-¿Como mierdas pudiste llegar aquí? ¡Este es mi lugar!
Zahir rodó los ojos.
-Pues perdón por invadir tu privacidad.
-Además ¿De donde salió ese túnel? Nunca lo había visto-. Hizo una pausa como si considerara algo-. ¡TÚ!-. Lo señalo-. Tu cavaste ese túnel cierto ¡querías escapar!
-¿Que? No digas tonterias ¿con que lo habría hecho? No dejaron nada de herramientas en mi habitación, además aún con una pala, gran parte del castillo parece estar hecho de metal, hubiera sido imposible que yo...
Nael lo interrumpió.
-Es suficiente, yo sabía que no había que confiar en ti y no me equivoque, regresaras a tu celda, puto de Kaelor.
-La única puta aquí eres tú.
Las dos voces eran las únicas que rompían el silencio dentro de la gruta. Las palabras se volvían cada vez más fuertes, hasta que un leve crujido los hizo callar de golpe.
Ambos giraron la cabeza hacia un arbusto cercano.
Las hojas temblaron una vez y de entre las ramas asomaron dos enormes ojos curiosos, seguidos por un par de orejas largas y puntiagudas. Con un pequeño salto, una diminuta criatura salió del arbusto. Tenía el tamaño de un gato joven, un cuerpo ágil cubierto de un pelaje suave color blanco, una cola larga con la punta verde y muy esponjosa como la de un zorro y un hocico fino que olfateaba el aire con cautela.
La criatura inclinó la cabeza de un lado a otro, observando a los dos desconocidos como si intentara entender por qué hacían tanto ruido. Después soltó un pequeño chirrido, mezcla entre un maullido y el ladrido apagado de un zorro.
El silencio se apoderó del lugar. Hasta que Zahir hablo.
-Ese es un animal de Kaelor, es un Lunaris ¿cómo llegó hasta aquí?
-No lo sé, casi siempre que vengo esta aquí, se le debe haber escapado a alguien de la Corte-. Nael se quedo en silencio cuando observó a Zahir tomar al lunaris en brazos-. Baja eso, no sabes si esta enfermo.
-¿Más que tu? Lo dudo de verdad-. Comento burlonamente-. Si tanto lo odias porque no has pedido a los guardias que lo hechen del castillo o que lo hagan en una sopa, no se que hagan con los animales aquí.
-Ja ja, muy gracioso- dijo en tono irónico-. Y no, no le puedo decir a los guardias y más te vale que tu tampoco lo hagas.
-¿Decirles del lunaris?- comentó mientras acariciaba a la criatura que ya estaba acurrucada en sus brazos.
-Le caiste bien, entre zorras se entienden.
Zahir rodó los ojos ante aquel comentario pero no respondió, en cambio caminó por la gruta observando cada rincón. Nael lo siguió.
-No respondiste mi pregunta-. Dijo mientras caminaban.
-¿Cuál?
-¿Por qué no debería comentar nada sobre el lunaris? ¿Si se los comen en Radkar?
-No, no es por eso, es solo que no me gustaría que descubran este lugar, es el único lugar de Radkar donde tengo estas vistas tan lindas, toda la demás naturaleza fue arrasada por el reino- hizo una pequeña pausa como dándose cuenta de con quien hablaba- Pero bueno, tu eres una rata de la pradera, no lo entenderías-. Dijo de forma despectiva.
Zahir soltó una risa corta.
-¿Rata de la pradera? Que creativo.
-Gracias, me esfuerzo- exclamo con sarcasmo.
El Lunaris levantó la cabeza desde los brazos ds Zahir y soltó un pequeño chirrido, como si opinara sobre la conversación. Zahir le acarició detrás de las orejas.
-Al menos alguien aquí tiene modales.
Nael rodó los ojos.
-No te pongas cómodo. Sigue siendo mi escondite.
-Pues tu escondite tiene un túnel secreto que conecta con la habitación del prisionero, muy seguro de tu parte.
Nael abrió la boca para responder, pero se detuvo. La verdad aquello también lo tenía confundido.
Miro hacia aquel túnel por el que Zahir había aparecido.
-Te juro que nunca había visto esa entrada.
-¿Y este lugar es...?
Nael se sentó junto al pequeño arrolló.
-Lo encontré cuando era niño.
-¿Y venías aquí solo?
-Cuando quería escapar de las reuniones, de los generales... De Toren.
La respuesta salió más sincera de lo que pretendía. Por primera vez desde que Zahir habia conocido a Nael, Nael no sonaba como un príncipe, simplemente sonaba cansado.
-No sabía que existía algo así aquí- murmuró Zahir- Es el único rincón verde entre tanto acero.
Nael sonrió apenas.
-Casi nadie lo sabe.
El Lunaris vio a un pequeño insecto y saltó de los brazos de Zahir, comenzando a corretearlo entre las piedras. Nael lo siguió con la mirada.
-Lo encontré hace unos meses.
-¿Y lo escondiste?
-Sí.
-¿Porque?
Nael tardó unos segundos en responder.
-Porque si los científicos se enteran que un Lunaris de Kaelor llegó hasta aquí, van a querer estudiarlo, y en Radkar "estudiarlo" suele significar abrirlo para ver como funciona y después modificarlo con radiación para su conveniencia, como los Drakks, supongo que alguna vez los viste.
-Si, aunque creí que solo eran rumores lo de la modificación por radiación.
-No lo son, el castillo tiene un laboratorio donde trabajan con animales.
Zahir volvió a mirar al pequeño animal, que ahora mordía distraídamente una hoja.
-Entonces supongo que no dire nada.
Nael levantó una ceja.
-¿Así de facil?
-A cambio de que me dejen salir de mi cuarto, con compañia si es necesario.
Nael lo dudo unos segundos, pero extendió la mano para sellar el trato.
-Trato- estrecho su mano-. Además me cae bien.
-¿El Lunaris o yo?
Zahir soltó una carcajada.
-No te emociones tanto, príncipe.
Nael negó con la cabeza aunque una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
Por un instante, el ambiente dejó de sentirse como el prisionero y el hijo del rey enemigo. El problema fue que el momento no duró mucho, porque un sonido metálico resonó desde el túnel principal, por el que Nael solía llegar, solo dos personas sabían como llegar a la gruta, y ninguna de las dos era buena señal.