No puedo reclamarte nada
Pues yo estaba consciente del riesgo de salir herida
Y aún así me aventé sin paracaídas
Y de este juego, jugué cada partida
Sin saber que tú desde la primer jugada
Ya tenías lista la salida
Y aún así no puedo reclamarte nada
Porque tú nunca prometiste nada
Solo una mirada
Es todo lo que dabas
Y créeme que con eso bastaba
Para sentir como mi corazón se alborotaba
💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞💞
Este poema no habla de culpas.
Habla de decisiones.
De esas veces en las que sabes perfectamente a lo que te estás metiendo…
y aun así decides quedarte.
Porque a veces no necesitas promesas para sentir algo fuerte.
A veces basta una mirada, un momento, una mínima señal…
para hacerte creer que vale la pena.
Aunque al final no lo sea.
Y no, no siempre hay alguien a quien reclamarle.
Porque hay historias que nunca empiezan del todo…
pero aun así logran doler como si hubieran sido todo.