POV Alejandro
Entramos los tres a mi oficina.
Damián cerró la puerta detrás de nosotros y Valeria se quedó de pie cerca del escritorio, con la libreta apretada contra el pecho. Intentaba mantenerse serena, pero no hacía falta conocerla demasiado para darse cuenta de que estaba a la defensiva.
Y tenía razones para estarlo.
Después de todo, no era la primera vez que alguien intentaba convertirla en culpable de una historia que no había escrito.
—Quiero que quede claro algo —dije, mirándola directamente—. No te estoy acusando de nada.
Valeria soltó una risa seca.
—No, pues muchas gracias por la confianza.
Apreté la mandíbula.
—Valeria…
—No, en serio —me interrumpió—. Qué alivio saber que, por ahora, no estoy siendo condenada.
Su comentario me golpeó más de lo que quise admitir.
Porque sabía de dónde venía.
Sabía exactamente por qué había usado esas palabras.
—El equipo no lo está viendo así —continuó—. Y, la verdad, no me convence mucho lo que dices.
Di un paso hacia ella.
—No estoy bromeando. Vamos a investigar. No vamos a acusar a nadie sin pruebas.
Valeria sostuvo mi mirada durante unos segundos.
Luego sonrió apenas, pero no fue una sonrisa amable.
Fue una sonrisa triste.
—Al parecer las personas sí aprenden después de todo.
Decir que su comentario no me afectó habría sido mentira.
Me afectó.
Me dolió.
Y lo peor era que no podía reclamarle nada, porque tenía razón.
Damián, que hasta ese momento había permanecido extrañamente callado, soltó un suspiro y levantó una mano entre los dos.
—Bien. ¿Ya terminaron?
Valeria y yo lo miramos al mismo tiempo.
Él arqueó una ceja.
—Por más que me guste verlos pelear con frases cargadas de heridas no resueltas, esto es serio.
Valeria apartó la mirada primero.
—Sí. Tienes razón.
Yo también respiré hondo, obligándome a recuperar la cabeza.
No podía permitirme convertir otra vez un problema real en un asunto personal.
—Deberíamos empezar por averiguar quién fue el primero en publicar esto —dijo Valeria, abriendo su libreta—. Identificar el medio, revisar si la nota tiene firma, si cita una fuente cercana, si menciona documentos internos o si solo se basa en una filtración anónima. A partir de ahí podemos separar qué información salió de la empresa y qué pudo haber sido interpretación del periodista.
Damián la observó con interés.
—Eso mismo estaba revisando.
Valeria levantó la vista.
—¿Ya tienes algo?
Damián tomó asiento frente a mi escritorio y abrió su computadora.
—La nota salió primero en un portal de negocios mediano. No es de los más importantes, pero sí tiene suficiente tráfico como para que otros medios puedan replicarlo en menos de una hora.
—¿Autor? —preguntó ella.
—Firma un periodista llamado Rodrigo Salas.
Valeria frunció ligeramente el ceño.
—Lo conozco.
Sentí que algo en mi pecho se tensó.
No quise que se notara.
Ella me miró de inmediato, como si hubiera anticipado mi reacción.
—Profesionalmente —aclaró con frialdad—. Cubre temas corporativos y expansión empresarial. No es cercano a mí.
Me odié un poco por haber necesitado esa aclaración.
Damián carraspeó.
—Según la nota, la información proviene de “una fuente interna cercana al proceso de expansión”.
Valeria cerró los ojos un segundo.
—Fuente interna.
—Eso dice.
Ella me miró.
—Entonces, si la nota es correcta en eso, no fui yo.
—Lo sé —respondí.
Valeria guardó silencio.
Pareció sorprenderle mi respuesta.
Y eso también dolió.
Porque no debería sorprenderle que yo creyera en ella.
Pero claro.
Yo había sido quien le enseñó que sí debía sorprenderle.
Damián giró la computadora hacia nosotros.
—El problema es que hay detalles del informe final. Eso puede hacer que parezca que la filtración salió después de la junta de ayer.
Valeria se acercó a la pantalla.
—Déjame ver.
Editado: 11.08.2026