Lo que nunca te dije en mi otra vida

Capitulo 5- previsto

El ruido de los comerciantes y los compradores se volvieron lejanos para Zahir mientras se concentraba en ver cuantos soldados se acercaban, a donde se dirigían y más importante con que intenciones venían.

-Mierda- dijo Zahir rápidamente volteando a ver a Edras

-¿Estas bien?

-Rápido hay que ir a la torre principal de vigilancia- dijo Zahir jalando a Edras

-¿Que? ¿Porque?

-¡No hay tiempo!- dijo Zahir corriendo encaminado a la torre

Zahir y Edras corrieron hasta la torre principal de vigilancia.

-Tenemos que hablar con el Comandante Thalen- dijo Zahir intentando respirar después de haber llegado corriendo

-Como sabes el nombre de... - dijo Edras sorprendido antes de ser interrumpido por un soldado que cuidaba la entrada

-Lo siento, pero no pueden hablar con nadie si no tienen una cita.

Un guardia bloqueaba la entrada de la torre con expresión cansada.

-Si quieren agendar una para la próxima semana, Thalen estará disponible el... -sacó una pequeña libreta- miércoles, me parece.

Zahir hizo una mueca de frustración.

-Esto es importante, no puedo esperar hasta que-

La puerta detrás del guardia se abrió lentamente.
Los tres voltearon al mismo tiempo.

-¿Zahir? -preguntó una voz grave.

Un hombre alto con armadura verde oscura observaba la escena desde la entrada.
El comandante Thalen.

-Comandante -dijo Zahir rápidamente-, tropas de Radkar vienen hacia Kaelor y se están moviendo demasiado rápido. No vienen a negociar.
La expresión de Thalen cambió apenas por un segundo.

Lo suficiente para entender que sabía lo grave que era aquello.

-Está bien, Ivarh -dijo dirigiéndose al guardia-. Déjalos pasar.

Subieron hasta una sala circular llena de mapas, radios antiguas y soldados moviéndose de un lado a otro.
Thalen observó directamente a Zahir.

-¿Cuántos vienen?

Zahir cerró ligeramente los ojos otra vez.

La presión en su cabeza aumentó de inmediato.

-Demasiados... pero no es un ejército completo. Parece más una avanzada.

-¿Drakks? -preguntó Thalen.

El rostro de Zahir se tensó aún más. Sabiendo lo peligrosos que estos eran. Eran mucho más grandes que cualquier caballo antiguo, alcanzando fácilmente la altura de dos hombres juntos. Su piel estaba cubierta de escamas oscuras y gruesas, resistentes a flechas y pequeñas explosiones, mientras varias placas metálicas eran incrustadas directamente en sus cuerpos para volverlos aún más difíciles de matar. Sus ojos brillaban tenuemente en la oscuridad con tonos anaranjados o rojizos debido a la radiación acumulada en sus cuerpos. Y su respiración siempre parecía demasiado caliente. Como si llevaran fuego vivo dentro del pecho.
Porque técnicamente... así era.

La gente decía que los científicos y modificadores biológicos de Radkar lograron alterar sus glándulas internas para producir una sustancia inflamable que podían expulsar junto con enormes llamaradas. No lanzaban fuego constantemente.
Pero cuando lo hacían...
bosques enteros podían incendiarse en minutos.

-Sí. Muchos.

-¿Cuanto tiempo tenemos?

-De unas 16 a 18 horas masomenos

El comandante maldijo por lo bajo antes de comenzar a dar órdenes a varios soldados.
Mientras todos se movían apresuradamente, Edras se acercó un poco más a Zahir y habló en voz baja.

-¿Por qué nunca me habías dicho cuál era tu poder?

Zahir permaneció en silencio unos segundos.

Sin apartar la mirada de los mapas frente a él.

-Porque no es algo de lo que esté orgulloso.

Edras frunció ligeramente el ceño.

-¿Por qué? Está salvando vidas ahora mismo.

Zahir soltó una pequeña risa amarga.

-Mi habilidad solo sirve para la guerra.

Por un instante, el ruido de la sala pareció apagarse para ambos.

-Puedo sentir soldados, armas, movimientos... incluso intenciones hostiles a grandes distancias -continuó lentamente-. Todo lo que hago sirve para anticipar ataques o matar antes de que nos maten a nosotros.

Edras lo observó en silencio.

-Eso no te hace un monstruo.

Zahir bajó ligeramente la mirada.

-No lo sé.

Y por la forma en que lo dijo...
Edras entendió que llevaba años intentando convencerse de eso.

Thalen permaneció observando el enorme mapa de Kaelor colocado sobre la mesa central. Varias piezas metálicas marcaban las rutas principales del reino.
Y lentamente... comenzó a moverlas.

-Si Radkar viene con Drakks, no van a intentar entrar por las montañas -murmuró el comandante-. Son demasiado grandes para cruzar por ahí.

Zahir observó el mapa concentrado.

Podía sentir las presencias acercándose cada vez más pesadas y violentas.

-Van hacia el bosque del este -dijo rápidamente señalando una zona del mapa-. Quieren cruzar por el río.

Thalen levantó la mirada hacia él.

-¿Estás seguro?

Zahir asintió sin dudar.

-Completamente.
El comandante guardó silencio unos segundos antes de girarse hacia los demás soldados de la sala.

-Entonces evacuaremos las zonas cercanas al río y moveremos arqueros a las murallas del este.

Uno de los soldados frunció el ceño.

-¿Y los Drakks?

La habitación quedó en silencio. Porque todos sabían la verdad, Kaelor jamás había enfrentado tantos al mismo tiempo.

Thalen volvió a mirar el mapa.

Entonces sus ojos se dirigieron lentamente hacia Zahir.

-¿Puedes saber exactamente cuándo cruzarán la frontera?

Zahir cerró los ojos unos segundos. La presión en su cabeza aumentó inmediatamente, escuchaba los rugidos, el metal, los árboles cayendo.

Abrió los ojos rápidamente.

-En unas ocho horas... tal vez menos si avanzan durante la noche.

Edras permanecía observando todo en silencio, analizando, como si estuviera armando algo dentro de su cabeza.

-¿Qué pasa si no intentamos detenerlos en la entrada?- dijo Zahir




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