Lo que no se perdona 1

"Yo Soy El Rey"

Jacob (Con una sonrisa sombría): Quiero saber si la sangre es más fuerte que dieciocho años de mentiras. Mañana, cuando Dalsem camine por estos pasillos, Amira estará sirviendo el vino en la mesa de la firma. Será la prueba definitiva.

Adira siente una náusea profunda. La crueldad del plan de Jacob supera todo lo que había imaginado).

Adira: Usted es un monstruo, Jacob. Está usando a una hija para engañar a su padre.

Jacob (Sin inmutarse): Soy un Rey. Y mañana, el destino de dos reinos se decidirá en una mesa. Asegúrate de que ella esté lista. Asegúrate de que no cometa ningún error. Porque si Dalsem ve algo en sus ojos marrones que le recuerde a su esposa fugitiva... mañana no habrá festival, solo habrá una masacre.

-Y el pueblo... siempre ha sido una masa voluble. Temen lo que no pueden comprender, se aferran a lo que les da esperanza.

-Si la presento como la unión de dos mundos, como la paz encarnada, la verán como una salvadora, no como una intrusa.

Adira (Con una risa amarga y seca): Salvadora? Usted la está lanzando a una hoguera. El pueblo Enikense ha sido alimentado con el odio hacia los Paltas durante generaciones. Cree que aceptarán a una princesa Palta en el trono solo porque usted lo ordene? La reacción de su reino es un enigma, sí, pero yo veo el peligro en cada esquina. Si ella sale dañada, si el pueblo se levanta... qué hará usted? Se esconderá tras sus muros mientras ella enfrenta la furia de quienes la consideran una enemiga?

Jacob (Con determinación): He contactado con Dalsem. Él ha aceptado los términos. Sabe que si intenta algo, si se atreve a romper el tratado o a armar una treta, recurriremos a lo único que le importa: su hija. Ella es nuestra garantía, Adira. Nuestra moneda de cambio.

Adira: (Se gira, enfrentándolo con los ojos encendidos de rabia). ¡No se atreva a hablar de ella como si fuera una moneda! ¡No olvide que esa hija también es mía! La he criado, la he protegido, he tejido cada una de sus mentiras para que pudiera dormir tranquila por las noches. No permitiré que ella salga dañada. Ni por usted, ni por Dalsem, ni por el odio de este reino.

(Adira da un paso hacia él, invadiendo su espacio personal, obligándolo a sostenerle la mirada).

Adira: Usted dice que el pueblo es un enigma, pero yo vivo entre ellos. Sé lo que susurran en el mercado, sé lo que sienten cuando ven a un Palta. Si mañana la verdad sale a la luz, no habrá tratado que los detenga. Usted está jugando con la vida de una joven que no tiene la culpa de sus guerras.

(Adira se da la vuelta nuevamente, dándole la espalda, sintiendo que el hombre que tiene detrás ya no es el padre que ella recordaba, sino un extraño envuelto en sedas reales).

Adira (Con la voz quebrada por una tristeza antigua): Un día fui tu hija... o al menos eso creí. Me enseñaste a caminar, me enseñaste a temer a los enemigos, me enseñaste a guardar secretos. Pero ahora... ahora no sé siquiera lo que soy para ti. Soy una aliada? Soy una herramienta? O soy solo otro obstáculo que eliminarás cuando ya no seas capaz de controlar el destino de tu "princesa"?Jacob (En un susurro, casi inaudible): Eres la única persona en este mundo que conoce el precio de mi corona, Adira. Y eso, para un Rey, es lo más cercano a la familia que puedo permitirme.

"FIN DEL CAPITULO 38"




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