Lo que nunca seremos, pero fuimos...

3

Mia.

Todo da vueltas, es como si el mundo girara menos yo, los sonidos se distorsionan y no se logra escuchar nada coherente, es como estar en un agujero sin salida, uno donde caes lentamente sin tocar fondo…

Y entonces aparezco ahí de nuevo. En aquella habitación. Sola. Camino por todo el lugar en busca de alguien, pero no hay nadie. Estoy sola. Y cuando menos lo espero está ahí de nuevo,esa criatura. No tiene rostro, no tiene forma, pero tiene voz y control sobre todo. Sobre mí.

Retrocedo, pero caigo al suelo. Evado mirarlo pero parece que no le importa porque empieza a hablar. Esa voz grave, tenebrosa, distorsionada, que hace ver que son muchas y no una sola.

Cubro mis oídos para no escucharla, pero es imposible, entra en mi sin siquiera pedir permiso…

< No puedes escapar. >

< Tan solo mirate, eres un fracaso >

< ¿En serio crees que puedes tener amigas? Ja, ja. Ellas solo te usan. >

Intento mantener la cordura…intento no entrar en pánico, esto ya lo viví. Esto es solo un sueño, no es real. No lo es.

< Esto es real Mia, yo soy real. Esto que estás viendo y sintiendo es real es tu futuro. El futuro de una fracasada. >

¡Sal de mi cabeza! Tu no existes. NO. NO. NO.

< Si existo, soy lo que más te aterra. La soledad. ¿Lo negaras? Negarás que te da miedo quedarte sola, que prefieres hacer las cosas que le gustan a los demás con tal de que no te abandonen. Eres un juguete para ellas. Para mi. >

¡NO, NO, NO, NO!

<Mira a tu alrededor, no hay nada por que al final eso eres, NADA. >

Levante la mirada, me negaba, esto no era real, no debía serlo si no quería.

— Esto no es real. No lo es.

< Si lo es. Tan solo escucha las. >

Voces muchas voces al mismo tiempo, no se podía distinguir nada, hasta que poco a poco fue disminuyendo y empecé a escuchar voz por voz, frase por frase. Todas dando vueltas sobre mi.

“¿Mi amiga? Por favor. Ella solo es un relleno que puede usarse a mi antojo.”

“Enserio creíste que se fijaría en ti ¿? Por favor, tú aquí eres la amiga fea.”

“Solo sirves para hacer las cosas que nosotras no podemos.”

“Quien carajos te dijo que eres especial ¿ah?”

“Tú nos necesitas para no sentirte sola.”

“Nos necesitas.”

Esa frase… < nos necesitas, nos necesitas> me daba vueltas, quería que se callaran, todo eso no era verdad. No lo era, no, no, no, no.

Todo empezó a girar, lo que antes solía ser una casa ahora era oscuridad, volvía a caer en aquel agujero pero ahora era oscuro. Volvía esa voz. Esa maldita voz.

< ¿Lo ves? No eres nada sin la gente. Eres una decepción. Solo existes para dar molestias al mundo. ESTORBO, ESTORBO, ESTORBO…>

No es verdad. NO LO ES, NO, NO, NO…

Me incorporé de la cama de golpe, estaba sudando, de nuevo aquella pesadilla. Esa que atormentaba todas mis noches y hacía que no durmiera más de tres horas al día.

Mire el reloj. 3:00 am, Hoy había logrado dormir un poco más de lo normal aunque no se si eso era bueno ya. Respire hondo y me levante por un vaso de agua, necesitaba tranquilizarme. Me levanté sigilosa para no despertar a nadie.

En el transcurso pensaba en el por que de esto. Desde que tenía once las pesadillas empezaron, al principio fue tan aterrador mas que ahora. Intenté comentarlo pero…nadie me escuchó. Mis padres solían decir que era normal tener pesadillas y que no significaban nada. Mi hermano era muy pequeño para poder contarle tal cosa. Lixy…bueno ella tenía problemas en casa, no podía ir yo y contarle algo que puede llegar a ser normal. Y Stella, bueno ella no hace mucho la conocía, cuando le conté solo me limité a decirle que eran pesadillas sin importancia para no preocuparla.

— ¿Volvió a suceder?

Volví a la realidad al escuchar aquella voz masculina.

— Estoy bien. No te preocupes Noah.

— ¿Estás segura? Puedo prepararte un té si quieres.

— Estoy bien enserio, tu mas bien deberías dormir, no tendrías que estar despierto a estas horas.

— Mia…

— Vamos Noah, estoy bien no olvides que tu hermana es fuerte, anda ve a dormir. — Le sonreí para terminar con sus dudas. Noah era 3 años menor que yo, sin embargo era muy maduro para su edad, a pesar de eso él no merecía cargar con mis problemas. Yo era la mayor. Yo debía ser el apoyo, no el.




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