Lo que nunca te dije en mi otra vida

Capitulo 1- ¿el final?

-El amor, para algunos, es obsesionarse con una persona; para otros, es solo algo material... pero para mí es-

-¡Ya, cállate! Llevo media hora escuchándote. ¡Ve al grano, Said!

-Ah, sí, sí... claro -se acomodó en su asiento y soltó el aire-. Me quiero declarar a Emmanuel.

El silencio cayó de golpe, como si alguien hubiera apagado el ruido del salón.

-¿A Emmanuel? -repitió Yaretzi

Said asintió, aunque por dentro sentía que todo le temblaba.

-Sí... a él.

-¿Y él sabe?

Said negó lentamente

-Bueno eso quiero creer...

Said prendió un cigarro, para relajarse un poco, miró de reojo a Yaretzi, después de la primera calada le acercó la caja de cigarros.

-¿Quieres?

-No inventes, estamos dentro de un salón de clases.

-Tu te lo pierdes- dijo mientras regresaba la caja de cigarros a su mochila- ademas tienes que relajarte, es el último día.

El humo empezó a subir lento, mezclándose con el aire caliente del salón casi vacío. Afuera se escuchaban risas, pasos, despedidas que sonaban a algo definitivo.

-Te van a ver -insistió Yare, mirando hacia la puerta con clara preocupación.

Said dio una calada, como si necesitara ese segundo extra para pensar.

-Hoy ya no importa mucho, ¿no? -dijo, soltando el humo-. Mañana cada quien va a estar en su vida.

Yare lo observó en silencio, como si entendiera que no solo se referia al cigarro.

-¿Es por Emmanuel?

Said no respondió de inmediato. Solo dejó el cigarro en el borde del pupitre y lo vio consumirse poco a poco.

-Es hoy o nunca -murmuró.

El silencio cayó entre los dos por algunos segundos hasta que Yaretzi le arrebató la mochila a Said.

-Esta bien solo un cigarro... A ver... ¿qué tanto escondes aquí? -murmuró, abriendo el cierre y esculcando en la mochila.

Yaretzi metió la mano y sacó algo arrugado.

-¿Y esta basura qué?

-¡No es basura! -se defendió rápidamente Said, arrebatándoselo-. Es la envoltura del chocolate que me regaló Emmanuel el 14 de febrero.

Yaretzi lo miró en silencio unos segundos, con una mirada burlona y juzgona.

-Said... estamos en mayo.

-¿Y? Yo valoro los buenos regalos-. Dijo mientras le arrojaba un cigarro y un encendedor.

Yaretzi lo prendió y dio una calada antes de sacar su teléfono y empezar a escribir rápidamente. Said la miró de reojo, frunciendo el ceño.

-¿Qué haces?

-Nada... -dijo ella, sin levantar la vista, miro a Said de reojo notando que no dejaria de insistir hasta que le dijera que hacia- Hablando con mi ex- soltó con desinterés.

-Estás mintiendo.

-Ay, cállate.

-Déjame ver -Said se inclinó y, sin pensarlo mucho, le arrebató el teléfono.

-¡Oye! -protestó Yaretzi, intentando recuperarlo.

En la pantalla, una conversación abierta, el nombre: Xóchitl.

"Te juro que Said ya dijo que se le quiere declarar a Emmanuel 😭"
"Está MUY mal, guardó hasta el chocolate de febrero 💀"

Said se quedó helado unos segundos, leyendo.

-¿En serio? -murmuró, levantando la mirada hacia ella.

Yaretzi hizo una mueca, nada arrepentida.

-Necesito apoyo emocional, ¿ok? Esto también me afecta.

-¡Es MI vida!

-Sí, pero yo soy tu mejor amiga, me toca sufrir contigo.

Said negó con la cabeza, pero no pudo evitar soltar una pequeña risa nerviosa.

-Estás loca.

-Y tú enamorado -respondió ella sin dudar.

La puerta del salón se abrió de golpe.

-¡Said! -Xóchitl entró casi sin aliento, con un ramo de flores en la mano-. Ya está todo listo, toma.

Le acercó el ramo sin darle tiempo de reaccionar.

-Dáselas a Emmanuel. Vas con todo.

-¿Qué? No, no, no... -Said retrocedió un paso, nervioso-. Yo no dije que hoy-

-Sí dijiste -interrumpió Yaretzi, cruzándose de brazos-. Literalmente dijiste "es hoy o nunca".

-Pero no pensé que-

-Sin peros -Xóchitl le tomó del brazo y lo jaló hacia la puerta-. Acabo de ver a Emmanuel en los jardines. Es tu oportunidad: un paisaje bonito, un día perfecto, unas flores bonitas... nada podría salir mal.

-Eso suena exactamente a algo que sale mal -murmuró Said, dejándose arrastrar- ¿como compraste las flores tan rápido?

-Es fin de curso, prácticamente venden flores en cada esquina, por cierto me debes 140 pesos, pero ya hablaremos de eso mas tarde- dijo Xóchitl bromeando mientras caminaban.

Salieron al pasillo. El ruido de otros alumnos despidiéndose llenaba el ambiente, pero para Said todo se sentía lejano, como si estuviera en otra realidad.

Cruzaron el edificio entre empujones suaves y risas nerviosas.

El corazón de Said latía cada vez más rápido, al llegar a la entrada del jardín, se detuvieron y Yaretzi le dio un pequeño empujón.

-Vas, wey.
Said miró las flores... luego al frente.

Y entonces lo vio.

☄︎

Emmanuel estaba en los jardines, recargado en una banca, mientras hablaba con sus amigos Néstor y Andrés.

-Los voy a extrañar, chicos... -dijo, con una pequeña sonrisa-. Hay que salir pronto.

-Sí, claro -respondió Andrés-. Aunque nunca te dejen salir Emmanuel

-Cállate -añadió Néstor, burlón-. No es su culpa que le tenga que pedir permiso hasta para salir a la tienda a su mamá.

Emmanuel soltó una risa y negó con la cabeza.

-Claro que sí me dejan salir, idiota... -respondió-, pero no salgo con gente que me cae mal.

-Ah, ¿sí? -Néstor alzó una ceja-. Entonces, ¿por qué sigues aquí con nosotros?

-Porque me dan lástima -contestó Emmanuel, encogiéndose de hombros.

Los tres rieron.
El ambiente era ligero, pero Emmanuel, por momentos, parecía distraído. Su mirada se iba hacia la entrada del jardín, como si estuviera esperando a alguien... o evitando a alguien.

-¿Qué traes? -preguntó Andrés, notándolo-. Estás raro.

-Nada -respondió rápido Emmanuel-. Solo... pensando.




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