Lo que nunca dijimos

Capítulo 25

Pov Valeria

Al día siguiente llegué a Vargas Arquitectos con una sola idea en la cabeza: terminar.

Terminar el informe.

Terminar los ajustes.

Terminar ese proyecto lo antes posible para poder salir de ahí sin mirar atrás.

No quería más conversaciones incómodas. No quería más miradas de Alejandro desde el segundo piso. No quería más comentarios venenosos de Aranza ni esa sensación de estar caminando sobre un terreno que podía romperse en cualquier momento.

Solo quería trabajar.

Cumplir.

Irme.

Pero en cuanto crucé la entrada del edificio, supe que algo estaba mal.

La recepcionista levantó la mirada apenas me vio. Esta vez no me miró con indiferencia ni con esa expresión seria de siempre. Me miró como si ya supiera algo que yo no.

Como si sintiera lástima.

Y eso fue suficiente para que el estómago se me cerrara.

—Buenos días —dije, intentando sonar normal.

—Buenos días, Valeria.

Caminé hacia el área común con la espalda recta y el bolso sujeto con fuerza contra mi hombro.

Las conversaciones bajaron de volumen cuando pasé. Algunas personas fingieron mirar sus pantallas. Otras desviaron la mirada demasiado rápido. Incluso quienes normalmente saludaban con entusiasmo parecían no saber qué hacer con mi presencia.

Sentí un escalofrío.

No.

Otra vez no.

No iba a permitir que me hicieran sentir como aquella niña de quince años que caminaba por los pasillos sin entender por qué todos la miraban distinto.

Al llegar a mi lugar, Carla se levantó casi de inmediato.

—Val.

Su voz sonó demasiado cuidadosa.

La miré.

—¿Qué pasó?

Carla dudó.

Y esa duda me confirmó que fuera lo que fuera, tenía que ver conmigo.

—Carla —insistí—. Dímelo.

Carlos, Micaela y Alexandre también estaban callados.

Demasiado callados.

Carla respiró hondo y me mostró su celular.

—Se filtró información de la expansión.

Sentí que el cuerpo se me enfriaba.

Tomé el celular y leí la nota.

Vargas Arquitectos prepara expansión nacional en medio de posibles cambios internos.

Seguí bajando por la pantalla.

Monterrey.

Guadalajara.

Estrategia de posicionamiento.

Riesgos internos.

Parte del enfoque preventivo.

Demasiados detalles del proyecto.

Demasiada información que no debía estar fuera de la empresa.

Y entonces recordé la voz de Aranza en la terraza.

“Sería una lástima que se supiera que estás pasando información confidencial a otras empresas.”

La mano se me cerró alrededor del celular.

No era casualidad.

Aranza acababa de cumplir su amenaza.

Le devolví el teléfono a Carla y respiré hondo, intentando que mi voz no temblara.

—Yo no hice esto.

Carla abrió los ojos.

—Val, yo no dije que tú…

—Pero lo están pensando.

El silencio fue suficiente respuesta.

Carlos se removió incómodo en su silla.

—No todos.

—Pero algunos sí —dije.

Micaela bajó la mirada.

Alexandre, en cambio, sostuvo la mía.

—Yo no lo pienso.

Lo miré.

—Gracias.

Carla se acercó un poco más.

—Solo sabemos que la información se filtró. Nadie ha dicho oficialmente que fuiste tú.

Solté una risa seca.

—Oficialmente no.

Oficialmente.

Así empezaban siempre esas cosas.

Primero nadie decía nada. Después todos murmuraban. Luego alguien “solo preguntaba”. Y, para cuando querías defenderte, la historia ya tenía una versión escrita por alguien más.

Guardé mi bolso y abrí mi computadora con movimientos controlados.

—Necesito hablar con Damián.

—Valeria…

—Y con Alejandro —agregué, aunque decir su nombre todavía me costaba.

Carla me observó con preocupación.

—¿Quieres que vaya contigo?




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