada; debo entrar como una súbdita preocupada, alguien que solo busca el bienestar de su soberano. Debo medir cada palabra, cada gesto, cada silencio."

Siente el calor de Samgar a su lado, pero se siente a kilómetros de distancia de él. La soledad de su secreto es un peso que le oprime el pecho.

La luz de la luna se filtra por la ventana, bañando la habitación en un tono azulado y frío. Adira, aunque tiene los ojos cerrados, no descansa. Su respiración es rítmica, pero su mente es un torbellino de imágenes del pasado: el día que Amira llegó a sus brazos, el juramento que hizo ante Jacob, y el peso constante de la mentira que ha sostenido durante casi dos décadas.

Adira (Pensamientos): Y si él ya sabe que ella comenzara a ejercer su nuevo puesto mañana en el palacio.

Y si el Príncipe Amram ya le ha hablado de la joven que servirá en sus aposentos? Si Jacob ha guardado silencio hasta ahora, es porque tiene sus propios motivos. Quizás él también está esperando el momento adecuado para que la verdad salga a la luz, o quizás está esperando a que ella sea lo suficientemente fuerte para enfrentarla."

(Adira cierra los ojos, pero su mente sigue trabajando, trazando rutas, imaginando diálogos, anticipando traiciones).

Qué pasaría si, al llegar al palacio, Jacob ya no es el hombre que conocí? Las heridas del cuerpo a veces pudren el espíritu. He visto a hombres valientes convertirse en sombras de sí mismos tras una derrota. Si él ha perdido la esperanza, si ha dejado de creer en la justicia de nuestra causa, qué me queda?"

(Se gira lentamente, evitando rozar a Samgar. El guerrero murmura algo entre sueños, un nombre o quizás una orden militar, y Adira siente una punzada de compasión. Él vive en la superficie, en el deber y la defensa, mientras ella vive en el abismo de lo oculto).

Él no es el villano que Samgar teme, pero su bondad es un faro que atrae a los depredadores. Si Amram descubre quién es realmente Amira, ¿qué hará? ¿La protegerá con su vida, o su impulsividad lo llevará a revelarlo todo ante el Consejo, creyendo que hace lo correcto? Ese es el peligro. Su nobleza es un arma de doble filo."




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