Lo que nunca te dije en mi otra vida

Capitulo 8- traición

La mañana llegó lentamente a Kaelor, por primera vez en días, las calles parecían relativamente tranquilas.
Las personas comenzaban a volver a sus actividades normales. Los comerciantes abrían sus puestos, los niños corrían entre las plazas y los soldados aprovechaban el aparente descanso para reparar las defensas dañadas durante la batalla.

Era una calma extraña casi como si todo el reino estuviera intentando convencerse de que el peligro había pasado.

En la casa de Zahir, la situación era muy distinta.

-Sigues viéndote horrible -comentó Edras.

-Gracias.

-De nada.

Zahir lanzó una almohada que Edras esquivó fácilmente.

-Llevas tres días sin dormir bien.

-Y tú llevas tres días molestándome.

-Porque alguien tiene que hacerlo.

Zahir rodó los ojos.

Por un momento todo parecía normal. Y eso solo hacía que la culpa de Edras se sintiera peor, porque cada vez que veía a Zahir que confiaba en él recordaba la carta que había enviado la noche anterior.

Un golpe sonó en la ventana, sacándolo de sus pensamientos.

Edras sintió cómo el corazón le daba un vuelco.

Zahir levantó la mirada.

-¿Qué fue eso?

-Probablemente una rama.

-No hay muchos árboles cerca.

-Una rama muy decidida.

Zahir lo observó unos segundos.

-Eres raro.

-Lo sé.

El chico se levantó rápidamente.

-Voy por agua.

-¿Otra vez?

-Tengo sed.

-Mentiroso.

Edras salió antes de que pudiera seguir preguntando. Subió rápidamente las escaleras exteriores hasta el tejado.

Y allí estaba, el Noctris.

La cápsula metálica seguía sujeta a una de sus patas.

Edras tragó saliva, ya sabía lo que encontraría dentro.

Tomó la cápsula, abrió el mensaje y comenzó a leer.

"Confirma la naturaleza exacta de su habilidad.
Si el informe es correcto,
tráelo a Radkar.
Por cualquier medio necesario."

El papel tembló ligeramente entre sus manos. Porque aquello ya no era espionaje, ya no era recopilar información, ya no era observar, ahora querían a Zahir.

Y Edras sabía perfectamente lo que ocurría con las personas que se volvían demasiado valiosas para los reinos.

Abajo, desde la calle, escuchó la voz de su amigo.

-¡Edras!

Rápidamente guardó la carta.

-¡¿Dónde te metiste?!

El espía cerró los ojos un instante. Por primera vez desde que recibió órdenes de Radkar consideró la posibilidad de desobedecerlas, pero también sabía algo peor, nadie desobedecía a Toren, y no sabía que hacer.

-¡EDRAS!

-¡Ya voy!

El Noctris extendió lentamente las alas.
Y segundos después desapareció en el cielo.

Edras descendió las escaleras intentando aparentar normalidad, pero la carta parecía pesar más que una armadura completa dentro de su bolsillo.

Cuando regresó al interior de la casa, encontró a Zahir sirviendo el desayuno junto a su madre.

-¿Y el agua? -preguntó.
Edras se quedó inmóvil.

-...Olvidé el agua.

Zahir soltó una carcajada.

-Subiste hasta el techo y olvidaste el agua.

-Sí.

-Increíble.

Por primera vez en mucho tiempo, Edras deseó que su amigo dejara de hablar, porque cada palabra hacía más difícil la decisión.

-Por cierto, Thalen pidió voluntarios para revisar la frontera norte.

-¿Y vas a ir?

-Probablemente.

Edras sintió un nudo en el estómago.

-No deberías.

-¿Por qué?

-Porque acabamos de ganar una batalla.

-Precisamente por eso deberíamos ir, no sabemos que tan afectadas están las fronteras.

-Tampoco es como que tu poder pudiera ayudar en reconstruir la frontera o algo así.-Soltó sin pensar por el estrés que sentía, aún que sintiéndose claramente arrepentido por aquel comentario- No me refería a...

Un golpe sonó en la puerta y ambos se giraron.

Un soldado apareció al abrir.

-Zahir. El comandante Thalen quiere verte.

-¿Ahora?

-Ahora.

Zahir suspiró.

-Perfecto.

Tomó su chaqueta y se dirigió hacia la salida. Antes de irse se volvió hacia Edras.

-¿Vienes?

Edras dudó apenas un segundo.

-Si ya voy.

El trayecto hasta la torre principal transcurrió en silencio.

Cuando llegaron a la oficina de Thalen, el comandante los hizo pasar inmediatamente. Sobre su escritorio había varios mapas extendidos. Y su expresión era seria.

-Tenemos un problema.

Zahir frunció el ceño.

-¿Radkar?

-No exactamente.

Thalen señaló una zona al norte de Kaelor.

-Hace dos días perdimos contacto con un puesto de vigilancia.

-¿Un ataque?

-No lo sabemos.

El comandante cruzó los brazos.

-Los exploradores enviados tampoco regresaron.

La habitación quedó en silencio.

-¿Qué quiere que hagamos? -preguntó Zahir.

-Quiero que investiguen.

Edras levantó la mirada inmediatamente.

-¿Nosotros?

-Zahir puede detectar amenazas antes que cualquiera de mis hombres y Edras puedes iluminar el camino.

El comandante suspiró.

-Es una misión de reconocimiento. Nada más.

Zahir asintió.

-¿Cuándo partimos?

-Al amanecer.

Edras sintió que el corazón se le hundía. Porque mientras Zahir veía una simple misión el veía una oportunidad, una oportunidad para cumplir las órdenes de Toren.

☄︎
Ambos regresaron a casa de Zahir a preparar provisiones.

Zahir comenzó a llenar una pequeña mochila con agua, vendas y algo de comida para el viaje.

Edras lo observó en silencio.

-Todavía puedes negarte -dijo finalmente.

Zahir levantó una ceja.

-¿Negarme?

-A la misión.

-¿Desde cuándo eres tan preocupado?

-Desde que dos grupos de exploradores desaparecieron sin dejar rastro.

Zahir continuó guardando cosas en la mochila.

-Precisamente por eso tenemos que ir.

Edras apretó ligeramente los puños.

-No necesariamente.




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