Mia.
Las clases en cierta parte me aburrían. No es que no me guste esto del estudio, más bien hay cosas que suelo saber y cosas que no quiero saber porque al final no me servirán.
Largas horas. Infinitas horas.
Después de escuchar por dos horas a mi profesor de Geografía por fin el timbre sonó. Ahora sí, podría ver a Lixy.
Salí a toda prisa hacia las canchas donde todos se reunían. Yo odiaba ese lugar ya que había mucha gente pero a Lixy le gustaba y por ella yo haría lo que fuera.
Me senté y esperé…
Ya habían pasado 10 minutos y entonces la vi. Venía con sus amigas, siempre tan sonriente y segura de sí misma. Ojalá pudiera ser igual a ella…
Me dispuse a esperarla aquí, sin embargo ella no se acercó. Tal vez no me vio. Si. Eso debió de haber sido.
Lo mejor sería ir con ella, si. Eso haré. Tome valor y me levanté dispuesta a ir. Con pasos temblorosos avances, sentía las miradas como si el mundo me viera aunque tal vez ni lo hacía pero no podía evitar sentirme incómoda e insegura. El camino se me hizo eterno hasta que por fin llegue a su lado. Con timidez toque su hombro y sonreí. Algo que no suelo hacer.
Ella se giró, me miró y sonrió. — Corazón. Pensé que no estabas aquí.
Yo me encogí un poco y dije. — Estaba sentada en las bancas, esperándote.
— Lo siento, no te vi. Estaba con Cloe y Emma hablando sobre los chicos guapos de Uni. ¿Los has visto? Son hermosos.
No los había visto, en si no veo a nadie. La única persona que conocía de ahí era Stella. Pero era imposible vernos. Aun cuando nuestras escuelas eran una, sus horarios eran peores que los míos. A ella solo podía verla en la salida pero no lo hacía porque necesitaba acompañar a Lixy a su casa. Así que solo quedaba esperar a verla los fines de semana o ir a su casa.
— No los he visto. — Dije con honestidad y sin mucha importancia.
— Bueno no me sorprende, no creo que sean tu tipo.
— ¿Y cuales son mi tipo según tu?
— Mía ya sabes, mis gustos son más…lindos, tu entiendes.
En serio, yo tenía unos gustos malos ¿? Ahora que lo pienso nunca le mostré a Lixy cuales son mis gustos en hombres.
— Si, entiendo…
De acuerdo, esto me incomodaba ya. No me agradaba este ambiente ni mucho menos la actitud de Lixy. Quería irme pero no podía, no quería ser grosera. Además Lixy era mi amiga y no quería hacerla sentir mal.
Por un momento dejé de escucharlas y me hundí en mis pensamientos. Solía sentir que no encajaba hasta que conocí a Lixy. Ella me arropó, me dio su cariño y después de mucho supe que sí existían las amigas. No suele ser perfecta, en si nadie lo es. Todos tenemos errores y yo así la quiero. Aun si comete errores estaré para ella como ella estuvo para mi.
Volví a la realidad cuando mi celular vibró. Mire mi bolsillo y saqué mi celular, lo prendí y lo primero que vi en la pantalla fue “Kai”.
¿Kai? ¿Ese Kai? ¿A mi?
Iba a mirar de nuevo para ver que no estaba alucinando pero en eso Lixy puso su mano sobre mi celular y entonces la vi. Sola. Sus amigas ya ni estaban. ¿En qué momento se habían ido? Acaso me disocie tanto ¿?
— Mia, ¿me escuchas?
Yo solo asentí.
— ¿Qué te pasa? Pareces distante… — Se veía preocupada hasta que frunció el ceño y habló con seriedad. — ¿Qué te dijo Stella?
— ¿Qué?
— Sí, Stella. Desde el sábado que saliste con ella estas rara. Te juro que si te hizo algo…
— Lixy, detente. Stella no me hizo nada. Y estoy bien, el sábado no pasó nada. — Lo dije firme porque así era. No había pasado nada, solo había conocido a Kai el cual aun me tiene confundida pero eso no es importante ahora.
— No me quieres decir…está bien. Si no tienes confianza en mí lo entiendo, no te voy a forzar.
Ay no. No, no, no. Grandioso Mia ya hiciste sentir mal a Lixy. Gran amiga que eres.
— Lixy no es eso…enserio estoy bien.
— No, está bien corazón. Yo entiendo.
Mordí mi labio y entonces hablé. — Estoy algo confundida con un chico que apenas conocí por eso estoy así. —. No era del todo cierto pero al menos ya no se sentiría rechazada por mi.
— ¿Un chico? ¿Tu? — Lo dijo con algo de gracia.
— Si, pero no importa.
— Tienes razón, no importa a veces los chicos son tontos, no te compliques ni te ilusiones. Por un momento pensé que era algo más importante.
Más importante… no debería dolerme eso ¿o si? No importa. Tal vez tiene razón. Lo de el es tonto sin importancia, es un chico sin importancia.
— Si…tienes razón. Cosas tontas. — Dije y sonreí un poco.
— Ahora que ya está todo bien. Te voy a contar. Cuando iba a la biblioteca choque con un chico guapo. Alto, de lentes, musculoso, cabello oscuro. Como a mi me gustan. — dijo emocionada mientras tomaba mi brazo.