Lo que nunca seremos, pero fuimos...

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20 de Agosto de 2022.

¿En serio todo puede cambiar para bien?

o solo es algo que nuestra mente nos hace creer.

Suelen decir que todo pasa por algo, que es obra del destino y bla, bla, bla…

Idealizaciones de la gente diría yo, más bien para mi es algo normal, conocer, olvidar es el ciclo de la vida al final de cuentas.

— Esto es aburrido, Stella. — Estaba agotada de esperar a su supuesto amigo en aquel café. No suelo ser tan desesperada o irritante, sin embargo tenía sueño. Dormir para mi no era fácil como para los demás, menos cuando sueles tener pesadillas sin descanso. Ademas era sabado, 8:00 am, joder.

— Ya sé, Mia pero hay que esperar un poco más. Me dijo que ya estaba en camino.

— Eso dijo hace 10 minutos. Es muy impuntual para ser un chico muy exigente.

Seré honesta, Stella habla mucho de su amigo Kai, aun no lo conocía, ella suele decir que es guapo y que es un gran chico, por lo poco que he visto de sus conversaciones o publicaciones de él, es un chico egocéntrico hasta más no poder. Algo que detesto, honestamente yo no tengo muchos ánimos de conocerlo ni a él ni a ningún chico. Nunca he sido buena interactuando con mi género opuesto, y tampoco tengo muchas ganas de intentarlo la verdad.

— Dale, lo odias mucho para aun no conocerlo.

— No necesito conocer a alguien que se ve arrogante y gruñón. — Bufe. Dios Stella conocía chicos muy raros.

— Vale, se ve que dormiste ni siquiera tus 3 horas necesarias.

Suspire sin ánimos. — Lo siento, ni tu amigo ni tú tienen la culpa de mi falta de entusiasmo.

— Mia, deberías ir al medico, no es normal lo que te sucede.

— Eh, no. Yo estoy bien solo necesito relajarme y asi dormire lo necesario, tranquila.

— Terca.

— Necia.

Discutir con Stella era divertido, por que no lo tomamos en serio. La adoraba porque con ella nunca podría pelear, era lo mejor de nuestra amistad, nos entendíamos tan bien que era difícil enojarnos.

— ¿Mia?

Esa voz. Suave, dulce. Gire y entonces conecte con su mirada y sonreí un poco.

— Lixy, ¿Qué haces aquí?

— Eso mismo pregunto yo, te escribí para ver si querías ir a mi casa a hacer postres, ya sabes. — Dijo con una gran sonrisa.

Seré honesta. Odio la repostería,sin embargo no puedo decirle que no a Lixy, es mi amiga de la infancia la conozco antes que a Stella.

— Lo siento, no vi tu mensaje.

Mentira no era.

— Ya, pero ¿qué haces aquí?

— Estoy esperando a un amigo…bueno no mio, mas bien de Stella. —Dije mirando a la mencionada para que Lixy notara su existencia por fin.

Lixy la miro y le sonrió con dulzura, Stella hizo lo mismo.Honestamente, sabía que ellas no se caían muy bien, lo supe desde el primer dia que las presente, solo que lo eh fingido. Stella no me ha dicho nada sin embargo Lixy… bueno ella me dejó muy en claro su disgusto aunque no entiendo por que, aun cuando le pregunté ella lo evadio y solo me dijo “Tu felicidad es mi felicidad” y deje el tema, al fin y al cabo ella me apoya..

— Ya veo, bueno a ver cuando nos ponemos de acuerdo para hacer cosas juntas, ya sabes, hacer postres, ver pelis, ir de compras y así, corazón.

Me limité a sonreír y asentir.

Lixy se limitó a darme un abrazo y despedirse de Stella con una pequeña sonrisa y un “nos vemos”.

Cuando Lixy ya estaba lo suficiente lejos Stella me miró.

— ¿Qué?

— ¿Enserio? Es tu amiga de la infancia y no sabe que tu odias todas esas cosas que mencionó.

— Stella…

— No me lo tomes a mal Mía, pero sigo pensando que el hacer cosas que a ti no te gustan solo para que ella esté bien no es lo correcto, tu no te diviertes y creo que ese no es el propósito de una salida de amigas.

Suspire. — Ya lo sé, pero ella es feliz y eso es lo único que me interesa.

Stella había fruncido el ceño, estaba molesta y ¿cómo no estarlo? Tal vez tenía razón y yo estaba mal pero honestamente no tenía corazón para decirle a Lixy que sus propuestas para mi eran aburridas eso no era de amigas, bueno al menos no para mi. — Y lo que te hace feliz a ti ¿que?, ¿no importa?

Abrí la boca para defenderme pero una voz me interrumpió.

— Lamento la tardanza, había mucho tráfico.

Stella y yo levantamos la mirada y fue ahí donde lo vi por primera vez. Un chico alto, cabello oscuro y algo largo, tez blanca, ojos oscuros que te penetraban hasta el alma cubiertos con unos lentes que lo hacían ver inteligente y elegante a la vez. Su cuerpo estaba definido y su manera de vestir…¡joder! Tan simple pero a la moda, portaba una polo negra de manga corta, unos pantalones negro de vestir, y en su mano llebaba su saco del mismo color. Y su voz. Dios mio. En mi vida había escuchado una voz tan masculina y dulce a la vez, ¿en serio él era Kai?...Bueno ahora ya entendía el porqué de su egocentrismo.




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