Amira (Pensamiento): En realidad no se de donde vengo...
Adira: Quizás... Si, claro. Ire con ustedes.
-Para acompañarlos y saber personalmente el estado del rey.
-Y luego... al festival.
-Es un buen día para hacer obras de caridad.
Samgar asiente, sabiendo la verdadera intención de su esposa, mientras Amira se levanta, llena de energía, lista para enfrentar el día más importante del festival.
Amira se levanta de la mesa con un movimiento ágil, su túnica de seda ligera ondeando a su alrededor. Se acerca a Adira y le da un beso rápido en la mejilla, dejando un rastro del aroma a jazmín que suele usar.
Amira: Ojalá vengas, madre! El palacio estará precioso hoy. El príncipe Amram ha mandado colgar estandartes de seda en todo el patio principal. Será como estar en un sueño!
Samgar (Se pone en pie, ajustándose el cinto donde lleva su daga ceremonial): No te distraigas demasiado con los estandartes, Amira. Recuerda que el segundo día del festival es cuando más gente intenta acercarse a la zona de los aposentos reales. Mantente cerca de las otras doncellas.
Amira (Riendo, mientras se coloca un velo fino sobre el cabello): Ay, padre! Siempre tan precavido. El Príncipe dice que hoy es un día para celebrar la vida, no para vivir con miedo.
Adira observa a su hija con una mezcla de orgullo y una angustia que le quema la garganta. Amira es tan joven, tan ajena a la red de intrigas que la rodea. Samgar se acerca a Adira y le da un beso breve en la frente antes de dirigirse a la puerta.
Samgar: Me voy ya. La guardia está en alerta máxima por la procesión. Adira, si decides ir al palacio, ten cuidado con las multitudes. El segundo día siempre es el más caótico.
Adira (Asintiendo con una calma que le cuesta mantener): Lo tendré en cuenta, Samgar. No te preocupes por mí.
-(Añade: Y ustedes no estaran pensando que me quedare en casa porque ya estoy lista para ir al palacio con ustedes.
Los 3 ríen...
Y juntos salen de la casa, y el sonido de sus pasos sobre el empedrado se pierde rápidamente entre el bullicio de la ciudad, que ya empieza a llenarse de músicos y vendedores ambulantes.
Ellos se mueven con rapidez hacia el carruaje q los espera al frente de su casa.
Y una vez dentro se acomodan listos para su destino.
Adira (Susurrando
para si misma): Si el Rey Jacob ha olvidado quiénes somos, este sello le refrescará la memoria. Y si ha olvidado su promesa, le recordaré que la sangre no se puede enterrar para siempre.
El festival de las doncellas... que sea también el festival de la verdad.
Al llegar al palacio...
El grupo comienza a caminar hacia el palacio. El ambiente es vibrante: hay músicos tocando flautas de caña, niños corriendo con cintas de colores y el aroma a incienso y comida callejera inunda el aire. Amira camina entre ellos, radiante, saludando a conocidos, mientras Samgar avanza con paso marcial, abriéndoles camino entre la masa de gente.
Adira (Piensa, mientras camina): "Estoy dentro. Estoy con ellos. Si Samgar me escolta, los guardias de la puerta principal no se atreverán a cuestionar mi presencia. Solo necesito que el Rey Jacob esté en condiciones de recibirme... o que al menos, alguien de su confianza me deje pasar a sus aposentos."
"FIN DEL CAPITULO 36".