Lo que no se perdona 1

"Te Quiero A Mi Lado"

Amram (Bajando la mirada hacia sus papeles, mintiendo con una naturalidad ensayada): Solo eso, Amira. No mucho más. Los archivos reales son antiguos y a menudo incompletos. Mi padre no solía hablar de sus consejeros una vez que se retiraban.

(Amira baja la cabeza. La decepción es evidente en sus hombros, que se encorvan ligeramente. La tristeza de no conocer sus raíces, de sentir que su historia es un libro con las páginas arrancadas, la golpea de nuevo).

Amram (Notando el cambio en su semblante, se levanta y rodea la mesa): No te entristezcas. El pasado es un terreno difícil de recorrer. Pero el presente... el presente nos pertenece.

(Amram le ofrece una sonrisa amable, tratando de aliviar la tensión).

Amram: Y ahora, el festival nos llama. He ordenado que se instale un lugar a mi mano derecha para ti en el estrado principal. Hoy no serás una doncella entre la multitud, sino mi consejera ante todo el reino.

Amira (Sorprendida, con un hilo de voz): A su mano derecha, Alteza? Eso... eso romperá el protocolo. Los nobles no lo verán con buenos ojos. Y el edicto...

Amram (Con un destello de rebeldía en los ojos): Que miren lo que quieran. Prefiero la compañía de alguien que entiende el corazón de este pueblo a la de aquellos que solo saben medir el peso de sus propias bolsas de oro. Y con respecto al edicto recuerda que hubieron pequeñas modificaciones como forma de "castigo".

-Vamos, el sol se esta volviendo cálido y la procesión está por comenzar.

(Amira asiente, tratando de ocultar la confusión que siente. Mientras caminan hacia la salida, ella no sabe que, a pocos metros de allí, su madre acaba de salir de los aposentos del Rey, con el corazón roto y la verdad ardiendo en su bolsillo).

Mientras caminan por el pasillo hacia el balcón principal, el bullicio del festival se vuelve ensordecedor. Amira siente el peso del colgante bajo su túnica; parece vibrar contra su piel, como si la joya fuera consciente de la situación.

Amira (Deteniéndose un instante antes de salir a la luz del estrado): Alteza, por qué me da este lugar? Sabe bien que mi posición es la de una "consejera castigada". Si me sienta a su lado, le dará motivos a sus enemigos para cuestionar su juicio.

Amram (Se detiene y la mira con una intensidad que hace que Amira contenga el aliento): A veces, Amira, el juicio de un hombre se mide por a quién elige escuchar. He pasado años rodeado de voces que solo buscan su propio beneficio. Tú... tú eres la única voz que no me pide nada. Eso es más valioso que cualquier protocolo.

(Amira baja la mirada, sintiendo que el corazón le late con una fuerza inusual. La bondad de Amram es un refugio, pero también una trampa; ella siente que, cuanto más se acerca a él, más se aleja de la realidad que su madre siempre le ha ocultado).

Amram (Bajando la voz): Y no te preocupes por lo que digan. Mañana será un día histórico. Con la firma del tratado con Dalsem, las tensiones finalmente cesarán. Podremos empezar a construir un futuro donde no importe de dónde venimos, sino hacia dónde vamos.

" FIN DEL CAPITULO 39"




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